Tras la internación, Cristina Kirchner inicia un nuevo ciclo político
La expresidenta retomó de forma gradual su actividad tras recibir el alta médica y volvió a recibir dirigentes en su domicilio de Constitución.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/12/kirchner.webp)
Cristina Fernández de Kirchner retomó en los últimos días su actividad política de forma gradual y bajo estrictas indicaciones médicas, luego de atravesar una apendicitis aguda que derivó en una cirugía y una prolongada internación. La expresidenta recibió el alta médica el 3 de enero de 2026, tras permanecer dos semanas internada en el Sanatorio Otamendi, y continuó su recuperación en su departamento del barrio porteño de Constitución, ubicado en San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEse espacio volvió a convertirse en un centro de decisiones políticas. Allí, Cristina realiza caminatas diarias en la cinta como parte de su rehabilitación física y mantiene reuniones con dirigentes de su entorno más cercano. En los últimos días la visitaron, entre otros, el diputado nacional Juan Grabois y el exsenador Oscar Parrilli, quien retomó tareas directivas en el Instituto Patria.
Durante el período de convalecencia, la exvicepresidenta sostuvo contactos telefónicos y por videollamadas y dedicó tiempo a la lectura. Entre los libros que leyó se encuentran El niño resentido y El rengo yeta, de César González; Perón, pensamiento para la acción política, de Carlos Piñeiro Iñiguez; La francotiradora de Stalin, de Liudmila Pavlichenko, y La hora de los depredadores, del periodista y escritor francés Giuliano da Empoli.
En ese último libro, Da Empoli abre un capítulo con una cita del dirigente liberal-demócrata alemán Christian Lindner dirigida a Elon Musk, en la que menciona un debate político inspirado en ideas del empresario y del presidente argentino Javier Milei. Se trata del mismo mandatario al que el cristinismo más duro buscará enfrentar relanzando la consigna “Cristina Libre” y posicionando a la expresidenta como alternativa a las políticas de La Libertad Avanza, además de instalar una agenda mediática distinta a la impulsada desde la Casa Rosada.
Si bien la escena política en el departamento de Constitución no es nueva, el contexto es diferente. Cristina vuelve a moverse en un escenario atravesado por la condena judicial en su contra, la reorganización del peronismo y la proyección de las elecciones presidenciales de 2027. En el kirchnerismo dan por iniciado un nuevo ciclo político a partir de febrero, con una campaña que volverá a girar en torno a la idea de una proscripción política.
La expresidenta se encuentra imposibilitada de disputar cargos públicos, ya que la Corte Suprema dejó firme en junio de 2015 la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer funciones públicas por administración fraudulenta en la causa Vialidad. Aun así, en su entorno proyectan una eventual candidatura presidencial, aunque remarcan que “la palabra final” la tendrá la propia Cristina.
Desde su círculo cercano aseguran que insistirá en los ejes de agenda que viene planteando desde hace tiempo: la necesidad de una “nueva estatalidad”, la discusión sobre la deuda externa y una crítica directa a las políticas económicas de Javier Milei, a quien describen como políticamente sostenido por el expresidente estadounidense Donald Trump. En ese marco, Cristina ya había advertido sobre lo que definió como “una muralla de endeudamiento” y señaló que “nadie quiere discutir la deuda”.
En el entorno de la exmandataria también son críticos de sectores del peronismo, a quienes acusan de haberla dejado aislada, aunque destacan que Cristina mantiene en alto “las tres C: cabeza, corazón y coraje”.
Otro de los ejes de análisis dentro del kirchnerismo es el rol que tuvo la muerte del papa Francisco como factor que, según interpretan, facilitó el avance de la condena judicial. Sostienen que la desaparición del pontífice dejó a la expresidenta sin una referencia moral y política internacional que había expresado preocupación por el uso político del sistema judicial en América Latina. Ese encuadre forma parte central del relanzamiento de la campaña “Cristina Libre”, que buscará poner en discusión el rol de la Corte Suprema y el impacto de la proscripción en el sistema democrático.
En el Instituto Patria aseguran que la estrategia no apunta solo a defender a la dos veces presidenta, sino también a interpelar a un electorado más amplio que, según entienden, comienza a mostrar desgaste frente a las políticas del Gobierno nacional, especialmente en áreas como discapacidad, salud pública y ciencia.
Dentro del kirchnerismo destacan además que Cristina “sigue midiendo”. De acuerdo a números que manejan sus allegados, conserva una imagen positiva que oscila entre el 34 y el 37 por ciento. Esa lectura alimenta la idea de que ningún otro dirigente del espacio podría vencer a Javier Milei en una eventual segunda vuelta presidencial, una apreciación que reconocen como prematura, pero que ya circula en conversaciones internas.
La relación con el gobernador bonaerense Axel Kicillof atraviesa, en tanto, su momento más frío. En el Instituto Patria recuerdan episodios que interpretan como señales de distanciamiento político, en un vínculo que supo ser de extrema cercanía.
Quien sí expuso públicamente su reciente encuentro con Cristina Kirchner fue Juan Grabois. El dirigente de Argentina Humana difundió una extensa reflexión tras más de dos horas de reunión en San José 1111. “La vi muy bien, íntegra y digna, con la lucidez que tanto nos hace falta”, escribió, y lanzó duras críticas tanto hacia sectores libertarios y macristas como hacia dirigentes del propio peronismo.
Grabois sostuvo que cualquier dirigente que aspire a liderar el espacio debe comprometerse a indultar a Cristina Kirchner y avanzar con un juicio político a la Corte Suprema, y afirmó que el régimen político está “viciado de ilegitimidad desde la proscripción de Cristina”. Sus palabras forman parte de la estrategia política que comenzó a desplegar el kirchnerismo más afín a la expresidenta.