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Un balneario en Tahití eliminó los mosquitos para sus clientes ricos y famosos beneficios de viajar

El Eco

Es uno de los balnearios más lujosos del planeta. Enclavado en un atolón en medio del Océano Pacífico, el complejo llamado “The Brando” es quizás el último lugar donde podrías imaginarte encontrar un sistema con tecnología de punta. Pero te sorprenderás.

Está ubicado en Tetiaroa -un impresionante atolón en el norte de Tahití- y es el mejor ejemplo de exclusividad y lujo.

Los bungalows de dos habitaciones tienen un valor que comienza en los US$3.700 la noche.

Anteriormente, el complejo pertenecía a la leyenda de Hollywood Marlon Brando, quien quería que el lugar se transformara en un refugio ecológico.

Ahora se ha convertido en un verdadero escondite para ricos y famosos que buscan unas vacaciones tranquilas y que son conscientes de la necesidad de hacer menos daño al planeta.

Mientras algunos han calificado el balneario como una “isla para las élites liberales” -Beyoncé y Barack Obama han sido recientemente algunos de sus clientes- el actual dueño del complejo, Richard Bailey, afirma que está cerca de convertirse en un centro “con huella de carbono neutra y auto-sustentable”.

La electricidad en el complejo, por ejemplo, se genera a partir de paneles solares y biocombustible de aceite de coco, mientras que las aguas residuales se utilizan para el riego sustentable.

El sistema de refrigeración, en tanto, utiliza un “intercambiador de calor de circuito cerrado” que transporta agua del mar muy fría (desde 900 metros por debajo de la superficie del Océano Pacífico) para luego enfriar el agua dulce y el aire que circula alrededor del complejo.

Y como el sistema de refrigeración se alimenta en gran medida a través de la presión del agua, utiliza muy poca energía.

“Se considera a menudo que la sustentabilidad no es compatible con el lujo extremo del mercado hotelero, pero The Brando ha demostrado que sí es posible”, señala el profesor Graham Miller, quien dirige una cátedra de sustentabilidad en negocios en la Universidad de Surrey, en Reino Unido.

Pero, por supuesto, los visitantes de The Brando tienen que volar a Tahití primero y luego tomar otro vuelo de 20 minutos “al paraíso”, por lo que su huella de carbono sigue siendo considerable.

Esterilización de mosquitos

Es poco probable que los adinerados huéspedes que acuden a The Brando sufran las picaduras de mosquitos.

Esto gracias a un programa de esterilización que ha reducido la población de mosquitos de Tetiaroa en hasta un 95%.

El programa -dirigido por el Doctor Hervé Bossin, del Instituto Louis Malardé-, cría y libera a los mosquitos machos (que no pican) infectados con un virus llamado Wolbachia que hace que las hembras salvajes (que sí pican) queden estériles.

Iniciativas similares, dirigidas a erradicar enfermedades como el dengue y el zika, están en marcha en países como Australia, Colombia y China.

Pero pocos países han tenido el mismo éxito que Tetiaroa, donde los niveles de mosquitos han disminuido enormemente: de acuerdo con Frank Murphy, director ejecutivo de la Sociedad Tetiaroa -la organización no gubernamental (ONG) que supervisa el programa de esterilización-, hoy existen tan pocos mosquitos que el equipo detrás del programa “simplemente ya no está capturando a ninguna hembra salvaje”.

“El éxito del proyecto convenció recientemente al gobierno local de financiar una instalación de cría mucho más grande que podría expandir el programa a otras islas del Pacífico”, afirma Murphy.

Ratas: el próximo desafío

Los mosquitos no son las únicas plagas que la Sociedad Tetiaroa está intentando erradicar. Las ratas también son un gran problema para el ecosistema del atolón.

“Las ratas se comen todo, desde tortugas bebés hasta aves marinas, y eso también es una mala noticia para el arrecife de coral”, dice Murphy.

En este caso, la tecnología también podría ayudar.

El equipo quiere utilizar drones de 2,2 metros de diámetro para lanzar carnadas venenosas diseñadas para atraer ratas pero no a otras especies.

La operación -que ha sido realizada solo una vez- será dirigida por Island Conservation, una ONG estadounidense que protege a las especies en peligro de extinción mediante la eliminación de los invasores.

“Las ratas pueden provocar el colapso de todo el ecosistema terrestre”, dice Sally Esposito de la institución Island Conservation.

“En el pasado hemos utilizado helicópteros para esparcir carnadas, pero recientemente usamos drones por primera vez en Seymour Norte en las Islas Galápagos. Tetiaroa es un medioambiente más difícil, por lo que es una gran oportunidad para probar los drones, y debería ayudarnos a crear un refugio para especies nativas en peligro de extinción, como la paloma de tierra polinesia y el zarapito Tuamotu”, agrega Sally Esposito.

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