Komo Yamarte, la apuesta independiente que recorre el país con su particular sonido de “pop pesado”
Matías Leanza Montes, voz y bajo de la agrupación oriunda del oeste bonaerense, dialogó sobre la identidad visual de la banda, su rechazo a las ediciones excesivas en las voces y la importancia de sostener la autogestión en la industria musical actual. En una charla que recorrió desde sus inicios hasta su visión sobre el éxito en la escena nacional, el músico destacó la necesidad de recuperar la naturalidad en el arte y el valor de la conexión cara a cara con el público por sobre los algoritmos de las redes sociales.
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Matías Leanza Montes, referente de la agrupación, participó recientemente de una entrevista en Cultura Zip, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1. Durante el encuentro, el artista analizó el presente de la banda y cómo lograron consolidarse como uno de los proyectos independientes con mayor proyección federal en la actualidad. Con seis años de trayectoria, la banda supo construir una estética propia que combina la fuerza del rock con la sensibilidad melódica del pop, un híbrido que ellos mismos denominaron como “pop pesado”.
La propuesta de la banda no se limitó únicamente a lo sonoro. Desde sus inicios, los integrantes comprendieron que la pata visual resultaba fundamental para transmitir su mensaje. En ese sentido, Leanza Montes explicó que trabajaron intensamente en su canal de YouTube con videoclips de alta factura técnica. Curiosamente, la dirección de casi todas sus piezas audiovisuales estuvo a cargo de su sobrino, Juan Thiago Leanza Montes. “Cuando formamos la banda, la idea era tener un frente lo más amplio posible, que no solamente sea la música sino también toda la pata visual y de imagen”, relató el bajista, quien recordó que su sobrino comenzó su carrera como *filmmaker* casi en simultáneo con el nacimiento del grupo.
Un sonido crudo en la era de la perfección digital
Uno de los puntos más destacados de la charla fue la filosofía de grabación que adoptó la agrupación. En un contexto donde la industria musical abusa de herramientas de corrección como el Auto-Tune o el Melodyne, ellos decidieron transitar el camino inverso. Matías señaló que, si bien cuidan cada detalle del diseño sonoro —desde los teclados hasta las afinaciones graves de las guitarras—, las voces permanecen sin ediciones que alteren su esencia natural.
“Nosotros no usamos edición de afinación en las voces; hasta incluso se escuchan ciertas desafinaciones en el disco”, confesó el músico. Según su visión, el oído cultural actual se encuentra “formateado” para que todo suene perfecto y encuadrado en una grilla, algo que termina por agotar la experiencia auditiva. Para Leanza Montes, recuperar esa imperfección orgánica es un acto de honestidad artística: “Buscamos recuperar la naturalidad sin abandonar la prolijidad, pero alejándonos de ese formato donde todo tiene que salir perfectito”.
Esta búsqueda de autenticidad se traduce en lo que denominan “exceso de información”. El concepto de “pop pesado” no refiere necesariamente a una distorsión constante, sino a la densidad de las capas sonoras y a una ejecución vibrante que remite a las bandas clásicas, donde la interpretación humana primaba sobre el procesamiento digital.
La construcción de un camino federal desde la independencia
Komo Yamarte recorre el país como una de las bandas independientes del momento, un logro que no es casual sino fruto de una estructura de trabajo muy disciplinada. El músico explicó que cuentan con su propia consola y un *setup* técnico específico que les permite sonar de la misma forma en cualquier escenario, independientemente de la infraestructura del lugar. “Tenemos una cuestión de banda de cumbia, de las que están súper aggiornadas y tocan en vivo de verdad; no dependemos estrictamente de amplificadores externos”, comparó.
Al ser consultado sobre qué significa “llegar” en la música contemporánea, Leanza Montes ofreció una respuesta pragmática y alejada de los romanticismos habituales. Para el artista de 41 años, el éxito hoy se mide en la capacidad de cortar más de 200 tickets de forma sostenida. “Cuando tenés una estabilidad en todas las zonas donde tocás, ya sea el sur, el norte, Rosario o Tandil, y llevás entre 100 y 200 personas, ya llegaste, porque eso te permite cubrir los costos”, aseguró.
En este recorrido, la banda valoró especialmente sus visitas a ciudades como Rosario y el interior de la provincia de Buenos Aires. El vínculo con Tandil también estuvo presente en la conversación, mencionando la relación cercana con artistas locales como Campo Lup, con quien compartieron escenario recientemente. Para los integrantes del grupo, el esfuerzo de trasladarse kilómetros para tocar es parte esencial del oficio: “Si sos músico o artista, te tenés que desplazar; nosotros somos de Zona Oeste y nos movemos siempre a todos lados”.
La realidad de la escena argentina para las bandas independientes fue otro de los ejes de la entrevista. Matías analizó las diferencias con mercados como el de Brasil y lamentó que, durante décadas, la música en el país fuera un negocio reservado para pocos. “Durante los 80, 90 y principios de los 2000, había poca información y se decía muy poco de lo que había que hacer”, reflexionó el entrevistado.
A pesar de que las redes sociales democratizaron el acceso a la difusión, el músico fue crítico con el rol de los algoritmos y la inversión publicitaria. Según su análisis, hoy en día se mantiene una lógica similar a la de las épocas de la radio: el talento sobra, pero la visibilidad depende en gran medida de la pauta y la infraestructura que se pueda financiar. “La pauta sale dinero y nadie está ahí solo por talento. El talento sobra en Argentina, hay artistas que no los conoce nadie y tienen canciones que son hermosas”, subrayó con firmeza.
El valor de lo analógico en un mundo hiperconectado
Pese a ser una banda que utiliza la tecnología a su favor, mantienen una postura crítica sobre la alienación digital. Cuentan con una canción titulada “Que se apague todo”, la cual funciona como una declaración de principios. Para ellos, el contacto directo con los medios tradicionales y el público es irremplazable. “Nos gusta ir a los programas y tener contacto con los medios, porque son los que generan una opinión verdadera, los que generan el mito”, explicó Matías.
Para el líder de la agrupación, por más exposición que se tenga en plataformas, lo que termina ganando peso es lo que se genera en el “tú a tú” con el otro. Esta filosofía es la que los impulsa a seguir recorriendo rutas y escenarios, apostando a que su mensaje perdure más allá de la reproducción efímera de un video en redes sociales.
Finalmente, el músico invitó a los seguidores a buscarlos en plataformas como Spotify y YouTube bajo el nombre de la banda, aunque aclaró con humor que en TikTok están “frizados” porque no se dedican a hacer comedia ni se adaptan fácilmente al formato de contenido ultra breve que exige esa red. “Es muy trabajoso y no se adecúa al mensaje que queremos dar nosotros, que es básicamente un sopapo a lo efímero”, concluyó Leanza Montes, reafirmando el compromiso de la banda con una propuesta artística de largo aliento.
Responsable y coordinador de redes sociales en El Eco.