La expansión del jabalí europeo preocupa en la Provincia por daños al campo y riesgos sanitarios
La expansión de esta especie exótica genera daños en la producción agropecuaria y riesgos sanitarios, lo que llevó al Gobierno provincial a habilitar su caza plaguicida.
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El jabalí europeo (Sus scrofa), una especie exótica introducida en la Argentina con fines cinegéticos, ha ampliado su hábitat y se convirtió en una preocupación ambiental, productiva y sanitaria en distintos sectores del territorio bonaerense, con mayor incidencia en el sudoeste de la Provincia. Según informes, su presencia está documentada en zonas cercanas a Bahía Blanca, Villarino, Patagones y las áreas serranas.
La especie, que posee una gran capacidad de adaptación, una dieta amplia y una elevada tasa reproductiva, fue traída a comienzos del siglo XX por Pedro Luro a su estancia San Huberto, en La Pampa, para la caza mayor. Tras escapar del encierro, el animal se estableció en la Bahía de Samborombón, la Cuenca del Salado, los sistemas serranos de Ventania y Tandilia, y el sudoeste de la provincia de Buenos Aires.
Impacto productivo y sanitario
Los machos adultos pesan entre 80 y 140 kilos, mientras que las hembras rondan los 60 a 90 kilos. Estas últimas tienen gestaciones de unos 115 días y camadas de 4 a 8 crías. Este crecimiento poblacional afecta directamente a la actividad agropecuaria, ya que las piaras ingresan a lotes cultivados para alimentarse de granos y remueven grandes cantidades de suelo mediante el hociqueo, destruyendo plantas y cultivos.
El riesgo también se traslada a las rutas, donde el desplazamiento de los animales aumenta la probabilidad de accidentes. En julio de este año, un brote de triquinosis en Mayor Buratovich, partido de Villarino, afectó a más de 50 personas tras el consumo de chacinados elaborados con un ejemplar silvestre. Ante este panorama, los organismos sanitarios insisten en la importancia de analizar la carne antes de su consumo.
Medidas de control
Frente al avance de la especie, el Gobierno bonaerense habilitó la caza plaguicida mediante la Disposición 313/2025 del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia. El objetivo es reducir las poblaciones y mitigar los daños productivos y riesgos sanitarios. No obstante, la normativa prohíbe la actividad en zonas urbanas, suburbanas y lugares con presencia habitual de personas, exigiendo además la documentación correspondiente.
Los especialistas coinciden en que el control debe complementarse con el monitoreo de las poblaciones, la identificación de corredores de desplazamiento y la vigilancia sanitaria constante para determinar estrategias eficaces de contención.
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