Gino Pizzorno puso en valor que los intendentes “hemos tenido una visión en defensa de Tandil”
El conductor de la ciudad entre 1987 y 1991 reflexionó sobre la doctrina y defendió la justicia social en un sentido cabal, en promoción de la industria y la generación de empleo, la salud y la educación. Más allá de los matices, los aciertos y errores, valoró que tanto Américo Reynoso como José Zanatelli y Miguel Lunghi siempre pusieron a la ciudad como prioridad. Consideró que hay que “darle manija” a la producción y a la ciencia.
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Palpitando el Día de la Independencia, Nicolás “Gino” Pizzorno, el último peronista que gobernó Tandil, dialogó con “Tandil Despierta” (Eco TV y 104.1 Tandil FM), reflexionó sobre el contexto actual y marcó algunos aspectos basados en su experiencia. Las gestiones que se sucedieron tras el regreso de la democracia y su defensa de la ciudad, la justicia social mucho más allá del asistencialismo y la necesidad de “institucionalizar” el vínculo entre el Municipio y la Universidad formaron parte de su análisis.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA los 87 años –en septiembre cumplirá uno más-, Pizzorno resaltó que “es sabio seguir activo porque es la forma de mejorar la salud, y no solamente activo desde el punto de vista en el trabajo, sino también caminar, ir al gimnasio, estar siempre cuidando la salud y también que la alimentación sea acorde a la edad”.
Con la energía que lo caracteriza, manifestó que a nivel nacional, el gobierno de Javier Milei, “me parece un disparate lo que se está haciendo. Desde el punto de vista de nuestra doctrina, es la entrega de nuestro patrimonio nacional”.
Repasó que “para nosotros, que tenemos como principios fundamentales las tres banderas en el justicialismo, la independencia económica, la soberanía política y la justicia social, la justicia social, sobre todo, desapareció, ya no hay más justicia social”.
En ese aspecto, puso el foco en “la educación libre, gratuita y financiada; la salud financiada, los hospitales, están desfinanciando todo y eso es un perjuicio enorme para la comunidad”.
De modo retórico, el exintendente se preguntó para qué gobiernan los políticos y concluyó: “Gobernamos para la gente. Entonces, tenemos que tener, en la medida de lo posible y que dé el financiamiento que tiene Nación, Provincia y Municipio, de acuerdo al presupuesto, una visión hacia los que menos tienen, y eso yo no lo veo hoy a nivel nacional”.
En tanto, aclaró que la justicia social no son los planes, el asistencialismo, y la asimiló a la producción: “Si estás desarrollando la industria, estás generando trabajo y eso es justicia social. Y no es el Estado, sino que promovés a las pymes, ponés aranceles para que no entren productos extranjeros que te compitan adentro y entonces, todo eso es justicia social. Mantener bien los hospitales públicos, la educación, la universidad”.
Visión común
Como contrapartida, a nivel local destacó que “siempre, en todas las gestiones, ha habido una mirada buena en todo sentido. Tanto Américo (Reynoso) como (Julio) Zanatelli como Miguel (Lunghi) no han descuidado al sector de menos recursos. Cada uno con su impronta. Todos hemos tenido buenas y malas”.
Y agregó que “yo puedo criticar las malas de Lunghi como Lunghi puede criticar las malas mías, pero siempre hemos tenido una visión de defensa de Tandil, y eso es muy importante”.
La doctrina como guía
En cuanto a la vigencia de las ideologías, Pizzorno evaluó que el presidente Milei tiene su doctrina en la Escuela Austríaca, que “no es ni más ni menos que una política peor que la de los conservadores, porque es la destrucción de todo lo que es el funcionamiento de una comunidad y eso para mí es totalmente negativo”.
En la vereda opuesta, expuso que para el peronismo “nuestra doctrina es el objetivo, es la zanahoria que tenemos por delante para cuando gobernemos. Algunos la han aplicado bien; otros la han aplicado mal”.
Defendió que “la doctrina siempre está” y se pronunció a favor de la justicia social, la soberanía política, la defensa de la democracia y la independencia económica.
“Si nosotros queremos independencia económica tenemos que darle mucha manija a la industria. Eso para el peronismo es fundamental, sobre todo a las pequeñas y medianas. Y darle mucha manija al agro, porque es importantísimo, es una de las fuentes principales de divisas para el país y eso hay que protegerlo”, afirmó.
En cuanto al campo, Pizzorno indicó que salvo los grandes pules de siembra, “los pequeños y medianos productores agropecuarios la pasan como cualquiera de nosotros, un poco bien, un poco mal”.
Y refrendó que “hay que apoyar a la industria, que es la que genera trabajo, fundamental, y esto es al revés, se están vaciando las industrias, que están echando gente porque no dan más financieramente”.
Esencia del ser humano
Consultado por el desapego de los dirigentes respecto de las doctrinas, Gino Pizzorno reflexionó que “en cualquier partido político que gobierne, siempre va a haber aquel que se desvía, aquel que es corrupto. Es así porque el ser humano es así. ¿Hay algún ser humano perfecto? No hay ser humano perfecto. ¿Y quiénes son los que están al frente de las distintas instituciones democráticas? Y, seres humanos, que hay algunos buenos que son muy buenos políticos y que gestionan bien; y hay otros que son más o menos, que hacen la plancha; y otros que son corruptos y que les gusta la prebenda. Es así porque así es la sociedad, y no salen de un repollo los dirigentes políticos. Salimos de la sociedad que nos ha protegido, nos ha educado, y de las familias”.
