Quién creó el Monte Calvario de Tandil: la historia detrás de uno de los íconos de la ciudad
Surgió en 1940 por iniciativa de un vecino y un sacerdote. Cómo se construyó este icónico vía crucis y por qué se convirtió en un símbolo espiritual único en el país.
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El Monte Calvario de Tandil, así denominado por su extraordinario parecido con el Gólgota de Judea, fue el feliz resultado de una iniciativa del vecino tandilense Pedro Redolatti y su primo, el monseñor Fortunato J. Devoto, ilustre sacerdote y obispo, quien también era astrónomo y llegó a dirigir el Observatorio de La Plata.
El religioso llevó la idea a comienzos de 1940 a la señora Elisa Alvear de Bosch, presidenta de la Sociedad "San José", de Buenos Aires, de la que era director espiritual. Ella la adoptó con gran entusiasmo, ya que conocía otros paseos similares en distintas partes del mundo que había visitado. No solo compartió la idea de construir uno en el país, sino que mandó a pedir los planos y características de otros calvarios construidos en el mundo católico.
Lanzada y aprobada la iniciativa, se obtuvo la donación de las nueve hectáreas que componen el cerro por parte de Redolatti, mientras que el ingeniero Alejandro Bustillo formuló el proyecto de la obra en forma gratuita a pedido de la dama mencionada.
