Elegancia y tradición familiar, las claves del éxito de Pato Pampa
La marca busca conquistar al público local mediante la calidad artesanal y una atención personalizada.
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La apertura del nuevo local de Pato Pampa en Tandil representó la culminación de un proceso de trabajo coordinado entre los equipos de la ciudad y la casa matriz en Córdoba. Aunque el proyecto original preveía la inauguración para los meses de enero o febrero, el esfuerzo conjunto permitió que las puertas se abrieran antes de las festividades de fin de año. Esta situación facilitó el contacto inicial con una gran afluencia de público, en un marco de altas expectativas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUno de los propietarios de la firma y responsable del área de ventas, Tomás, visitó la ciudad para supervisar la puesta en marcha y manifestó su sorpresa por el crecimiento de Tandil en los últimos años. El directivo analizó que la elección de este destino no fue azarosa, sino que respondió a un análisis detallado del mercado bonaerense. Según explicó, la ciudad se encuentra dentro del top cinco de las plazas más atractivas para la marca debido a su densidad poblacional y su nivel socioeconómico.
El desembarco se produjo tras una búsqueda minuciosa del espacio físico ideal. Si bien la firma ya contaba con presencia en la zona a través de clientes multimarca, la intención de abrir un local exclusivo se mantuvo firme durante años. Finalmente, el cierre de año brindó la oportunidad de concretar este anhelo.
La historia de la marca
La génesis de Pato Pampa se remonta a más de 70 años, cuando el abuelo de los actuales propietarios comenzó su camino como sastre en Villa María, Córdoba. Aquella semilla artesanal fue regada años más tarde por su hijo, quien hoy continúa al frente de la estructura junto a sus tres herederos: el responsable de administración, Juani; la encargada de diseño, Luli; y el encargado del sector comercial, Tomás. Esta estructura familiar permitió que la marca conserve su esencia a pesar del crecimiento exponencial logrado.
El nombre y la identidad actual de la firma nacieron en un contexto de crisis y oportunidad. En 2001, el padre de los actuales dueños tomó conocimiento del cierre de un taller de camisas que producía para las principales marcas del país. En un acto de audacia, viajó hacia La Pampa para reunirse con los empleados que se habían adjudicado las máquinas como indemnización. De ese encuentro nació una cooperativa de trabajo que marcó el inicio de la aventura de Pato Pampa.
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Los primeros años de la marca estuvieron marcados por la fuerza operativa del fundador, pero a partir de 2012 se inició un proceso de profesionalización institucional. Con la incorporación de la nueva generación, la firma cambió su forma de comercializar, permitiendo que la dirección se enfocara en la "columna vertebral" del negocio. Este cambio de paradigma resultó fundamental para alcanzar la solidez actual.
Hoy, la marca atraviesa una fase de potenciación sobre una base ya organizada. Solo durante este año se concretaron siete aperturas de locales exclusivos, alcanzando un total de 38 puntos de venta propios en todo el país. Además, la firma cuenta con una red de 194 locales multimarcas que distribuyen sus productos de norte a sur. Para el inicio de 2026, el plan de expansión ya tiene confirmadas nuevas sedes en San Francisco, Neuquén y La Pampa.
El sello de la calidad
Para los responsables de Pato Pampa, la identidad de la marca se sostiene sobre una estructura que definen como una "mesa de tres patas". El primer pilar es el producto, donde la calidad y el diseño son las premisas innegociables. El directivo destacó que la fidelización del cliente se logra principalmente a través de la durabilidad y la nobleza de los materiales utilizados.
La segunda pata fundamental es la atención al cliente, un aspecto que la marca considera un diferencial escaso en el mercado actual. La firma instruye a sus equipos de trabajo para priorizar la calidez y la cercanía. Según el propietario, recibir al público con una sonrisa y una disposición genuina es una acción que transforma la experiencia de compra.
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El tercer componente es la puesta en escena. El diseño estético del local en Tandil fue pensado para enamorar al visitante no solo a través de la vista, sino también del tacto. Cada prenda está dispuesta para ser apreciada en detalle, invitando al cliente a percibir la textura y el trabajo detrás de cada costura. El objetivo es que la tienda sea un espacio donde se respire la historia y la evolución de la firma cordobesa.
Con el local ya operativo, Pato Pampa encara el desafío de integrarse plenamente a la comunidad de Tandil. La combinación de una historia familiar y una propuesta de indumentaria de alto nivel parece ser la fórmula con la que esperan consolidarse en el mercado local. "Nuestra idea es que el cliente se enamore del producto desde que entra al local", concluyó el entrevistado.
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