"El Topo" abrió una nueva sucursal en Tandil y acerca sus icónicos churros a la ciudad
El local se encuentra en Yrigoyen 618 y cuenta con una amplia variedad de productos, de excelente calidad y sabor único.
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La reconocida fábrica de churros “El Topo” inauguró una nueva “madriguera” en Tandil, con el objetivo de acercar a la comunidad local su amplia variedad de productos, famosos por su calidad y sabor inconfundible.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUbicado en Yrigoyen 618, el nuevo local ofrece atención de 7 a 21 horas todos los días, para que los clientes puedan disfrutar de compras y consumos de manera presencial. Además, quienes prefieran la comodidad de su hogar, pueden acceder al servicio de delivery a través de la aplicación Pedidos Ya, disponible de 10 a 20 horas.
Sol Contrera, nieta de uno de los fundadores de “El Topo”, destacó que el churro es el producto estrella de la empresa. Según explicó, cuentan con una amplia variedad de rellenos, dulces y salados, pensados tanto para quienes buscan lo clásico como para quienes desean probar algo novedoso.
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La oferta de la fábrica también incluye berlinesas, donas, chipa, strudel, trufas y otros panificados, elaborados con la misma calidad que distingue a la marca.
“Los invitamos cuando gusten a conocer el local y deleitarse con nuestros productos”, indicó Contrera.
Sobre la empresa
En el verano de 1968, Hugo Navarro y Juan Carlos "Cacho" Elía inauguraron la primera churrería en Villa Gesell, marcando el inicio de un proyecto que, con el tiempo, se consolidaría como un referente en la venta de churros a nivel nacional. La iniciativa surgió tras varios intentos frustrados de establecer churrerías en Buenos Aires y contó con la recomendación de un amigo en común, quien los alentó a instalarse en Gesell, una localidad en pleno crecimiento turístico.
El primer local se ubicó en la Avenida 110, en el límite de la Villa, un espacio económico que permitió instalar las máquinas traídas desde la capital. Para la vidriera contrataron a un letrista que sugirió bautizar el comercio como “El Topo”, inspirado en un personaje televisivo popular de la época. Como detalle distintivo, el cartel de “Churros” se pintó al revés, generando curiosidad y atrayendo la atención de los transeúntes.
La primera temporada fue exitosa, lo que motivó a los socios a expandirse al año siguiente, inaugurando una sucursal en Necochea. Con el paso de los años, los locales adquirieron reconocimiento por su calidad y tradición. Las largas filas y la venta de churros en la playa durante el verano consolidaron el producto como un clásico de la temporada. Entre los productos más recordados de esa época se encuentran los churros rellenos con queso azul, que generaron gran expectativa y debate entre los clientes.
El negocio también se adaptó a los desafíos económicos del país, incorporando nuevos productos para diversificar la oferta. Tras cuatro décadas de actividad, la segunda generación de la familia emprendió la expansión de la marca a nuevas ciudades, convirtiendo a la churrería en la de mayor cantidad de locales a nivel nacional.
Actualmente, con la participación de la tercera generación, la marca continúa diversificando su oferta con nuevos rellenos, incluyendo opciones saladas y veganas, para responder a las demandas del mercado contemporáneo. Todos los locales permanecen en propiedad de las familias fundadoras, lo que garantiza el mantenimiento de los estándares de calidad que caracterizan a la marca desde sus inicios.
A lo largo de más de medio siglo, “El Topo” ha permanecido como un referente de la tradición y la calidad en la elaboración de churros, consolidando su legado a través de la experiencia acumulada y la dedicación de las familias que la crearon.
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