Luque sorprendió en el juicio por la muerte de Maradona
La semana pasada se realizaron los lineamientos de apertura, anunciaron la testimonial de Gianinna, pero se suspendió por la intempestiva declaración del neurocirujano Leopoldo Luque, que apeló a una estrategia que puede beneficiarlo o perjudicarlo. Varios fanáticos del astro argentino exigieron justicia en la puerta de los tribunales.
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El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona se reinició la semana pasada en los Tribunales de San Isidro tras la nulidad del primer proceso por el documental de la exjueza Julieta Makintach.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSe realizaron los lineamientos de apertura, anunciaron la testimonial de Gianinna, pero se suspendió por la intempestiva declaración del neurocirujano Leopoldo Luque, que pateó el tablero y apeló a una estrategia que puede beneficiarlo o perjudicarlo.
La Agencia Noticias Argentinas estuvo presente en las dos primeras audiencias. Luque y compañía acudieron al TOC 7 junto a sus respectivos defensores, brindaron sus datos personales a los jueces y las partes dieron a conocer sus alegatos.
Afuera, en la calle Ituzaingó 340, se congregaron varios fanáticos del astro argentino que exigieron justicia. Con banderas y cánticos, los admiradores del “Diez” reclamaron el esclarecimiento de los hechos y una condena para los presuntos responsables.
El presidente del Tribunal, Alberto Gaig, autorizó la grabación de audios por parte de los querellantes, los representantes legales de los imputados y los fiscales; Francisco Oneto propuso transmitir en vivo todas las jornadas para dar “transparencia” al debate pero se lo rechazaron.
Luego Gaig, junto a Pablo Rolón y Alberto Ortolani, pidió a los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren que informen a los testigos del jueves “con un mínimo de 24 horas”; los acusadores accedieron y el miércoles revelaron a NA que las comparencias previstas serían las de Gianinna Maradona, una de las hijas del exentrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata (LP); el médico Juan Carlos Pinto, que firmó el acta de defunción; y el policía Lucas Farías, que encontró fallecido al ídolo argentino en su habitación del country San Andrés.
Las expectativas eran buenas: comenzaban las testimoniales, se esperaban preguntas y el juicio iniciaba de cero como si nada hubiera pasado.
Sin embargo, Luque pateó el tablero, pidió la palabra y sorprendió a todos los presentes. Nadie aguardaba que uno de los principales imputados por el supuesto homicidio simple con dolo eventual de Diego “rompa el hielo” y quisiera declarar.
Pinto acudió “enfermo” al Tribunal, pero le avisaron que tenía que irse por la intempestiva solicitud del médico. Ferrari expuso su bronca y consideró que se trató de “una maniobra dilatoria” para demorar el litigio: “Impidieron que hoy declaren Giannina y un médico que además vino al tribunal estando enfermo”.
Luque no aceptó preguntas y basó su estrategia en papers médicos internacionales para referirse a los resultados de la autopsia: edema agudo de pulmón secundario a una miocardiopatía dilatada e insuficiencia cardíaca.
En primer término, aseguró que Maradona “no agonizó durante 12 horas” antes de morir el 25 de noviembre de 2020, ratificó su “inocencia”, lamentó el deceso y consignó que “la insuficiencia cardíaca es un diagnóstico médico clínico”, patología que “no puede determinarse” en una necropsia.
“Estoy seguro de que no pasó; no hay manera de determinar el tiempo de agonía”, sostuvo frente a los magistrados.
Asimismo, citó que, a partir de 2007, Maradona “dejó de recibir medicación cardíaca”, cuando su médico tratante era Alfredo Cahe. “Yo no estaba con Diego”, aclaró.
Según el neurocirujano, el líquido encontrado en el abdomen del oriundo de Villa Fiorito —ascitis— “no es sinónimo de una insuficiencia cardíaca”, mientras que desmintió haberlo “aislado” de sus vínculos: “Eso es falso. Prohibieron hacer uso de mi expertiz cuando conocí a mi paciente”.
En este sentido, afirmó que “nunca se comunicó con los enfermeros” Ricardo Omar Almirón, Dahiana Madrid y Mariano Perroni (coordinador) durante la internación domiciliaria del exjugador.
“Todos sabían que era neurocirujano. La hija me dijo que le iban a buscar un médico clínico”, añadió, al tiempo que explicó que “no llegó” por intermedio del abogado Matías Morla al paciente.
Tras media hora de testimonio, Luque terminó y Julio Rivas, otro de sus defensores, señaló que su cliente “hoy quiso referirse puntualmente a la autopsia”. Acto seguido, Burlando pidió a los jueces reproducir audios y mensajes del acusado con Maximiliano Pomargo, cuñado de Morla, que datan de noviembre de 2020.
El letrado Fabián Améndola leyó una conversación entre ambos implicados del 7 de noviembre de ese año, cuatro días antes de que Maradona recibiera el alta en la Clínica Olivos.
En su turno, Burlando repasó otra charla en la que Luque calificó de “pelotuda” a Gianinna y de “retrasada” a Jana. “Me peleé con todos, tenemos el aval de Swiss Medical”, refiere en otro pasaje de esos chats.
El neurocirujano solicitó nuevamente declarar, no contestó interrogaciones y mencionó la prueba ofrecida por la querella: “(A Maradona) lo vi por primera vez en 2016, 2017”.
Según Luque, Diego “tomaba mucho alcohol, tuvo demasiadas recaídas”; “Lo visité varias veces en calidad de alguien que lo quiere mucho” y “Hay chats en los que intento ayudarlo, como él no me llamaba intentaba comunicarme”, añadió, y admitió que accedió a “Pelusa” gracias a Maximiliano Pomargo — cuñado de Morla. (NA).
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