Asistencia en aumento, respaldo a Manos Abiertas y llamado a un radicalismo más propositivo
El subsecretario de Desarrollo Humano y Hábitat analizó la compleja situación financiera que atraviesa la ciudad ante el recorte de fondos federales, subrayó la crisis que afecta a las instituciones de discapacidad y llamó a recuperar la identidad ideológica del radicalismo en el actual escenario político.
En su primera intervención pública tras asumir como subsecretario de Desarrollo Humano y Hábitat de la Municipalidad de Tandil, Alejo Alguacil participó en el desayuno de Tandil Despierta, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1. Durante la entrevista, el funcionario, que recientemente dejó su cargo en la Vicejefatura de Gabinete, compartió su visión sobre los desafíos de una gestión que hoy debe dar respuestas inmediatas en un contexto de fuerte desfinanciamiento por parte de los estratos superiores del Estado.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailExplicó que su desembarco en el área tuvo como objetivo principal aportar una mirada integral para coordinar un engranaje institucional que ya se encontraba en funcionamiento bajo la conducción del intendente Miguel Lunghi y la secretaria Juliana Esquivel. Según sus palabras, el trabajo en los barrios no se limitó únicamente a la asistencia directa, sino que se articuló de forma constante con las áreas de Salud, Cultura y Obras Públicas, entendiendo que el concepto de hábitat trasciende lo habitacional para enfocarse en la calidad de vida de los vecinos.
Sin embargo, la preocupación cuando se abordó la relación con la administración nacional. Alguacil fue categórico al señalar que la Municipalidad de Tandil comenzó a experimentar una sensación de soledad frente a la retirada de programas y recursos fundamentales. "La inversión en prevención de adicciones en Tandil por parte del Estado nacional es hoy cero", sentenció con crudeza, al tiempo que advirtió que el gobierno local debió redoblar esfuerzos para sostener convenios con espacios territoriales y evitar que se desmorone una política integral que impacta directamente en la cohesión social.
El desfinanciamiento de las instituciones y el rol de la creatividad
Alguacil detalló la situación de la Asociación Civil Manos Abiertas. Tras mantener reuniones con sus autoridades, el subsecretario confirmó que la institución arrastraba deudas de tres meses por parte de IOMA y PAMI. Esta última obra social, además, dejó de cubrir el servicio de transporte, una decisión que puso en jaque la continuidad operativa del centro de día y generó una profunda incertidumbre entre los concurrentes y sus familiares.
Ante la consulta de una oyente preocupada por el posible cierre de la entidad, Alejo Alguacil buscó transmitir tranquilidad, aunque no ocultó la complejidad del panorama. Aseguró que, cuando desaparece una parte del Estado, es la gestión local la que debe pensar alternativas para garantizar la continuidad de los servicios. "No podemos sustituir la responsabilidad nacional o provincial, pero la urgencia es de cercanía y hay que usar la creatividad para que estos espacios no cierren", afirmó, remarcando que el municipio no permitiría el desamparo de las familias.
En este sentido, el subsecretario vinculó la problemática social con la agenda de seguridad. Para Alguacil, el debate sobre el consumo de sustancias y la marginalidad suele aparecer en la opinión pública solo cuando se relaciona con el delito, lo cual consideró un error de enfoque. Sostuvo que el abordaje debe ser multicausal y que el municipio nunca estuvo ausente en la prevención, pero reconoció que resulta imposible obtener resultados sostenibles si desaparece el financiamiento para los programas de contención y salud mental.
Finalmente, el funcionario recalcó que la gestión local requiere del acompañamiento activo de la Justicia y de las áreas de Niñez y Salud de la Provincia. Explicó que, si bien el municipio es la primera ventanilla de reclamo para el ciudadano, su capacidad presupuestaria tiene límites frente a la magnitud de la crisis. Para Alguacil, el sostenimiento de la red social de Tandil depende hoy de una ingeniería administrativa constante que intenta suplir los baches que dejó la gestión nacional en el territorio.
La identidad radical y el debate político interno
Más allá de su rol ejecutivo, dedicó una parte de la entrevista a reflexionar sobre el presente de la Unión Cívica Radical (UCR). Como cuadro político del partido, abogó por una reconstrucción que recupere los principios históricos de la fuerza, tales como la defensa de la educación pública y el fomento de la movilidad social ascendente. En su análisis, el radicalismo debe evitar caer en la "lógica tramposa" de las alianzas electorales que terminan desdibujando su propia identidad ideológica frente a la sociedad.
Se mostró autocrítico respecto al funcionamiento interno del partido y señaló que faltó una actitud crítica para marcar diferencias cuando las políticas de turno se alejaron de los preceptos radicales. "La política muchas veces se amolda al discurso que consigue votos en lugar de liderar con una planificación", analizó Alguacil. Para el subsecretario, el desafío actual radica en fortalecer los debates internos para ofrecer una alternativa clara que se diferencie de las propuestas que solo plantean escenarios de polos opuestos y confrontación.
En su visión, el proceso de reconstrucción partidaria es indispensable para enfrentar los desafíos que vienen. Consideró necesario que los militantes y dirigentes se reúnan para definir con precisión quiénes son y qué representan en el mapa político actual. Esta definición de identidad es, según sus palabras, el único camino para que el radicalismo vuelva a ser una guía para la gestión pública, basada en una planificación seria y en el respeto por las instituciones que históricamente defendió el partido de Alem e Yrigoyen.
Alguacil reiteró su compromiso con la gestión de Miguel Lunghi, destacando que el modelo de Tandil sigue siendo un ejemplo de resistencia ante la falta de apoyo externo. No obstante, dejó en claro que la política requiere de consensos y de un Estado presente en todos sus niveles para garantizar que los derechos básicos de la población no queden sujetos exclusivamente a la capacidad de maniobra de un presupuesto municipal cada vez más exigido.