"El Boliche de Titi" cumple 57 años: la historia de un clásico de Tandil que atraviesa generaciones
Mariano Abait visitó Tandil Despierta para repasar los 57 años de "El Boliche de Titi", un comercio que abrió sus puertas en 1969 y logró mantenerse vigente en pleno centro tandilense. Los cambios en la forma de comprar y vender ropa, la transformación de la ciudad y la difícil realidad que atraviesa hoy el comercio fueron algunos de los ejes de la charla.
Con 57 años de trayectoria ininterrumpida, “El Boliche de Tití” se ha convertido en un símbolo del comercio local. Sin embargo, su responsable Mariano Abait advirtió que el presente es el escenario más complejo que le ha tocado enfrentar a su familia desde que su madre, Tití, fundara el emprendimiento a finales de la década del 60. Durante su paso por Tandil Despierta (Eco TV y Tandil FM 104.1), el comerciante describió un complejo panorama para el sector.
“Hemos vivido todo tipo de gobiernos, distintas políticas y economías, pero esta es, sin dudas, una de las más bravas”, afirmó Abait. Según explicó, la combinación de una recesión profunda, la apertura de importaciones con productos de bajo costo y una carga impositiva asfixiante ha dejado a los comercios locales en una posición de vulnerabilidad: “Hoy no se vende ni lo barato. La gente no llega a fin de mes; la caída en las ventas es drástica a partir del 15 de cada mes”.
Una crisis que atraviesa todos los rubros
El impacto no se limita a la indumentaria. Mariano Abait señaló que, a través de la comunicación directa con colegas de diversos sectores, la conclusión es unánime: la situación es compleja. “No he escuchado a alguien a quien le vaya bien. Es muy difícil decir que te estás fundiendo, pero hoy la realidad es esa”, sostuvo, destacando que muchos comerciantes se ven obligados a recurrir a préstamos personales de familiares y amigos para intentar subsistir.
En cuanto al rol del Estado, fue tajante al señalar la falta de acompañamiento. “No vemos gestión ni ayuda, ni del Estado nacional, ni provincial, ni municipal. Lo único que vemos son inspecciones constantes que, si bien son necesarias para la formalidad, en este contexto se sienten como una presión extra que termina de hundir al comerciante”, explicó.
El desafío de la competencia y el futuro
Sobre la transformación del centro y la llegada de grandes cadenas, el comerciante analizó que los pequeños locales son los más perjudicados. Asimismo, se refirió a la futura apertura del centro comercial en la zona céntrica, advirtiendo que, aunque puede ser positivo para el turismo, alterará el radio de circulación de los clientes, afectando a quienes se encuentran fuera de ese eje.
Ante la consulta sobre posibles soluciones, admitió no tener una respuesta clara, pero enfatizó la angustia que genera ver cómo colegas bajan sus persianas. “Es muy triste ver el local vacío y conocer el trasfondo de la familia que hay detrás. Uno se pregunta cómo hacen para seguir adelante”, expresó.
Finalmente, Mariano Abait hizo una autocrítica sobre el sector, reconociendo que en años anteriores hubo abusos en los aumentos de precios por parte de la cadena productiva. No obstante, remarcó que actualmente la realidad obliga al ajuste extremo, llegando incluso a atender su local en soledad para reducir costos fijos. “Estamos todos dormidos, quizás por el agotamiento de recibir tantos golpes, pero la situación requiere atención urgente para que no desaparezca el comercio local”, concluyó.