Escuchar menos no es normal: claves para detectar a tiempo la pérdida auditiva
Muchas veces se naturaliza o se minimiza, pero la hipoacusia puede aparecer a cualquier edad y afectar no solo la comunicación, sino también el bienestar emocional y cognitivo. La detección temprana y la prevención son claves.
La audición es mucho más que percibir sonidos: es una herramienta fundamental para comunicarse, interactuar con el entorno y sostener vínculos. Sin embargo, la pérdida auditiva o hipoacusia suele avanzar de manera silenciosa y, en muchos casos, se normaliza o se asocia únicamente al envejecimiento.
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Desde controles en recién nacidos hasta señales cotidianas que suelen pasar desapercibidas, la salud auditiva requiere atención. Especialistas advierten sobre la importancia de consultar ante los primeros síntomas y adoptar hábitos que protejan la audición.
“La hipoacusia es una disminución en el umbral auditivo que puede afectar a uno o ambos oídos”, explicó la licenciada Vera Coll Von Neufforge, fonoaudióloga de los Consultorios de la Familia de Amemt.
En diálogo con Eco Salud de El Eco Multimedios, la especialista indicó que para detectar la disminución auditiva, el estudio clave es la audiometría tonal, que permite identificar cuál es la intensidad mínima que una persona puede escuchar.
Señales a las que hay que prestar atención
La pérdida auditiva puede manifestarse de diferentes maneras según la edad. En niños, por ejemplo, puede observarse cuando no responden al nombre, no reaccionan ante sonidos fuertes o presentan dificultades en el desarrollo del lenguaje. En adultos, los indicios suelen aparecer en situaciones cotidianas.
“Subir mucho el volumen del televisor, pedir que repitan constantemente, sentir que los demás murmuran o no entender en ambientes ruidosos son señales frecuentes”, explicó Coll Von Neufforge. También puede ocurrir “que la persona comience a aislarse socialmente, evitando encuentros por la dificultad para seguir conversaciones”.
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Del aislamiento al impacto emocional
Uno de los aspectos menos visibilizados de la hipoacusia es su vínculo con la salud mental. La dificultad para comunicarse puede generar frustración, angustia e incluso favorecer el aislamiento.
“Está muy relacionada con la depresión, porque muchas personas evitan situaciones sociales al no poder comprender lo que se dice”, advirtió la fonoaudióloga. Además, la pérdida auditiva también se asocia al deterioro cognitivo, “ya que el cerebro recibe menos estímulos y debe hacer un mayor esfuerzo para interpretar los sonidos”, apuntó.
La prevención, un pilar clave
A diferencia de otras condiciones, la pérdida auditiva en muchos casos es irreversible. “Las células del oído interno, cuando se dañan, no se recuperan”, por eso, la prevención cumple un rol fundamental, resaltó Coll Von Neufforge.
Entre las principales recomendaciones se destaca el uso de protectores auditivos en ambientes ruidosos y el cuidado en el uso de auriculares. “Existe la regla del 60: no más de 60 minutos por día al 60 por ciento del volumen”, explicó, además de sugerir pausas para evitar la sobreexposición.
También es importante realizar controles auditivos, especialmente si aparecen síntomas o si hay factores de riesgo, remarcó.
Diagnóstico y tratamientos disponibles
El abordaje de la hipoacusia depende del tipo y grado de pérdida. Los audífonos son el tratamiento más frecuente y se adaptan de manera personalizada a cada paciente. “Se calibran según la audiometría y permiten amplificar los sonidos para mejorar la comprensión”, detalló la especialista.
En casos más severos, puede indicarse un implante coclear, una intervención quirúrgica que requiere posterior rehabilitación auditiva.
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Lejos de los prejuicios, los dispositivos actuales son cada vez más pequeños y discretos. “Hoy los beneficios superan ampliamente cualquier cuestión estética, y muchos pacientes descubren cuánto habían dejado de escuchar recién cuando comienzan a usarlos”, apuntó.
Audífonos: cómo funcionan y qué cuidados requieren
Los audífonos son el tratamiento más habitual para la pérdida auditiva y se adaptan de manera personalizada según las necesidades de cada paciente. Su indicación parte de estudios como la audiometría y la logoaudiometría, “que permiten conocer no solo cuánto escucha una persona, sino también cuánto comprende del lenguaje hablado”.
A partir de esos resultados, la fonoaudióloga detalló que “el dispositivo se calibra de forma específica mediante un proceso llamado “fitting”, que se realiza con un software. “Cada audífono se configura según la pérdida auditiva del paciente, no hay uno igual a otro”, explicó. Su función es amplificar los sonidos y mejorar la comprensión, favoreciendo una escucha más clara en la vida cotidiana.
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En cuanto a los tipos, existen diferentes modelos: algunos se colocan detrás de la oreja y otros dentro del conducto auditivo. En la actualidad, “son cada vez más pequeños y discretos, al punto de pasar prácticamente desapercibidos. Solo en casos de pérdidas más severas pueden ser un poco más visibles, ya que requieren mayor potencia”, expresó Coll Von Neuggorge.
Respecto al uso, lo ideal es llevarlos durante la mayor parte del día. “El cerebro necesita volver a entrenarse para interpretar los sonidos, por eso es importante usarlos de manera continua”, señaló. En personas con pérdida en ambos oídos, se recomienda la adaptación bilateral, es decir, utilizar audífonos en los dos oídos para lograr una audición más equilibrada y completa.
“No es solo escuchar más fuerte, sino volver a interpretar los sonidos, y eso lleva tiempo”, destacó.
Lejos de limitar actividades, los audífonos permiten sostener una vida plena: pueden usarse durante el trabajo, el deporte y las actividades diarias sin inconvenientes. Incluso, existen sistemas que aseguran su fijación para evitar que se caigan durante el movimiento.
Volver a escuchar, volver a conectarse
Recuperar la audición no solo mejora la percepción de los sonidos, sino también la calidad de vida. “Desde volver a disfrutar de una conversación hasta reconocer los sonidos del entorno, el impacto es profundo. La audición es conexión, es comunicación, es calidad de vida”, indicó la fonoaudióloga.
En un contexto donde la exposición al ruido es cada vez mayor y los hábitos tecnológicos cambian la forma de escuchar, “cuidar la salud auditiva se vuelve una responsabilidad compartida. Consultar a tiempo puede marcar la diferencia”, concluyó.
A la licenciada Vera Coll Von Neufforge la pueden encontrar en los Consultorios de la Familia de Amemt, ubicados en la calle Las Heras 1125. Telèfono: (0249) 443-0651 / 2494632802.
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