Manes pasó por Tandil, destacó el potencial de la ciudad y se reunió con los candidatos de la interna
El precandidato a diputado nacional por Buenos Aires, Facundo Manes, recorrió el Parque Industrial, mantuvo un intercambio con empresarios y recorrió el centro. “Esta ciudad tiene todo”, definió e hizo alusión a su perfil. Se enfocó en su decisión de iniciar una carrera en política como herramienta de cambio. “Tomo esta campaña como una misión, como candidato, para tratar que más gente se comprometa por la Argentina del progreso”, aseguró. Se refirió a la polémica por la foto en Olivos y dijo que "en unas semanas, la sociedad tiene la posibilidad de castigar estas conductas en las urnas”.
Candidato pero no político. Así se definió Facundo Manes, el neurocientífico que decidió “dar el paso” y se presenta en las elecciones de medio término como aspirante a la Cámara de Diputados de la Nación en representación de Buenos Aires por el espacio Juntos.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn ese marco, y en plena campaña electoral, el precandidato por la Unión Cívica Radical hizo escala en Tandil, ciudad que calificó como “mi segunda casa”, por su afecto y cercanía con el intendente Miguel Lunghi.
Durante su estadía, cumplió con una amplia agenda de actividades, que incluyó la visita al Parque Industrial, una reunión con empresarios de distintos sectores y un encuentro con vecinos en una caminata por las calles del centro.
Por la tarde, brindó una conferencia de prensa en el hotel Mulen, donde repasó su visión política, el impacto de la pandemia y la decisión de sumarse a la carrera política para hacer su aporte en pos de la “Argentina del progreso”.
“Vengo a poner mi granito de arena para discutir la Argentina del progreso, que es un cambio de paradigma, con una revolución en el desarrollo humano, en el conocimiento, con políticas de Estado, y con un acuerdo. Y vengo a contribuir para sanar y unir a los argentinos, necesitamos liderazgos que nos unan, no que nos dividan, que nos lideren con esperanza, no con miedo”, expresó.
Tandil, el ejemplo
“Tandil representa lo que podría ser Argentina”, aseguró. Al explicar su afirmación, contó que recorrió una de las empresas dedicada a brindar soluciones tecnológicas integrales, Redimec, y citó el caso para mostrar “cómo la tecnología genera valor”, y de allí la alternativa para salir de la crisis.
Luego, mantuvo un intercambio, en la Cámara Empresaria, con representantes de la industria del software, del turismo, y de otros sectores, y destacó el potencial que tiene Tandil y “su resiliencia para pasar la pandemia”.
“Esta ciudad tiene todo. Argentina a veces frena al potencial argentino, a ciudades como Tandil”, por eso hay que "sacar el freno de mano”, y llamó a unir a los argentinos detrás de un proyecto estratégico de país, “una visión de política de Estado” para poner en valor el “potencial que tiene Argentina y también Tandil”.
La interna local y “sumar a todos”
De acuerdo a la oferta electoral de las PASO, el espacio Juntos es el único que deberá dirimir internas. Por un lado, Mario Civalleri, el precandidato del lunghismo, y por otro, Rosana Florit, apuntalada por Marcos Nicolini, ambos en la boleta que lleva a manes como aspirante a la cámara baja.
“Estuve con los dos, me saqué foto”, respondió el neurocientífico durante el intercambio con la prensa. Luego, llamó a establecer un acuerdo en torno a una “idea estratégica de país” para dejar de “administrar pobreza y el subdesarrollo”.
“De una vez por todas necesitamos dejar este zigzagueo constante, estas políticas pendulares. La idea es sumar a todos los que quieran una Argentina que invierta en el desarrollo humano, en la ciencia y en la tecnología”, enfatizó.
Manes aseguró que es necesario aceptar que “el mundo cambió” y que, “si no entendemos que la economía del mundo se basa en lo que generan nuestros cerebros, Argentina va a quedar más desfasada”.
“Lo que vi hoy en Tandil es eso, la tecnología, el turismo, la gastronomía, hay que potenciar eso”, insistió.
Durante el encuentro con los medios locales, el precandidato se mostró acompañado únicamente por su equipo de campaña y los encargados del armado político a nivel provincial, seccional y local, entre ellos el diputado nacional Carlos Fernández y Matías Civale.
