Ganadoras del Prendete Academy Tandil: "Si podemos ayudar, todo nuestro esfuerzo habrá valido la pena"
Dos estudiantes idearon un pastillero inteligente para ayudar a pacientes que necesitan tomar medicación de forma regular y fueron premiadas por su innovación. En diálogo con El Eco, contaron cómo nació el proyecto, el proceso de trabajo y la importancia de crear soluciones con impacto en la comunidad.
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En el marco de la realización de la primera edición del concurso Prendete Academy en Tandil, dos estudiantes de sexto año de la Escuela Técnica N° 3 resultaron ganadoras con su proyecto denominado “Pastillero Inteligente”. Bajo la coordinación y ayuda de la docente Silvana Mizerak, las jóvenes idearon un dispositivo para mejorar la calidad de vida de las personas mayores mediante la organización de la medicación, recordatorios automáticos y notificaciones a familiares cuando la dosis no fue administrada.
Jazmín Ortíz y Avril Alonso, creadoras del proyecto, dialogaron con El Eco de Tandil acerca de los motivos que las impulsaron al desarrollo de la iniciativa y cómo fue el proceso de elaboración.
“La idea surgió porque mi papá tiene problemas de salud y toma un montón de medicamentos. Como yo voy a la escuela y tengo otras cosas que hacer, se vuelve difícil cuidar a una persona y saber si tomó los medicamentos, si le faltó algo o si se quedó sin pastillas. A partir de esa problemática, comencé a pensar que necesitaba algo que me ayudara”, relató Ortíz.
Alonso compartió una experiencia similar. “Tengo un hermano con distrofia muscular de Becker, una patología que básicamente le afecta a todos los músculos del cuerpo. Por ese motivo tiene que tomar medicamentos todos los días, vacunarse y tener muchos cuidados. En base a nuestra situación empezamos a investigar y notamos que no era algo que nos pasaba únicamente a nosotras, sino que más personas convivían con lo mismo”, relató.
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A raíz de esta situación, las estudiantes comenzaron a idear un proyecto para ayudar a las personas a contar con mayor autonomía y brindarles a las familias o cuidadores cierta tranquilidad. “Analizamos los censos e hicimos encuestas que reflejaron que más de 2 millones de personas toman medicamentos y se encuentran solos en sus casas. El hospital municipal está lleno de personas mayores con patologías de salud que nacen porque no toman bien sus medicamentos”, contaron.
La docente que acompañó a las estudiantes afirmó que, una vez identificada la problemática, “empezaron a trabajar y desde la institución se las fue guiando hasta concretar el proyecto”. Mizerak fue contundente al afirmar el propósito de participar del concurso Prendete Academy: “Mi intención es que a través de la tecnología puedan encontrar respuestas a problemáticas que a ellos les surgen, les llaman la atención o los interpelan”.
Débora Vulcano Resta, directora de la Escuela Municipal de Talentos, sostuvo que desde la institución brindaron a las jóvenes todas las herramientas necesarias para el desarrollo de la iniciativa. “Recibieron tres capacitaciones. La primera fue de Creatividad e Innovación, donde trabajaron en identificar un problema y buscarle una solución distinta. Después hicieron la capacitación en Modelo de Negocios, donde a esa idea le dieron un marco. Finalmente, el tercer taller fue de Presentación Efectiva, un espacio en el cual se les enseñó a los chicos en 180 segundos a poder presentar su idea y defenderla frente a un jurado”, indicó.
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“Estamos convencidos que todas las herramientas adquiridas les sirven para la vida. Si tienen que defender un proyecto en la escuela, cuando salgan a buscar un trabajo o vayan a la universidad, incluso en sus propias casas. Es un aprendizaje que les sirve no solo para pensar y despertar el interés en su propio proyecto, sino además en el resto de la vida”, enfatizó Vulcano Resta.
Proceso de elaboración y presentación ante el jurado
Desde el momento en el que surgió la idea inicial hasta su posterior presentación, Ortíz y Alonso transitaron un extenso camino de preparación teórica y práctica. Según describieron las jóvenes, dedicaron muchísimo tiempo de sus días a investigar sobre medicina y cuestiones biológicas que les permitieron generar un proyecto acorde a lo necesario.
“Nos dolía la cabeza, a veces cuando hablábamos con la profesora terminábamos agotadas de tanto pensar. Es difícil, una investigación lleva muchísimo tiempo. Nosotras estamos todo el día en la escuela, entonces además de esas horas también dedicábamos tiempo por fuera, incluso los sábados o domingos por la noche”, dijo Jazmín Ortíz.
“Además de todas las charlas, dialogamos con farmacéuticos profesionales para preguntarles sobre cuestiones médicas: por qué las pastillas vienen envasadas de esa forma, a qué se debe su color, qué ocurre si se mezclan, si pueden ser guardadas fuera de su empaque, entre otras interrogantes que surgían mientras elaborábamos la idea”, complementó Avril Alonso.
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Para practicar y mejorar su comunicación, visitaron otros cursos dentro de su institución educativa con el objetivo de contarles la idea y obtener recomendaciones. “Antes de la exposición ante el jurado, la profesora nos hizo exponer nuestro proyecto ante nuestros compañeros y otros salones”, expresaron. Además, también consultaron con sus familiares y amigos más directos.
Prepararse para el futuro
Algo en lo que las entrevistadas coincidieron es en que las herramientas brindadas por Prendete Academy no solo les permitieron desarrollar proyectos con impacto concreto, sino también fortalecer habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad, el trabajo colaborativo y la capacidad de transformar una problemática cotidiana en una oportunidad de aprendizaje.
“Participar de una iniciativa como Prendete Academy te hace pensar distinto, obligarte a buscar soluciones fuera de la caja ante un problema que seguramente se presenta en lo cotidiano, pero nadie se puso a pensar en cómo darle una vuelta y solucionarlo de una manera diferente”, indicó Débora Vulcano Resta.
“Cuando ellas me contaron el proyecto me interesó muchísimo. Creo que todos, en mayor o menor medida, tenemos cerca a alguien que necesita una medicación y conocemos el impacto que puede tener cuando no la recibe”, afirmó la docente a cargo. Según explicó, al principio sintió que podía acompañar desde un lugar más externo, pero luego descubrió que “cuando empezás a tejer redes y a conectar espacios y ecosistemas, todo se vuelve más fácil”.
Para Mizerak, este tipo de iniciativas demuestra que “los jóvenes no están desmotivados”, sino que es necesario generar estrategias que les permitan construir conocimientos con sentido y vinculados a un propósito.
Las estudiantes destacaron que el principal motor del proyecto fue la posibilidad de generar un impacto real en otras familias. “Nuestra última frase cuando terminamos de exponer fue: ‘Si podemos ayudar a que otras familias no pasen por esta misma situación, todo nuestro esfuerzo habrá valido la pena’”, comentaron.
En esa misma línea, señalaron que el proceso implicó mucho compromiso y dedicación, pero que el resultado final hizo que todo el esfuerzo tuviera sentido. “Llevó tiempo y fue un desafío, pero pudimos lograrlo. Estábamos muy contentas al enterarnos que ganamos el concurso”, expresaron. “No es fácil, pero si uno le pone voluntad y sabe lo que quiere lograr, puede llegar lejos. El esfuerzo tiene su recompensa”, finalizaron las jóvenes.