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Tras un allanamiento y el secuestro de pruebas, ahora la hipótesis se inclina por el crimen en ocasión de robo

La pesquisa tuvo avances significativos en procura del esclarecimiento del asesinato de Carlos Vicente Martínez, por el cual se encuentra detenido Guillermo Nahuel Beherán. En las últimas horas se realizó un allanamiento en una casa lindera a donde residía el imputado y se secuestró una prueba fundamental que inclina la acusación al móvil del robo. El aporte de un testimonio fue clave para que la fiscalía resuelva el entuerto y defina la calificación penal contra al apresado.

El Eco

Sin contradecir pero ciertamente distante de la versión que pretendía instalar el detenido por el crimen en La Movediza, la investigación logró avances sustanciales que llevan a la conclusión acusatoria de que el homicidio se dio en ocasión de un robo, tal rezará la carátula que redactará la instrucción penal preparatoria.

En efecto, se confió que en las últimas horas se realizó un allanamiento en una vivienda de calle Los Rosales casi Azucena (ocupación vecinal precaria conocida como González Pacheco), lindera a donde residía el acusado -la cual también había sido requisada por orden judicial- y se secuestró un equipo de música que pertenecía a la víctima que, al decir de la acusación, fue sustraída tras el suceso letal en los hornos de ladrillo donde vivía Carlos Vicente Martínez (60), asesinado con un golpe en la cabeza con un palo de amasar.

Ante dicho robo ya se diluye –a criterio de la fiscalía- aquella discusión por asuntos privativos que hacían a la mala convivencia –probada- entre los protagonistas del incidente letal, y la imputación ahora concluye en el móvil del robo, comprometiendo aún más la situación procesal del apresado.

El importante avance en la pesquisa se dio a partir del testimonio de una remisera que ya fue volcado a las fojas del expediente, quien compareció ante los investigadores y confió que fue quien trasladó al sospechoso aquella mañana de domingo a la terminal de ómnibus, no sin antes conocerse  que el señalado llevaba consigo un bulto presumiblemente con pertenencias que dejó en aquella casa antes de irse en remís.

Frente a dicho testimonio y tras cumplimentar algunas diligencias que hacían a averiguaciones en la vecindad, fue que los investigadores dieron con una de las viviendas donde residen allegados al implicado. Una vez avalado el allanamiento, los policías se toparon con el equipo de música que más luego sería reconocido por los hijos de la víctima.

Cabe consignar que primeramente se había descartado el móvil del robo ya que la víctima vivía solo y no tenía un trato muy fluido con sus propios familiares, más precisamente sus hijos puesto quien fuera su mujer reside en Buenos Aires, por lo que pocas certezas se tenía sobre las pertenencias que Vicente Martínez poseía en su casa. Empero, una vez presentado el equipo de música secuestrado los hijos lo reconocieron como de su propiedad.  Asimismo, se corroboró el faltante del celular.

Caso cerrado

Así las cosas, para la investigación prácticamente estaría resuelto el hecho de sangre, quedando eventualmente para la discusión jurídica la calificación penal a imponer, asunto que podría recién develarse en un futuro juicio.

Si bien restan diligencias procesales por evacuar, las mismas no harán otra cosa que solidificar la acusación ya imperante.

La propia confesión realizada por imputado Guillermo Nahuel Beherán (24) minutos después a allegados sobre lo que había hecho (con una versión distinta sobre los motivos de la discusión), el pantalón secuestrado en el allanamiento en la casa de Mar del Plata donde se refugió tras irse de la ciudad una vez consumado el hecho, ahora se le sumó el testimonio de la remisera que efectivamente contó cómo y a dónde lo llevó aquella mañana, cuando –se especula- el sospechado sabía que la policía estaba merodeando la zona en busca de pruebas que, en definitiva, iban contra él.

De hecho, ahora la fiscalía aguarda por imágenes del Centro de Monitoreo de las cuadras en las que se dio el recorrido del remís como así también de las que hay en la terminal de ómnibus. Soporte fílmico que ayudará a solventar la reconstrucción del periplo realizado por Beherán una vez agredido a Vicente Martínez y darle muerte, no sin robarse luego los elementos citados que eran de la víctima.

Mientras se aguardará por el resultado de los peritajes realizados tanto en el pantalón manchado con presunta sangre y los rastros que podrían haber en el palo de amasar que se utilizó para golpear y matar, la pesquisa se encamina a resolver el caso con el pedido de prisión preventiva rumbo a la requisitoria de elevación a juicio, con una imputación bien definida: “homicidio en ocasión de robo”, hipótesis que habrá que aguardar si ahora, frente al caudal probatorio citado, la defensa puede revertir, trazando la teoría de una agresión en el marco de una discusión para culminar con un exceso en la legítima defensa, como se había anticipado en estas páginas a través de los dichos del apresado.

La otra versión

Tal se detalló en la edición pasada, según trascendió de la pesquisa, había cobrado fuerza la conjetura de que Beherán fue el encuentro de Vicente Martínez con el propósito de increparle un presunto episodio previo con una menor del entorno del sospechoso.

Al decir de esta versión que ahora no cobra mayor relevancia para a acusación, Beherán se enteró que una menor de su entorno y una amiga habían sufrido un acto de acoso de parte de Vicente Martínez, quien incluso había repetido actos similares tiempo atrás con otras mujeres, con propuestas sexuales a cambio de dinero.

De hecho, trascendió desde fuentes judiciales, se logró rastrear una causa penal que data de 2014 en la que precisamente desde el sábado a la noche víctima fatal era denunciado por un episodio de características similares con otra menor, instrucción que finalmente fue archivada.

Vale reseñar que dicha “historia” también la tuvo desde un inicio el Ministerio Público fiscal, y de hecho tampoco la descarta, pero quedó “minimizada” por el móvil del robo, a partir de los testimonios y evidencias que dan cuenta de la sustracción de las pertenencias de la víctima.

Por lo que se había anticipado, el ahora preso estaba con intenciones de prestar declaración y confesar su autoría, pero brindando una versión “más atenuada” a sus intereses que aludían a una agresión mutua y posterior defensa tras arrebatarle el palo de amasar que portaba Vicente Martínez. Sin embargo, al acreditarse el robo, quedan dudas si se mantiene aquella intensión de prestar declaración.

De hecho, igualmente el fiscal Marcos Eguzquiza factiblemente en la semana entrante lo cite nuevamente a declarar, donde será anoticiado de la nueva imputación en su contra, que hace a la gravosa calificación penal que redunda en un robo en ocasión de robo.

El hecho

Como se expuso, Vicente Martínez vivía solo en la propiedad ubicada entre La Movediza y Cerro Leones, en la que también se dedicaba a la confección de ladrillos.

Por lo que se desprende de la escena del crimen, la agresión se produjo afuera de la casa. Martínez salió de vivienda por aquella situación con el ahora acusado y discusión mediante, el vecino le aplicó un garrotazo en la cabeza con un palo de amasar.

Contrariamente a lo que expondría el detenido sobre una agresión mutua, las primeras impresiones de los investigadores dieron cuenta la víctima no presentó signos en su cuerpo de una pelea o haberse resistido en medio de un eventual forcejeo.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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