Las gafas inteligentes de Meta enfrentan un creciente rechazo por los riesgos para la privacidad
La nueva generación de lentes con inteligencia artificial de Meta promete cambiar la forma en que las personas registran y procesan su vida cotidiana. Sin embargo, el avance tecnológico también abrió un fuerte debate sobre la privacidad, el consentimiento y los límites de la vigilancia permanente, al punto que la propia compañía comenzó a tomar medidas para frenar los usos más cuestionados.
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La apuesta más ambiciosa de Meta para integrar la inteligencia artificial a la vida cotidiana comenzó a encontrar una resistencia que la empresa no esperaba. Sus nuevos lentes inteligentes, capaces de tomar fotografías, grabar videos, reproduccir música e interactuar con asistentes de IA, quedaron en el centro de una discusión global por los riesgos que representan para la privacidad de terceros.
El debate trascendió rápidamente el ámbito tecnológico y llegó a las redes sociales, donde proliferaron campañas críticas que cuestionan la posibilidad de grabar personas sin su consentimiento. Diversos grupos activistas incluso lanzaron piezas publicitarias satíricas para advertir sobre el potencial uso indebido de estos dispositivos, instalando una imagen negativa que Meta intenta revertir.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a la facilidad con la que un usuario puede registrar imágenes o conversaciones sin que quienes lo rodean lo adviertan. Aunque los lentes incorporan una luz LED que indica cuándo la cámara está grabando, especialistas sostienen que esa señal resulta insuficiente para despejar las dudas sobre la privacidad, especialmente porque existen comunidades que buscan formas de ocultarla o inutilizarla.
