Luego de 37 años, le descubren un pequeño juguete atascado en su nariz
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2021/08/juguete_atrapado_en_su_nariz.jpg)
Mary McCarthy, de Christchurch (Nueva Zelanda), había luchado desde la infancia contra el dolor y las dificultades para respirar por el lado derecho de su nariz, pero nunca se molestó en ver a un médico.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn octubre del año pasado, luego de un hisopado extremadamente doloroso por COVID-19, su problema nasal empeoró aún más. Su nariz goteaba constantemente y tenía mucho dolor, por lo que finalmente decidió buscar ayuda médica.
La mujer (45) vio a varios médicos generales que atribuyeron el dolor a una condición crónica de los senos nasales, pero no estando satisfecha con ese veredicto, decidió ver a un especialista en oído, nariz y garganta. Desafortunadamente, solo pudo programar un chequeo para agosto. Como la intensidad del dolor era tan grande, decidió acudir al departamento de emergencias del Hospital Christchurch.
El médico de guardia del hospital creyó que era más que dolor en los senos nasales, y le preguntó si alguna vez había puesto algo en su nariz que pudiera haberse atascado. Esta pregunta desencadenó un recuerdo de la mujer jugando un juego de mesa con sus hermanos cuando era niña, y poniendo los pequeños discos de plástico en sus narices para ver hasta dónde llegaban cuando los soplaban.
Cuando Mary tenia 8 años, inhaló por la nariz un pequeño disco que luego no pudo sacar. Sin saber a donde había ido a parar el pequeño objeto de plástico, y demasiado asustada para contárselo a su madre, simplemente decidió ocultar lo sucedido y, con el paso del tiempo, se olvidó de él por completo.
Una tomografía computarizada reveló que había algo atrapado en su fosa nasal derecha, pero no parecía una pieza de juego. El médico intentó quitárselo mientras estaba despierta, pero resultó demasiado doloroso, por lo que tuvo que someterse a una operación que implicó empujar el misterioso objeto por la nariz y extraerlo por la boca.
Resultó que el objeto era un pequeño disco de plástico, solo que con varios años de calcificación acumulada a su alrededor. El médico le dijo a Mary que el hisopado COVID-19 lo había desprendido después de casi cuatro décadas, y le había causado una infección que amplificaba el dolor que había soportado todo este tiempo.