Prisión preventiva para los acusados de abusar por años de dos menores

La Justicia dispuso la prisión para los tres hombres que protagonizaron una aberrante historia abusiva contra dos niños. Se drogaban y los violaban. Los hechos se sucedieron por años.

El Eco

Ediciones pasadas, la Policía informó sobre la detención de tres hombres por una causa de “Abuso sexual agravado”, iniciada en año 2017. Pasaron las horas, los días, y la instrucción judicial arribó a sus primeras conclusiones, dictándose la prisión preventiva para el trío que,  según a lo que este Diario pudo acceder del expediente, protagonizaron aberrantes sucesos abusivos contra dos menores, cuando apenas tenían entre siete y ocho años de edad, y entre sus cuatro y seis años, respectivamente.

Los abusos sexuales recurrentes de los tres imputados como así también la de un menor de 14 años cuya responsabilidad (es inimputable) quedará en manos del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, formaron parte de una espeluznante historia que fue iniciada en el Juzgado de Familia primero, a partir de una situación de violencia doméstica, y que con el desandar de las intervenciones de los profesionales se toparon con las cruentas revelaciones de los niños que motivaron la intervención de la Justicia penal.

Tras la Cámara Gesell de rigor, sendas víctimas relatarían el horror padecido por años de manos de los acusados, a quienes incluso uno de ellos fue identificado en rueda de reconocimiento ya que apenas lo conocían por el apodo.  A más precisiones, los imputados resultaron Claudio Javier Ramírez, Diego Salazar y José Alberto Frutos.

Por lo que trascendió de la pesquisa y en especial de aquellos desgarradores relatos de los menores, el trío de sujetos, y en algunas oportunidades también otro menor de 14 años, en la intimidad de distintas casas donde los pequeños debían residir, eran testigos de actividades libidinosas y de excesos, entre ellos el consumo de estupefacientes, para luego ser sometidos a las más escalofriantes aberraciones sexuales, las cuales los chicos pudieron vomitar ante los profesionales que intervinieron en las primeras entrevistas y ratificando todo luego en la Cámara Gesell.

Tras aquellos desgarradores relatos, la fiscalía arribó a las respectivas imputaciones y en las últimas horas el Juzgado de Garantías 1 resolvió dictar la prisión preventiva para los tres señalados.

Los hechos

Al decir de la acusación, en el período comprendido entre fines de 2013 hasta noviembre de 2016 inclusive, Claudio Javier Ramírez abusó sexualmente en forma sostenida y reiterada de una menor cuando tenía entre sus siete y ocho años de edad. Los hechos que se produjeron con una frecuencia casi diaria en el interior de los distintos domicilios de la ciudad que el nombrado habitó, siempre con la finalidad de desahogar su sexualidad y ánimo libidinoso.

En las prácticas de esos actos de contenido sexual, también se encontraban otras tres personas (dos mayores y un menor de edad) que también con finalidad de desahogar su sexualidad y con ánimo libidinoso abusaban de la menor.

A Ramírez también se le endilgó que entre 2013 y 2015, en los mismos domicilios abusó de otro menor cuando tenía entre sus cuatro y seis años de edad. El niño, también fue sometido sexualmente por aquellos otros dos hombres que quedaron ahora detenidos.

Según reza la causa, antes y después de los abusos, los tres sindicados (Ramírez, Salazar y Frutos) les manifestaban amenazas de muerte a los menores para obligarlos a callar sobre esos hechos, cuando concretamente le decían: “…donde hablás te juramos que te matamos…sí decís algo te juro que te mato…”.

La totalidad de los actos abusivos, por su reiteración y por lo prematuro atendiendo a la inmadurez de las víctimas,  resultaron aptos para afectar y desviar el normal desarrollo de su sexualidad, a tal punto que configuró también el delito de “Corrupción de menores”.

 

Les hacían vender droga

 

En medio del interrogatorio de los funcionarios judiciales surgieron más escalofriantes historias además de los actos abusivos y que no hicieron más que potenciar lo deleznable de los acusados.

En el caso de Ramírez, por caso, del testimonio de los niños surgió que los hacía vender droga en la esquina del Casino, a circunstanciales “clientes” que el acusado tenía.

Era en horas de la noche, hasta incluso a las 4 de la madrugada. Los hacía ir en bicicleta, llevando unas pastillas y otras sustancias que tenían que entregar a personas que ya sabían de ellos y les entregaban el dinero. Una vez con la plata, se iban en las bicicletas y las dejaban tiradas en un terreno baldío. A los minutos llegaría Ramírez y los pasaba a buscar.

Todos los episodios de esta naturaleza los menores lo contaron a los investigadores y los profesionales que oportunamente intervinieron.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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