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Tras finalizar un año complicado, desde Obras Públicas apuntan al asfalto y a la vivienda

Lo aseguró el responsable del área, Roberto Guadagna. Señaló que el 2018 fue complejo por los vaivenes económicos que afectaron fuertemente a las obras que estaban planificadas y que se tuvieron que realizar readecuaciones de precios. En un análisis sobre el crecimiento de la ciudad, sostuvo que se está buscando un Tandil más compacto por las características propias del terreno y de la infraestructura presente.

El Eco

“Mirando Tandil, charlas de verano”, el ciclo de entrevista de análisis que excede a la coyuntura y que permite a los entrevistado tener otra perspectiva que escapa a lo cotidiano en la ciudad. Políticos, dirigentes sociales, empresarios y emprendedores, los protagonistas de los reportajes que pueden encontrar en forma audiovisual en www.eleco.com.ar o en www.youtube.com/elecodetandil . Hoy: Roberto Guadagna, secretario de Planeamiento y Obras Públicas de Tandil.

-Fue un año difícil e imagino bastante particular el 2018 para el área que usted encabeza

-Fue un año difícil el 2018 y sobre todo el segundo y tercer trimestre del año. Mucha incertidumbre que hacía difícil establecer montos de obra y actualizaciones que aún hoy son arrastres que empezamos a conversar en el último tramo con las empresas. La obra pública está fuertemente dolarizada y el presupuesto municipal del año 2018, que se generó en noviembre de 2017, tuvo una devaluación del 132 por ciento y eso tuvo un impacto muy grande. Reducción en obras y aquellas que estaban licitadas y contratadas, con redeterminación de precios.

-Se complicaron todas las variables…

-Lo que principalmente se complicó fueron las obras con fondos nacionales. Pero también todo lo que fueron intervenciones con fondos provinciales y municipales.

-¿Y el arrastre del que hacía mención se verá reflejado en 2019?

-El presupuesto que se hizo este año tiene como diferencia que se agrega lo que faltó de inflación del año pasado. Esto que ahora conocimos como monto anual de inflación del casi 48 por ciento de inflación es distinto a la devaluación porque la obra pública y privada los insumos aumentan en dólares y tienen un fuerte impacto en detrimento, lamentablemente, de la mano de obra, porque está atada a la inflación. Esto impactó fuerte, sobre todo lo que han sido los derivados del petróleo, que se usan por ejemplo para lo que son asfaltos calientes, el cemento, el acero, y buena parte de los insumos matrices para la industria de la construcción.

-En este sentido, ¿cómo ve que se encuentra la ciudad?

-Hay distintas miradas. Los que visitan la ciudad se quedan maravillados, no solamente con el paisaje sino con el estado general de Tandil, en un plano de comparación con otras ciudades del interior. En los tandilenses, según los barrios, aparecen las miradas de carencias de infraestructura. Uno ve la ciudad y su nivel de desarrollo y como una constante de cuidada Latinoamericana, que no somos la excepción nosotros, a medida que uno se va alejando concéntricamente del área central, van apareciendo las demandas pero paradójicamente también los déficit de infraestructura. El gobierno nacional hace dos años, inició el proceso de urbanización que aún continúa, en Movediza y en Barrio Parque Movediza – El Tropezón, paralelamente otras obras con fondos provinciales se están iniciando en éstos días que es cloacas en el sector más allá de Movediza y hay lugares donde faltan obras de infraestructura. También se puede ver en Villa Aguirre que hay obras de pavimento.

-¿Para dónde está creciendo entonces Tandil?

-El Plan de Desarrollo Territorial, desde los ejes macro, plantea que la ciudad se desarrollará hacia el norte. Ese norte es todo lo que es por un lado el barrio Palermo y hacia el otro lado lo marca la traza del arroyo Langueyú, no exento a los problemas que aparecen por la depresión del territorio. Nosotros tenemos como dos ciudades: la ciudad de la ladera, que es la que está en las cercanías de las sierras y después aparece una ciudad de llanura. Estas son las áreas de desarrollo presente y futuro para la ciudad.

-¿Y el límite que lo marca?

