Lucía Petraccaro, parte del despegue del rugby femenino
La tandilense es la capitana de La Plata Rugby Club, uno de los mejores equipos del país U Mientras ejerce su profesión de médica en plena pandemia, analiza el gran crecimiento de la actividad en Argentina
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Lucía Petraccaro vive desde adentro por estos días el drama que desató el Coronavirus. Cursa el primer año de su residencia en el Hospital San Martín de La Plata, y realiza su trabajo mientras se espera que la pandemia no crezca demasiado rápido en una de las ciudades con más casos registrados en la Provincia de Buenos Aires.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“El tema de la pandemia lo enfrento como profesional, tomando todos los recaudos posibles, con los pacientes y compañeros, evitando exposiciones innecesarias y cuidándonos con todos los pacientes como si se tratara de casos sospechosos”, explica.
Con 26 años, Lucía desarrolló junto con los estudios universitarios su pasión por el rugby femenino. Es, sin dudas, una de las referentes dentro de una actividad que registra un notable crecimiento en el país, pese a contar todavía con muchas barreras dentro del ambiente del rugby.
Según datos de la Unión Argentina de Rugby, el deporte entre las mujeres creció un 121% en los últimos cinco años, y respecto del año anterior, en 2019 hubo un incremento en los fichajes del 15%.
Hoy, hay 6084 chicas que practican el rugby en el país, de las cuales son 5142 en edad competitiva, es decir, a partir de M15. La jugadora tandilense vivió desde adentro ese crecimiento, ya que se sumó a la actividad en 2012, de la mano de otra jugadora serrana, Magalí Fazzi. “El rugby en el país ha crecido mucho en los últimos años. En número de chicas por un lado y en cuanto al juego por otro. Hay ciertas cuestiones que limitan el desarrollo, como el hecho de que se juega en formato de Seven en la mayoría de las uniones del país y en el seleccionado nacional. La Urba es la única unión que incorporó el rugby de 12 en 2019, luego de dos años de jugar en formato de 10, y se va acercando al objetivo de jugar de 15. Otra limitante es la negativa de los clubes más tradicionales a incorporar el rugby femenino, eso ya tiene que ver con la cultura machista del deporte, que no hemos podido romper todavía. Creo que también falta apoyo de la uar, como por ejemplo un conflicto que vivimos recientemente, por la negativa a presentar un equipo de 15 para jugar la clasificación al mundial de Nueva Zelanda. Se jugó en Colombia y solo participaron el equipo local y Brasil, porque Argentina no presentó equipo. Ese hecho nos dolió mucho a todas, porque confiábamos en que teníamos muchas posibilidades de llegar”.
-¿A qué crees que de debió el crecimiento de los últimos años?
– Puede ser por varios motivos. Se ha publicitado mucho más el rugby femenino y es cada vez más conocido, se incorporó a los juegos olímpicos por ejemplo, por lo que llega a más personas. Se ven algunas cosas en la televisión, y también los cambios sociales que se están dando hacen que los conceptos machistas que estaban arraigados ya no lo estén tanto y que más chicas se animen a jugar al rugby, que siempre se consideró un deporte de hombres.
– ¿Y que está faltando?
– En cuanto al juego creo que se necesita jugar en formato de 15, para que se sumen más chicas. Nosotras lo vivimos cuando pasamos de jugar Seven a rugby de 10. Se sumaron chicas que habían dejado porque no encontraban su lugar y muchas nuevas llegaron se acomodaron rápidamente. El Seven es un deporte muy excluyente en cuanto a la capacidad física. Y otra cuestión todavía más importante es la incorporación de las divisiones juveniles, que de a poco va tomando fuerza, pero a lo que hay que apostar más porque es el futuro de este deporte. También es difícil incorporar nenas en infantiles, ya sea porque los clubes no lo permiten o porque a los padres no les parece una buena idea que la hija juegue al rugby. Pero todo eso es clave para que crezca el deporte y sobre todo para que perdure en el tiempo. Y por otro lado, a nivel dirigencial falta que se ocupen un poco más del rugby femenino y que se lo tome en cuenta como se debe. Las uniones están muy lejos de verlo al mismo nivel que el masculino.
– ¿Cómo están enfrentando estos meses sin competencia?
