El drama que sacudió a Bella Vista, la histórica estancia de los Santamarina
La estancia más antigua de Tandil fue escenario, en abril de 1957, de un violento episodio desencadenado por una obsesión amorosa: un peón atacó a una joven que lo había rechazado y, horas después, puso fin a su vida arrojándose al paso de un tren.
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La estancia Bella Vista, la más antigua de Tandil y residencia de la familia del célebre Ramón Santamarina, fue escenario a través de más de un siglo y medio de hechos que dejaron huellas significativas en la historia de la ciudad, y también de un episodio ajeno a esa realidad. Este acontecimiento fue suscitado por un requerimiento de amor no correspondido que motorizó un impulso despechado, el cual perturbó la proverbial tranquilidad del lugar.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailOcurrió la noche del 16 de abril de 1957. Fernando Felipe Villalba, de 24 años, trabajaba como peón en la casa. Desde el mismo día que llegó para desempeñarse como mucama María Jesuza, de 18 años, quedó prendado de ella. Apenas pudo advertir que estaba sola en un sector del amplio jardín, se acercó al alambrado que separaba un rastrojo recién trillado. La contempló e intentó llamar su atención. Como no pudo lograrlo, se fue acercando hasta llegar a un pino centenario. Desde allí, cubierto por las ramas del árbol, la llamó con insistencia: "Señorita... señorita María". Pero María no escuchaba, o simulaba no escuchar.
El joven aguzó entonces el ingenio y, enfrentado al riesgo de ser visto en un ámbito que no era el suyo, llegó hasta ella: "Señorita... señorita María, yo...". Pero fue rechazado: "No me moleste, por favor". Insistió, sin embargo: "Quiero decirle... quiero decirle que...". Todo fue inútil: "¡Váyase!", fue la respuesta.
