Romay fue uno de los ganadores en las 24 horas de la Corvina Negra
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Míticas, legendarias e históricas; una nueva edición de las “24 horas de la corvina negra” llegó a su fin el pasado domingo en las playas del distrito de Tres Arroyos, evento que contó con la participación de 4.584 pescadores, una cifra excelente para la propuesta que lleva adelante el club Cazadores.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa victoria en el concurso principal fue para Gustavo Barrionuevo, de Cascallares, quien logró una corvina rubia de 3,206 kilos en la zona del 5 salto, ejemplar que lo hizo acreedor a una camioneta Toyota Hilux 4×4.
Segundo finalizó Marcos García, de Carhué, con una pieza de 3.029 sacada en las Piedras de Franganillo; y tercero se ubicó Kevin Urbistondo, de Tres Arroyos, con una corvina de 3,020 kg.
En tanto, en el torneo paralelo a la variada de mayor peso se impuso Alejandro Romay, de Tandil, y se llevó un vehículo 0 km, con un chucho de 27,925 kg., sacado a poco de empezar la competencia, en el Médano Blanco. Completaron el podio Martín Mondini, de Azul, con otro ejemplar de 12,080 kg.; y Sebastián Frigeria, de CABA, con un chucho de 11,560 kg.
El concurso, como suele pasar en estos torneos de largo aliento, tuvo distintos climas. El sábado, hasta minutos antes de comenzar, el calor convertía la playa en un horno que obligaba a los pescadores a meterse al mar para refrescarse. A poco del inicio, el viento giró y se incrementó, bajando un poco la temperatura. Al día siguiente, la tormenta y fuertes ráfagas de viento pusieron contra las cuerdas a los distintos campamentos y pescadores. Volvió a cambiar para la entrega de premios, cuando reapareció el sol para cerrar la fiesta como corresponde.
A las 15 del sábado volaron por el aire y cayeron al Mar Argentino los plomos y anzuelos cargados de langostinos, chipirones o anchoas preferentemente. Hubo muchos, principalmente de destinos lejanos, que llegaron a iniciar el torneo y tuvieron que encontrar el hueco entre la multitud. También quienes aportaron por la arena, en búsqueda de los chuchos. Otros, la mayoría, fueron a los saltos, con la intención de pinchar las corvinas. Debieron pasar diez minutos para que salga la primera corvina que entró en clasificación, pescada por el tresarroyense Nicolás Weharhahne, quien sacó una rubia de 2,124 kilogramos en el tercer salto. Siete minutos después, Gustavo Ordoñez, de Coronel Suárez, lo superó con un ejemplar de 2,231 kilogramos obtenido en la misma zona, liderando un rato, hasta que 16.35, Marco García, de Carhué, saltó a la cima del clasificador para no moverse más por el resto de la jornada, con una corvina rubia de 3,029 kg. obtenida en la zona de Piedras de Franganillo. Alrededor de las 20, los cincuenta puestos del certamen principal ya estaban ocupados, mostrando el buen ritmo que ocasionó mucho trabajo al ictiólogo interviniente en el concurso del club Cazadores, Juan Piscicelli, quién no tuvo respiro hasta entrada la noche en el control de las piezas.
El liderazgo de García se iba a terminar en la madrugada, cuando las corvinas rubias hicieron una pasada fuerte pasando el quinto salto, en la zona que llaman el pozo de Julián, alrededor de las 2 de la mañana. Gustavo Barrionuevo era uno de los pescadores que intentaba lograr su captura, encontrándose a esa hora cambiando el aparejo, ya que una bajada larga le venía funcionando bien a sus compañeros. Encarnó un calamarete, fue al agua, y a los cinco minutos ya tuvo un pique que no pudo concretar. Volvió al agua, y ahí sí se iba a dar lo que el destino le tenía fijado. Una corvina rubia larga, pero algo flaca, que al pesarla superó los 3 kilos y lo ilusionaba con el triunfo, algo que quedó confirmado cuando se pesó, en forma oficial, en el control central. Para el popular “Paisa”, la única pieza de la especie que puedo lograr en el torneo, en una pasada de 25 a 30 minutos con mucho pique, donde en 200 metros salió buena cantidad de corvinas.
Por el lado del certamen paralelo, la definición llegó muy rápido. Durante los primeros minutos de competencia, el tandilense Alejandro Romay tuvo un pique inolvidable en el Médano Blanco, un chucho que, en arena firme acusó 27,925 kilogramos. A las 15.35 se posicionó como líder y era casi una hazaña superarlo. "Habré estado 15 o 20 minutos para sacar la pieza ganadora, tuve mucha incertidumbre, después fueron 23 horas y media con el corazón en la boca, mirando constantemente la clasificación para ver si ganaba o no”, expresó Romay, quien indicó que “nunca pensé que iba a ganar, en quince años que vengo a pescar al mar es la primera vez que saco una pieza así. Sentir la fuerza que tiene un chucho tan grande genera esa incertidumbre sobre si podría sacarlo o no; yo de todos modos seguí pescando, me acosté como a las 12 de la noche. A la mañana lo mismo, seguí tirando, siempre mirando el teléfono", expresó el tandilense.
Fuente: Planeta Pesca.