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El crimen del cineasta

Mientras compartía la noche con la víctima, la pareja intercambió mensajes de cómo iba a matar

Con la prisión preventiva ya concretada para los dos acusados del homicidio de Bruno Vergagni, se conocieron detalles escalofriantes que hacen a la planificación de la pareja a la hora de consumar el asesinato a fuerza de golpes y sangre. En plena noche íntima con la víctima, los imputados se intercambiaron mensajes telefónicos acordando cómo y con qué matar al cineasta.

El Eco

Como se informó en ediciones pasadas, el juez de Garantías José Alberto Moragas dictó la prisión preventiva peticionada por el fiscal Damián Borean, en torno a la situación procesal de los dos acusados del crimen de Bruno Vergagni, el joven cineasta brutalmente golpeado hasta la muerte en su departamento de calle Alem al 1200.

También se consignó, que poco conmovió al acusador la versión dada en primera persona por uno de los señalados, José Anriquez, reconociendo su participación en el lugar pero despegándose de las agresiones letales, endilgando toda la responsabilidad en quien hasta esa noche era su pareja Dante Álvarez, también detenido.

Se dijo, al respecto, que el fiscal cuenta con un notable caudal probatorio que difícilmente tuerza la historia reconstruida sobre lo que pasó esa noche de domingo, madrugada de lunes, más allá de las coartadas que ensayen las defensas de los imputados hasta aquí de “Homicidio en ocasión de robo”.

Precisamente, dentro del caudal probatorio consignado a la hora de decretar las prisiones preventivas, surgió un elemento contundente que, incluso –se especula- podría agravar aún más la calificación penal hasta aquí impuesta en la instrucción.

Al decir de dicho elemento ya incorporado al expediente y al que tuvo acceso este Diario, podría caber la imputación más gravosa para la pareja acusada. Se trata de la captura de mensajes de texto que intercambiaron los dos implicados en la noche, ya en el departamento con la víctima. Allí se traduce que ambos acordaron lo que iban a hacer, especulándose en consecuencia que en un futuro dentro del derrotero procesal le cupiera la figura de premeditación a la hora de concretar lo que concretaron, a fuerza de golpes y sangre.

 

La acusación

 

Al decir de la imputación refrendada por el juez Moragas, quedó acreditado en esta instancia que previo a las 0 del 14 septiembre, los acusados, de común acuerdo y respondiendo a un plan común predeterminado, ingresaron a la vivienda de calle Alem 1259 piso 2 departamento 7 con el permiso de su propietario Bruno Vergagni Sobral y con la intención de apoderarse ilegítimamente de elementos de valor pertenecientes a este último.

Al decir de la imputación, cada uno de los sospechosos, asumieron, con pleno dominio de su actuar conjunto, diferentes roles y realizaron aportes indispensables en la ejecución del citado ilícito.

De esta manera, mediante el uso de violencia contra la víctima, se apoderaron ilegítimamente de importantes elementos de valor.

“Siempre con ese fin buscado, estas personas o al menos una de ellas, en acuerdo con la restante, le aplicaron golpes a la víctima en diferentes partes del cuerpo, la tiraron al piso y la maniataron con el uso de cinta de empapelar en sus piernas con tres vueltas circulares completas. También, la golpearon e impactaron en numerosas oportunidades con un elemento de gran peso, alta cinética y fuerza de impacto (el premio de Tandil Cine) en la cabeza y en su brazo derecho, causándole múltiples heridas que terminaron con la muerte.

 

Las pruebas

 

A la hora de consignarse las pruebas que pesan contra la pareja, se detuvo en la propia declaración de Anriquez, quien reconoció la presencia de ambos en el departamento, independientemente de los roles emprendidos.

En otro orden, se determinó que una de las huellas dactilares recogidas de un vaso de vidrio del departamento de la víctima, correspondía al dígito medio derecho de Dante Juan Cruz Álvarez Infesta.

Otra prueba resultaron las dos fotografías obtenidas de manera subrepticia por Bruno Vergagni, de la parte inferior del cuerpo de ambos imputados y que envió a un amigo por whatsapp, a la vez que allí le comunicó sentirse asustado, no reconocerse a sí mismo y estar en un contexto raro con dos jóvenes que se quedaban a dormir en su domicilio, siendo que precisamente.

En una de dichas fotos, se observa concretamente a José Luis Anriques en primer plano con el tatuaje en la parte superior de su mano derecha (con una cerveza) y calzando unas zapatillas tipo panchas color negro o gris oscuro con suela color blanco y una camisa también negra o gris oscuro similares a las secuestradas en el domicilio de los imputados.

En un segundo plano de ésta, se ve a Álvarez Infesta vestir una remera idéntica a la secuestrada en el domicilio de los imputados  y calzar unas zapatillas muy similares a las que también se secuestraron en el mismo domicilio.

A la vez, consta otra imagen. La del coimputado Álvarez Infesta al tiempo del ilícito obtuvo de sí mismo (selfie) -vestido de la misma manera mencionada en el punto anterior- en el baño del departamento de la víctima.

Las conversiones

Otra circunstancia incriminante para con la pareja efectivamente surgió de la conversación mantenida por ambos imputados mediante mensajes de whatsapp, momentos previos a la agresión mortal y mientras se hallaban junto a la víctima en su departamento, lo que revela, al decir del juez, “un plan previamente acordado y común entre ellos para atacar físicamente y matar a Bruno Iván Vergagni Sobral”.

Los mensajes (se evitan mayores detalles de dicha conversación para preservar la intimidad de la víctima), dejan contundentemente en claro que pergeñaron el asesinato.

De acuerdo a las capturas que los peritos pudieron rescatar de los celulares secuestrados, Álvarez como Anriquez intercambiaron mensajes del destino que iba a tener esa noche e incluso cómo y con qué matar a Bruno.

Del teléfono de José Luis Anriquez como de Álvarez se rescató la siguiente conversación (de unas varias que obran en la causa). Quien figura como Amor resulta Anriquez, en tanto que Dante es Álvarez.

AMOR: – “Lo matamos o lo usamos?”

AMOR : -“Lo matamos”

DANTE: – “Lo usamos”

DANTE : -“Y después”

DANTE:  -“Lo hacemos”

AMOR:  -“Lo matamos hoy”

DANTE:  -“Okey”

AMOR:  -“Achicas y me enojo”

AMOR:  -“Hay que matarlo!”

AMOR:  -“Si no llegas le pego con el coso pesado que acabas de tocar”

DANTE: -“No llego”

AMOR: -“Pegale con la sartén”

AMOR -“Después de eso le pego con el premio”

DANTE: -“Ok”

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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