Dar el paso y hacer política
En alusión al slogan de campaña, el médico aseguró que dio el paso y se lanzó a la carrera política ante la necesidad de hacer su aporte para que la realidad del país pueda mejorar.
“No soy político ni aspiro a serlo. Lo digo con respeto. La política es la mejor herramienta de transformación social y hay buenos y malos políticos. Soy un ciudadano que se comprometió porque no quiero rendirme, ni renunciar a la Argentina que soñé, que es la del progreso”, sentenció.
Por eso, consideró que, “si no hay un cambio de mentalidad colectiva, un clima de época nuevo que nos conecte con el siglo XXI, lamentablemente Argentina va a generar más pobres y desigualdad”.
En definitiva, Manes precisó: “Tomo esta campaña como una misión, una contribución, esta vez como candidato, para catalizar, tratar de sacar de la inercia a mucha gente que se comprometa por la Argentina del progreso”.
“Las críticas no importan”
-¿Se siente cómodo en esa lógica que plantea la política?
-Muchos me decían que no me meta, que tengo reconocimiento internacional. Pero qué importa mi prestigio cuando hay siete de cada diez chicos que son pobres; qué importa mi confort cuando la mitad de la población es vulnerable en Argentina.
Y ahora que soy candidato muchos me preguntan cómo tolero las críticas feroces y digo que cuando uno tiene una misión, que es contribuir a que Argentina cambie de rumbo, las críticas no importan, porque uno es parte de algo colectivo, de miles de ciudadanos que dan el paso como yo, de una dinámica que nació para quedarse, que no tiene fecha de vencimiento y que viene a plantear una salida por arriba. Cuando uno se siente parte de algo mayor a uno, las críticas no importan. Si hubiese hecho esto por un cargo, por un interés personal, seguramente las críticas me pegarían. Pero al sentirme parte de algo que me excede, las críticas son al progreso argentino.
Pandemia, crisis y grieta
-¿Cómo cree que se está manejando la pandemia y, en relación a esto, qué es lo que se espera?
-La pandemia, para mí, es quizás la crisis más importante de la historia argentina. Porque es una crisis de salud, económica, social, humanitaria, educativa. El impacto emocional y educativo en los chicos será de décadas. Lamentablemente estamos divididos para hacer frente a esta crisis multidimensional. Estamos a tiempo porque parece una maratón que no terminamos de correr, tenemos unos kilómetros por delante. Por eso, insisto en que el Gobierno debe convocar a todos. Pero estamos metidos en esta grieta que nos embrutece y nos empobrece, aún en la crisis más importante de la historia argentina.
-Habló de sacar el freno de mano a la Provincia, ¿a qué se refirió?
-Tiene que ver con los impuestos. Los argentinos estamos asfixiados con los impuestos, con las trabas burocráticas. Escuchaba a emprendedores y tenemos ideas, pero a veces tenemos el freno de mano de la máquina de impedir. La discusión no es un Estado grande o chico, sino un Estado inteligente, eficiente.
-¿Nota cierta apatía por parte del electorado?
-La gente no cree en nada. En la política, en las instituciones, e incluso dejamos de creer en la educación como sinónimo de movilidad social ascendente. Soy uno de los que no creen, pero convierto ese descreimiento en acción. Lo mío es un acto para sacar de la inercia a la gente, porque si no cada vez vamos a estar peor. Si nos fusionamos y tenemos un propósito común hacia el futuro podremos salir mejores.
La sociedad tiene “la posibilidad de castigar estas conductas en las urnas”
“Necesitamos una revolución ética y moral”, dijo al referirse a la polémica por lo sucedido en la Quinta de Olivos y la foto que se filtró de festejo de cumpleaños de la primera dama en pleno aislamiento por la pandemia del coronavirus.
En efecto, reconoció que, “aunque tengamos esta visión estratégica de país, nos unamos, necesitamos una revolución ética y moral para lograr el desarrollo”.
Manes consideró que la sociedad argentina “quiere un basta, un cambio, y que en unas semanas tiene la posibilidad de castigar estas conductas en las urnas”.
Y renegó del impacto de la pandemia del coronavirus, con “110 mil muertos, padres que no pudieron ver a sus hijos, hijos que no pudieron ver a sus padres, con un impacto educativo y emocional en los chicos que durará décadas, negocios cerrados; los argentinos enfermándonos y empobreciéndonos y los que tienen que dar el ejemplo hacen lo contrario”.