Alejandra Kluga: “Una ciudad compasiva se construye con acciones concretas”
Alejandra Kluga reflexionó sobre el desafío de construir una ciudad más atenta y solidaria con quienes atraviesan una enfermedad, una pérdida o una situación de vulnerabilidad. La propuesta de Tandil Ciudad Compasiva invita a vencer la incomodidad y transformar la empatía en pequeños gestos cotidianos.
En el marco de una nueva columna en Tandil Despierta, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, Alejandra Kluga profundizó sobre el concepto de "Tandil ciudad compasiva". Lejos de ser una etiqueta abstracta, la propuesta busca interpelar a cada habitante sobre su rol en la comunidad. Según Kluga, ser una ciudad compasiva no implica que sus ciudadanos sean inherentemente mejores que otros, sino que se caracteriza por la capacidad de no ser indiferentes ante las situaciones de fragilidad o vulnerabilidad que atraviesan los vecinos.
La referente explicó que, a menudo, las personas no actúan ante la necesidad ajena por temor a invadir, por no saber qué decir o simplemente por estar inmersas en la vorágine diaria. "Nos quedamos esperando que el otro nos llame y no estamos viendo alrededor", señaló, destacando que el primer paso para el cambio es vencer la incomodidad que genera salir de la zona de confort.
Acciones concretas en el barrio y la familia
El enfoque de la entrevista se centró en bajar el concepto a la realidad tangible. Kluga propuso que la compasión se manifiesta en gestos pequeños pero significativos: desde ofrecerse a realizar un trámite para un adulto mayor que tiene dificultades con la tecnología, hasta simplemente acercarse a un vecino para entablar un diálogo genuino. La especialista hizo hincapié en la importancia de recuperar los vínculos vecinales que, con el paso del tiempo y el crecimiento de la ciudad, se han ido debilitando.
En este sentido, destacó la importancia de la presencia. "Un amigo te pregunta cómo estás y se queda esperando la respuesta", afirmó Kluga, diferenciando este acto de la cortesía superficial que suele darse en el ritmo acelerado de la ciudad. La propuesta es clara: mirar a los ojos, dedicar tiempo y ofrecer ayuda específica, como hacer una compra en la farmacia o simplemente compartir un momento de escucha.
La construcción del futuro que habitaremos
Uno de los puntos más reflexivos del encuentro fue la relación entre el presente y el futuro de la ciudad. Kluga planteó una premisa fundamental: la ciudad compasiva que se construye hoy es el mismo entorno en el que cada uno vivirá cuando le toque atravesar su propia etapa de vulnerabilidad. "Esa viejita de la esquina en unos años puedo ser yo", reflexionó, subrayando que la solidaridad es, en última instancia, una inversión en la calidad de vida de todos.
Además, se resaltó el valor de las organizaciones de la sociedad civil en Tandil. La invitada alentó a los vecinos a sumarse a voluntariados, calificando esta experiencia como una oportunidad transformadora. "Tandil tiene un montón de organizaciones, sociedades de fomento y ONGS que atienden a poblaciones vulnerables; sumarse es una forma de pasar a la acción", agregó.
"Tandil ciudad compasiva no es la suma de actos de bondad, es una cultura donde la incomodidad no paraliza", concluyó Alejandra Kluga al cerrar su participación.
La invitación quedó abierta para que cada tandilense se pregunte qué puede hacer desde su lugar para fortalecer los lazos comunitarios, recordando que la responsabilidad de construir una ciudad más humana recae en la suma de las pequeñas acciones individuales de cada uno de sus habitantes.