Por los caminos del tiempo
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La princesa que visitó Tandil y terminó reclamando un caballo desde Dinamarca
Benedikte, integrante de la familia real danesa, llegó a la ciudad junto al presidente Arturo Illia el 24 de octubre de 1964. Durante su visita recibió las llaves de Tandil, descubrió una estatua y fue agasajada con distintos presentes. Pero hubo uno que llamó especialmente su atención: un caballo de las tropillas de Solanet.
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Rubia, de ojos claros, representando menos de los 19 años de edad que tenía, así la vimos bajar del avión que la condujo, junto al presidente de la Nación Arturo Humberto Illia y su esposa Silvia Martorell, el sábado 24 de octubre de 1964.
Bonita y delicada, con finos modales y una leve sonrisa, levantando su mano derecha a modo de saludo. Vestía un dos piezas celeste de fibrana de entretiempo con finos guantes, cartera, zapatos blancos de taco bajo y un casquillo de pétalos de rosa cubriendo su cabeza.
Tras la recepción en la VI Brigada por parte del comodoro Oscar Romano, junto al jefe de Estado, a su esposa y al gobernador de la provincia de Buenos Aires, el doctor Anselmo Marini, abordó el auto presidencial tomando rumbo a la ciudad.