– Estamos buscando la forma de seguir entrenando en casa, con las chicas del equipo haciendo reuniones por Zoom, donde entrenamos juntas, coordinadas por el preparador físico y también haciendo charlas técnicas con los entrenadores para ver los aspectos teóricos del juego.
– ¿Te costó combinar tu carrera con el rugby?
– Es muy difícil, ya que requiere mucho esfuerzo hacer la carrera y entrenar a la vez. A veces una está muy cansada o con mucha carga de trabajo o estudio, y ahí es cuando más cuesta ir a entrenar. Pero cuando vas te encontrás con tus compañeras y entrenas, te olvidás de todo. Te carga de energía para afrontar el trabajo del día a día. Además, se me hace difícil separarlo del lado de la salud, hacer deporte es salud, no solo física sino también psíquica.
– ¿Cómo fue el año pasado en lo competitivo con La Plata RC?
– Fue súper positivo. Con las chicas sacamos la conclusión de que a nivel grupo fue nuestro mejor año hasta ahora. Tuvimos que afrontar el desafío de entrar a la cancha con un equipo que era en gran parte nuevo, porque varias de las jugadoras históricas por distintos motivos de trabajo o estudio tuvieron que dejar de jugar. Eso le dio espacio a otras chicas que mejoraron mucho y tomaron más protagonismo, lo que sumado a las chicas que se incorporaron hizo que el grupo creciera mucho. Fuimos subcampeonas de la urba con un torneo en el que fuimos creciendo cada fecha y adaptándonos al nuevo formato de 12 jugadoras, que se incorporó a mitad de año y que hizo que tuviésemos que aprender muchos conceptos rápidamente. Y cerramos el año con lo más lindo, que fue levantar la Copa del Seven de la Unión de Buenos Aires en nuestra propia cancha.
– También integraste el seleccionado de la URBA
– Si, entramos al Seven de la República medio por la ventana, porque no nos había ido bien en la clasificación, y con un equipo también renovado y quizá con no tanta velocidad como para el juego de siete. Aún así hicimos un torneo excelente, llegando a la final que se nos escapó contra Tucumán. Superamos nuestras expectativas. Además, lo positivo fue la incorporación del seleccionado juvenil que viajó con nosotras, como una apuesta al futuro. Fue una experiencia muy linda como grupo.
-¿En qué nivel está la Argentina en el rugby internacional?
– El seleccionado femenino juega en formato Seven, lo que hace que la competencia a nivel internacional sea muy difícil. A nivel Sudamérica, es uno de los mejores junto con Brasil. En los últimos años se incorporaron las juveniles, lo que fue un gran paso. Hay muchas chicas becadas, ahora nosotras tenemos una compañera que forma parte del seleccionado, y entrena con regularidad en el Pladar en Buenos Aires, junto con el masculino juvenil. Creo que se necesita un poco más de apoyo por parte de la uar, comenzar a jugar en formato 15 para tener mayor competitividad a nivel internacional y que a partir de allí crezcan el resto de las uniones.
– ¿Por qué en Tandil no prende el rugby femenino?
– Había un grupo de chicas que se entrenaban en el Dique por su cuenta. Sé que intentaron entrar a algún club pero se les negó el acceso. Algunas de ellas viajaban a jugar con nosotras cuando podían, porque era la única forma que tenían de participar en un torneo. Los clubes de Tandil son muy tradicionales, quizás ese es el mayor impedimento. Romper con la cultura del rugby que está muy arraigada. Las ciudades cercanas, como Azul y Olavarría tienen femenino, pero a Tandil no logra instalarse todavía.
– De todas formas, cambió mucho la mentalidad en los últimos años con respecto a las mujeres en el juego.
– Hay un cambio de mentalidad en la sociedad en general, también en los chicos más jóvenes, que juegan al rugby y que ya toman con normalidad vernos a nosotras en los clubes. A los más grandes les cuesta un poco más, y sobre todo a los que están en la dirigencia, porque apoyar al femenino en muchos casos significa que otras personas se pongan en su contra. Es lento el cambio pero se está produciendo. Yo espero en los próximos años seguir entrenando, creciendo como jugadora y como líder del equipo lo más que pueda. Apoyar el desarrollo de las juveniles y de las infantiles en el club y en otra etapa, quizá como entrenadora.