Otra ciudad
Por otra parte, describió que su mandato se dio en una ciudad más chica y con menos demandas de la ciudadanía. “Hoy necesitamos como en algunos países que hay comunas. En Buenos Aires hay, pero lo he visto en Canadá que viven dos de mis hermanas, allá cada ciudad tiene sus comunas. Yo creo que Tandil necesitaría, en los cuatro puntos cardinales, una comuna además del intendente, porque es imposible”.
Y en esa línea, compartió que “en una oportunidad, un intendente amigo, ya veterano, me decía ‘¿sabés Gino qué es gobernar una intendencia? Es un globo con once agujeros y vos tenés diez dedos para taparlos. Siempre te queda uno sin poder tapar’. Y tenía razón, porque donde solucionabas un problema tenías ya otro inmediatamente, y a veces no te dan los recursos para solucionar todos los problemas en una comunidad”.
En tanto, repasó que le tocó gobernar en la época de hiperinflación. “Fue bravo. Muy bravo. La verdad fue un hecho que me determinó a no ir a la reelección”, dijo y compartió que al mirar su foto al asumir y otra al terminar el mandato se podría pensar que pasaron 20 años. “Habían pasado 4 años, yo estaba hecho bolsa, la verdad. La hiperinflación me noqueó. Por eso del gobierno de Menem lo que rescato es que al hacer el uno a uno, planchó, solucionó el problema de la hiperinflación”, expuso y sin embargo, reconoció que el riojano “erró” al no manejar los tiempos del programa económico, generando desindustrialización y desempleo.
En otro tramo, recordó que en ese momento estaba haciendo una obra de cloacas en el barrio Las Ranas, la empresa contratista se retiró y no conseguía oferentes en otra licitación para terminarla. “Pedí permiso al Concejo Deliberante para pagar en dólares, cosa que está en contra de la ley de contabilidad. El Concejo por unanimidad me habilitó, lo cual demuestra que también los concejales radicales pensaron en la ciudad y no en la chicana política de ese momento. Me votaron por unanimidad, llamé a licitación, conseguimos los caños y después Obras Sanitarias terminó la obra que había abandonado la empresa Cardeco”, dijo al dar otro ejemplo de lo que implica poner a Tandil por delante de las aspiraciones políticas.
La planificación
Por otro lado, compartió el proceso político que transitó el peronismo serrano en los albores del regreso a la democracia, al sufrir una derrota en el 83 y prepararse para el triunfo del 87.
“Había mucho voluntarismo, no había tanta planificación porque tampoco había tiempo. Abrieron las puertas a la democracia y nosotros dijimos vamos a armar. Me vino a ver Macaya, me vino a ver Lester para ver si empezábamos a reunirnos y eso antes de que terminara el gobierno militar”, repasó.
En tanto, confió que “a mí me vino muy bien la derrota del 83 desde el punto de vista de la planificación porque no teníamos una visión global de la ciudad. Entonces, a partir de ahí nosotros vimos que había dos Tandil: el Tandil que tenía agua, cloacas, gas y todos los servicios, y el otro Tandil, que era prácticamente un 35 por ciento, que no tenía todo eso. Entonces dijimos que desde el punto de vista de obras tenemos que ir hacia ese sector, el sector de Tandil que no tiene gas, agua, cloacas, y planificamos eso”.
Por otro lado, destacó que los equipos se dividieron por áreas, entonces “cuando llagamos al Municipio teníamos un plan de gobierno, que eso es lo importante, y la cosa era cómo distribuir el presupuesto” y añadió que en ese momento pensaron que lo que quedaría en el tiempo serían la cultura y la educación, “eso queda para siempre”.
En ese aspecto, resaltó que “haber reflotado la Farándula y el Carnaval queda para siempre. No importa quién fue la gestión que lo hizo, es el beneficio de la ciudad y eso es importantísimo”.
La Universidad, el salto intelectual
En otro tramo de la entrevista, Gino Pizzorno se mostró encantado con la producción de conocimiento de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires e hizo referencia a la exposición de la propuesta para la gestión sustentable de la Zona Protegida Natural Sierras de Tandil.
Tras presenciar las ponencias, consideró que el Gobierno municipal debe estar en “permanente contacto con la Universidad, que se está haciendo, pero hay que volverlo institucional: Municipio-Universidad” para después sumar a “las distintas instituciones patronales, la Sociedad Rural, Apymet, Cámara Empresaria, para asesorar, porque ellos son los que están viviendo, para ver cómo ven ellos el Tandil del futuro”.
El exintendente opinó que “habría que arrancar con institucionalizar la relación permanente entre Municipio y Universidad, es fundamental. La Universidad le cambió la cara a Tandil. Si hoy tenemos este Tandil es por la Universidad, es impresionante. Cuantitativamente y cualitativamente ha crecido, intelectualmente Tandil ha crecido una barbaridad”.
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