Mauricio Macri cuestionó la calidad del equilibrio fiscal del gobierno de Milei: "Es de mala calidad”
El expresidente advirtió que la falta de inversión en infraestructura "descapitaliza al país" y reclamó avanzar hacia reformas de segundo orden para garantizar el crecimiento.
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El expresidente Mauricio Macri advirtió anoche que el equilibrio fiscal logrado por el gobierno de Javier Milei “es de mala calidad” porque el Estado no puede invertir en infraestructura, y reclamó avanzar hacia una “reforma de segundo orden” que permita al país crecer y reducir la pobreza. El exmandatario realizó estas declaraciones ante empresarios del sector en la Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), celebrada en La Rural, en Buenos Aires.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Este gobierno ha hecho algo muy importante y en muy poco tiempo, que es lograr un equilibrio fiscal. Son reformas del siglo XX que la Argentina no ha logrado complementar en ese tiempo y ahora parece que no se va a discutir más”, reconoció Macri ante un auditorio colmado de constructores, empresarios y funcionarios. Sin embargo, marcó el límite de ese logro: “El equilibrio fiscal es de mala calidad, porque un país que no puede ni siquiera reinvertir para cuidar la infraestructura que tiene se está descapitalizando”.
El titular del PRO participó del panel de cierre de la convención, titulado “Un mundo en transición”, junto al expresidente de Colombia, Iván Duque, y el presidente de Camarco, Gustavo Weiss. El evento se realizó bajo el lema “Construyendo puentes” y reunió a un récord de asistentes en el marco del 90° aniversario de la cámara.
En otro pasaje de su exposición, el exjefe de Estado planteó que la estabilidad de un programa económico no puede depender de una figura personal. “¿Qué significa contenido por un sistema institucional? Que hay un montón de gente que garantiza que lo que se está haciendo va a continuar en el tiempo, y no que es un caudillo el que lo garantiza. Un caudillo está hoy y no está mañana, y menos en un sistema democrático tan pendular como el que tenemos en la región“, afirmó, sin mencionar nombres.
A su vez, señaló que el paso que sigue en el país tiene que ser una reforma de mayor profundidad. “Lo único que cabe es ir, en el próximo paso, a una reforma de segundo orden. Con este nivel de presupuesto, con este nivel de gasto fijo y rígido, no se ve en ningún lado el espacio para la inversión que garantice el crecimiento”, sostuvo. En ese sentido, sugirió que la inteligencia artificial ofrece una oportunidad inédita para que los Estados realicen una “reingeniería profunda” y logren achicar el gasto público.
Macri también apuntó contra dos trabas que, a su juicio, frenan la inversión privada. “Aún hoy, por distintas razones, no nos podemos sacar de encima el cepo, porque para el mundo empresario sigue existiendo", dijo. Y sumó las retenciones a las exportaciones: “No seguir aceptando eternamente retenciones a la exportación que no funcionan y no funcionan en ninguna parte del mundo”.
Para el referente del PRO, la Argentina enfrenta tres déficits estructurales que explican décadas de estancamiento: la debilidad institucional, la falta de infraestructura y el cierre de la economía. Sobre el primero, fue directo: “La garantía, la confianza, el primer actor a la hora de despertar confianza no es un presidente, no es un congreso, no son los empresarios, son los jueces. Jueces independientes que garanticen el respeto de la Constitución, empezando por respetar los derechos de propiedad”.
Sobre la infraestructura, el exmandatario fue contundente: “Sin conectividad física y ahora virtual, no hay desarrollo. Si los productos no pueden llegar a un puerto porque no hay trenes, porque no hay hidrovías, ese país no se puede desarrollar”. Y añadió que los presupuestos públicos en la región se ajustan sistemáticamente por la inversión, no por el gasto corriente: “El gasto es algo perdido, la inversión trae futuro”.
El tercer eje identificado fue la apertura comercial. Macri citó el libro “Why Nations Fail”, de los economistas Daron Acemoglu y James Robbins, para describir el cierre que la Argentina adoptó hace 70 años. “Pasamos de ser uno de los cinco más poderosos ... En vez de distribuir la riqueza, destruimos nuestra capacidad de crear riqueza, porque nos cerramos y decidimos nunca más competir”, afirmó.
En uno de los pasajes más directos, advirtió sobre el riesgo de despilfarro de los recursos que llegarán por la explotación de Vaca Muerta, la minería y el litio. “En cada provincia donde la minería va a estar llegando, va a haber miles de millones de dólares por año en regalías. Y si esas regalías van a la camioneta del intendente, a la camioneta del gobernador, no vamos a tener un mejor futuro”, dijo. En esa misma línea, recordó los antecedentes: “La historia nos dice que donde hubo esos recursos, Loma de la Lata, minería en Catamarca y en otros lugares, la plata desapareció.”
Finalmente, salió al cruce de la narrativa que asocia obra pública con corrupción. “No se puede uno quedar con que la construcción o la obra pública es sinónimo de corrupción. Eso no es verdad. Entre el 15 y el 19, ustedes construyeron rutas y autopistas en tiempo récord, a precios muy competitivos y sin una sola denuncia de corrupción en cuatro años”, concluyó.
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