-En ésta primera etapa hasta Chapaleofú y después viene otro escenario que es llegar hasta Circunvalación. Ahí el Plan habla de loteos más grandes. Porque con eso no se acelera el desarrollo que después pueda terminar en dispersión que es la extensión en horizontal y de baja densidad. Esto acarrea una serie de problemas con las infraestructuras como también el mantenimiento. Densificar es tratar de compactar la ciudad.

-De igual modo se observa que hay acción directa de construcción sobre las Sierras…

-El conjunto del cordón serrano debería ser para la posteridad en un sentido amplio. Uno pugna por un lado con sectores ambientalistas, pero también con sectores inmobiliarios, es un doble juego. El Plan hay lugares que permite construcciones para diferentes usos. Es bastante complejo el tema. Lo que sí hay que comprender que cualquier tipo de construcción en las Sierras, es distinto por naturaleza. Cuando uno tiene una tipología de construcción en la parte urbana, en las Sierras no pasa igual. No se puede reconstruir la idea de la casa en la ciudad pero en el paisaje serrano. Es distinto. Y a veces todo eso se asume ligeramente y crea las tensiones que mencionaba.

-Si bien las tensiones puede ser entre asambleístas y el Gobierno, tampoco hay conciencia de los que construyen sobre las Sierras

-Es una construcción cultural el tema de las Sierras. No asumimos culturalmente que tiene potencialidad, riqueza y también restriciones. En realidad todo el territorio es así. A veces en la vorágine de expectativas nos lleva a otro lugar en todo orden. Trato de analizarlo críticamente, sabiendo que hay un marco de actuación y hay un límite de actuación que es el derecho de privado.

-¿El Plan debería actualizarse?

-El Plan se actualiza constantemente. Los subcentro corredor, que son los lugares que en la avenida han permitido desarrollar más altura y fot, que lo empezamos a ver emerger en Avellaneda, en Brasil, en Santamarina, en las avenidas, son innovaciones que se van haciendo al Plan. Porque cuando se habla de cambiarlo es que puedo hacer lo que no me dejan. En realidad la idea es difícil, el equilibrio entre el interés público y la expectativa privada. Buscar un límite entre ambos intereses. Hay lugares donde se limita la altura, por ejemplo. Esta ciudad tiene una gran conciencia ambiental. Y la gente no quiere edificios altos porque tapa las Sierras. Es como un control social sobre las acciones. Pero también la ciudad requiere pensar los lugares donde libera la altura. Y es lo que estamos pensando con mucha prudencia. Se va estudiando y se va pensando. Porque las infraestructuras deben agregarse. Hacerlo en todos lados, es resolver las expectativas de aquellos que tienen parcelas en diferentes lugares de la ciudad.

-Usted es parte de este equipo de gobierno que en 2019 volverá a presentarse en las urnas ante la sociedad: ¿cómo cree que están trabajando en éste último tiempo?

-El equipo tiene los que hacen política para el intendente y los que hacemos política y gestión. Yo me enrolo en la parte de la gestión. La ciudad tiene un enorme déficit de infraestructura vial, tanto de calles a pavimentar como del estado de las calles a pavimentar. Tenemos que trabajar fuertemente en eso, con recursos propios y provinciales. También en desarrollo urbano y posibilitar que el Estado nacional construya y financie viviendas sociales, generando indicadores y parámetros de edificabilidad para que eso ocurra, porque tenemos un déficit de vivienda alto. Trabajamos para eso. El equipo se va amalgamando para transitar este año, que a mí me toca por primera vez transitarlo.

-¿Qué le gustaría de Tandil en el corto plazo?

-Poder estabilizar la dispersión urbana. Hoy lo que aparece con relación a la vivienda es que más que un deseo es una angustia el acceso a la vivienda propia. Poder compactar eso y que la gente no viva tan lejos. Vivir lejos no sólo son las infraestructuras, sino también la inviabilidad de que el Estado las lleve adelante un tiempo compatible con el desarrollo de la vida. Pensar la ciudad compacta es frenar esa dispersión, o por lo menos estabilizarla. Eso nos haría encontrar equilibrios para el futuro del desarrollo armónico. No sólo tenemos que construir ciudad, sino también ciudadanía, que la gente se sienta en la ciudad y no desplazada de la ciudad. Y la segunda cuestión es que podamos torcerle la mano al estado vial de Tandil que bastante dolores de cabeza nos trae y sobre todo preocupación de nuestro intendente.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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