El hospital de "Tata Dios": así funcionaba el rancho donde prometía curaciones milagrosas
Antes de quedar vinculado a la trágica matanza de Tandil de 1872, Gerónimo de Solané construyó una enorme fama como curandero. Testimonios de la época reconstruyen cómo recibía a los enfermos y el elaborado ritual con el que convencía a sus seguidores.
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Personajes considerados con un don especial para las prácticas curativas o de sanación hubo muchos y desde casi siempre en esta ciudad; tanto más, cuando la medicina científica prácticamente no existía y la ingenuidad de la gente alcanzaba significativos niveles de ignorancia.
Ninguno de ellos, sin embargo, alcanzó la tristemente célebre notoriedad de Gerónimo de Solané, más conocido como “Tata Dios”, quien allá por 1871 llegó a Tandil requerido por Rufina Pérez de Gómez, esposa de Ramón Gómez, instalándose en el puesto El Pensamiento de su estancia La Argentina —ubicado a una legua de la actual estación De la Canal— para curarle reiterados y agudos ataques de jaqueca, adquiriendo gran fama entre el paisanaje de la región, gente humilde e ignorante, tanto por sus curas milagrosas como por su atrayente personalidad.
El hospital que Solané instaló allí funcionaba, según el vecino Manuel Suárez Martínez, en un rancho de seis varas de largo, paredes de chorizo y techo de paja a dos aguas. Dice en sus memorias que había una puerta en cada mojinete y estaba dividido con un tabique de arpillera.
