Milei ratificó sus críticas contra Lula da Silva y profundizó el conflicto con Brasil
El presidente argentino redobló sus cuestionamientos contra el mandatario brasileño, calificándolo de corrupto y presidiario, en medio de una crisis diplomática que derivó en el llamado a consultas del embajador de Brasil en Buenos Aires.
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El presidente Javier Milei ratificó sus duras críticas contra el mandatario brasileño Lula da Silva, tras sus declaraciones realizadas durante un acto del Partido Liberal en São Paulo. En una entrevista con Luis Majul para LN+, el jefe de Estado argentino sostuvo que sus dichos fueron espontáneos y reafirmó su postura:
“Es ladrón, es un corrupto. Fue condenado. Estuvo preso, con lo cual es cierto lo de presidiario. Lo liberaron por una falla administrativa, no por ser inocente. Por lo tanto, es ladrón y es un corrupto”.
El mandatario argentino argumentó que su accionar responde a su rol como defensor de las ideas de la libertad y cuestionó la reacción de sus pares regionales. Según Javier Milei, el presidente brasileño interfirió políticamente al promover el socialismo, mientras que él se limita a responder con verdades ante los insultos recibidos.
El trasfondo judicial
La referencia de Javier Milei sobre una falla en el procedimiento alude a la compleja historia judicial de Lula da Silva. Tras ser condenado en el marco de la Operación Lava Jato, el juez de la Corte Suprema Edson Fachin anuló las sentencias en 2021 por cuestiones de jurisdicción, determinando que el tribunal de Curitiba no era competente para juzgar los casos. Esta decisión, ratificada por la Corte Suprema, no implicó una declaración de inocencia, sino una anulación procesal que envió los expedientes a fojas cero.
Impacto diplomático
El viaje de Javier Milei a Brasil, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, generó una respuesta inmediata del gobierno brasileño. El canciller Mauro Vieira convocó al embajador argentino Daniel Raimondi al Palacio de Itamaraty para expresar su repulsa, calificando el episodio como un hecho sin precedentes. Como medida de protesta, Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli.
Aunque el canciller Pablo Quirno intentó suavizar la situación asegurando que no hay riesgo de ruptura en las relaciones bilaterales, la tensión persiste. El gobierno brasileño autorizó el regreso de Julio Bitelli a Buenos Aires tras una reunión en Brasilia, aunque sin establecer una fecha concreta. Por su parte, Lula da Silva aumentó la retórica durante un acto en Ceará, advirtiendo que la extrema derecha no volverá a gobernar su país.