El encargado del edificio de Cristina Kirchner se desdijo y negó haber visto bolsos con dinero
Julio César Silva, portero del inmueble de Recoleta, declaró ante el Tribunal Oral Federal 7 que firmó su testimonio de 2018 sin leerlo y aseguró que solo vio al exsecretario Daniel Muñoz con un bolso en una o dos oportunidades.
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En una nueva jornada del juicio oral por la Causa Cuadernos, el encargado del edificio ubicado en la esquina de Uruguay y Juncal, en el barrio porteño de Recoleta, se desdijo de sus declaraciones previas. Julio César Silva, quien trabaja en el inmueble desde 1989, compareció como testigo ante el Tribunal Oral Federal 7 y negó haber presenciado un movimiento constante de bolsos y valijas en el departamento de la expresidenta Cristina Kirchner.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante su declaración, Silva sorprendió al tribunal al retractarse de lo que había afirmado en 2018 ante el fallecido juez federal Claudio Bonadio en los tribunales de Comodoro Py. En aquella oportunidad, el testigo había asegurado que veía al exsecretario privado Daniel Muñoz con bolsos y valijas casi semanalmente. Sin embargo, en esta ocasión fue categórico:
"Cometí un delito, firmé eso sin leerlo"
El testigo relató que conoció a Muñoz cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia y que este continuó asistiendo al edificio de Recoleta incluso después de que el matrimonio se mudara a la Quinta de Olivos. Según explicó, su tarea habitual consistía en entregarle una caja con cartas y peticiones dirigidas a los mandatarios. En ese contexto, Silva reveló un detalle de tinte personal: le entregó a Muñoz un pedido para que consiguiera empleo para sus dos hijas, quienes terminaron trabajando en dos ministerios durante 12 años, hasta la asunción del expresidente Mauricio Macri.
Al ser consultado sobre la dinámica del edificio, el encargado detalló que su horario laboral era de siete a 13 y de 17 a 21, y aclaró que desde su vivienda no tenía visibilidad directa del acceso principal, sino únicamente de la puerta de servicio. Asimismo, confirmó que Muñoz poseía llaves de los dos accesos y que solía ingresar de manera apresurada con un portafolio o un bolso de mano.
La tensión en la audiencia aumentó cuando se le leyó su declaración del 14 de agosto de 2018, en la que constaba que entre 2007 y 2010 había visto movimientos semanales de bolsos y valijas junto a dos o tres personas. Silva interrumpió la lectura del juez Germán Castelli para reiterar que firmó disconforme y bajo presión:
"Cuando declaré me repitieron un montón de veces, y volvían para atrás y yo no me sentí bien, cómodo"
Ante las preguntas de la fiscal general Fabiana León, el testigo ratificó que solo vio a Muñoz con un bolso "en una oportunidad, o dos".
La investigación judicial había señalado históricamente a este domicilio como un centro de acopio de recaudación ilegal. De hecho, la causa cuenta con la confesión del exsecretario de Obras Públicas, José López, quien detalló que en 2007 se realizó una entrega de una valija con cerca de ocho millones de dólares en dicha propiedad. Sin embargo, el testimonio actual de Silva debilita una de las piezas clave de la acusación original sobre el movimiento diario en el edificio de Recoleta.
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