Por qué decir "luchar contra la enfermedad" puede ser un error: el análisis de María Piñeiro
Impulsado por organizaciones y profesionales de la salud, el programa "Tandil, Ciudad Compasiva" promueve el cuidado mutuo y la empatía en la comunidad. La propuesta busca concientizar sobre el apoyo social frente a enfermedades avanzadas, el dolor y el final de la vida.
La comunicación en torno a las enfermedades, particularmente aquellas de alta complejidad como el cáncer, suele estar atravesada por lo que se denomina "metáfora bélica". Expresiones como "luchar contra la enfermedad", "combatir células invasoras" o "ganar la batalla" son moneda corriente en nuestra sociedad. Sin embargo, para la licenciada en Psicología María Piñeiro, este lenguaje no es inocuo.
Durante su participación en Tandil Despierta (Eco TV y Tandil FM 104.1), la especialista explicó que, si bien estas metáforas pueden brindar a quienes atraviesan una afección una sensación momentánea de control o fuerza, su uso sistemático genera una carga emocional desmedida. "Cuando se transforma en el único modo de referirnos a la enfermedad, es donde empieza a ser complicado", señaló.
El problema central radica en que, bajo esta lógica de guerra, el médico se convierte en el comandante, el enfermo en un soldado y el cuerpo en un campo de batalla. En consecuencia, si el tratamiento no progresa, el afectado siente que ha sido derrotado, lo que deriva en sentimientos de culpa innecesarios. "Pareciera que es una cuestión de voluntad. Si yo no peleé, no fui un soldado lo suficientemente fuerte y valiente", advirtió la licenciada.
Más allá de la batalla: la calidad de vida
Uno de los puntos más críticos abordados por la profesional es la tensión entre la agresividad de los tratamientos y la calidad de vida de la persona. María Piñeiro enfatizó que, en muchas ocasiones, se prioriza la eficacia médica sin contemplar las necesidades multidimensionales de quien transita el proceso.
"Yo lo escucho todos los días en el consultorio: tengo que hacer este tratamiento y no tengo alternativa. Pero, ¿cómo hago para vivir mi vida hoy en día?", cuestionó. La especialista destacó que cada individuo debe tener espacio para expresar su desánimo, su cansancio y sus dudas, sin ser juzgado por no mantener una actitud "guerrera" constante.
La importancia de la escucha activa
Para quienes acompañan a una persona con un diagnóstico complejo, la reacción natural suele ser el miedo o la exigencia de positividad. No obstante, Piñeiro sugiere cambiar el enfoque: en lugar de presionar con frases como "tenés que ser fuerte", es fundamental preguntar qué es lo que realmente resulta difícil o intolerable para ella.
"¿Qué te imaginás? ¿Qué es lo difícil? ¿Qué se te complica del tratamiento?", son algunas de las preguntas que, según la licenciada, abren una puerta a un acompañamiento real. Este abordaje permite que el sujeto se sienta escuchado en sus miedos, ya sea el temor a los efectos secundarios, a la pérdida de autonomía o a la separación de sus seres queridos.
Hacia una ciudad compasiva
El proyecto “Tandil, Ciudad Compasiva” busca precisamente transformar la manera en que la comunidad se vincula con el sufrimiento, la enfermedad y la muerte. La propuesta es desmitificar el cáncer como un sinónimo automático de muerte y entender que la condición humana implica límites que no deben ser vistos como una derrota personal.
La especialista concluyó su intervención con una reflexión que sintetiza el espíritu de su trabajo: "No necesitamos personas heroicas, necesitamos personas acompañadas". Este cambio de paradigma invita a la sociedad a dejar de lado las exigencias de heroísmo para enfocarse en el sostén emocional, permitiendo que cada individuo transite su proceso de la manera más humana y plena posible.