Hito en la historia del Grupo Rotonda: primera siembra de colza
El ingeniero José Luis Albero, titular del semillero Al High Tech destacó el hito del Grupo Rotonda. En diálogo con Tandil Despierta abordó además ejes de vanguardia, diversificación y agricultura regenerativa, pilares que despiertan máximo interés sectorial.
La colza ha comenzado a ganar terreno en el mapa productivo argentino como una alternativa eficiente para la rotación con trigo y cebada. Según explicó el ingeniero José Luis Albero, se trata de una oleaginosa de ciclo invernal cuyo valor reside en su composición: la mitad de la semilla es aceite y el resto, harina proteica. Este perfil la posiciona de manera privilegiada ante la creciente demanda mundial de energías renovables.
“El mundo entero está en un proceso de cambiar los combustibles derivados del petróleo hacia los renovables. Le tocó el turno a los aceites vegetales, que son la materia prima para el biodiésel”, señaló el especialista. Además, subrayó que la industria aeronáutica, que ya incorpora porcentajes de insumos transformados a partir de estos aceites, representa un sector con un potencial de consumo que podría multiplicar por diez la demanda actual destinada a la alimentación.
A diferencia de otros cultivos, la colza cuenta con un mercado consolidado y regulaciones claras en regiones como la Unión Europea y Estados Unidos. Para el productor, esta realidad representa un panorama definido y una oportunidad de diversificación en las zonas trigueras de nuestro país, incluyendo el sudeste bonaerense, La Pampa, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe.
Innovación tecnológica y manejo agronómico
Uno de los desafíos históricos de este grano ha sido la precisión en la siembra debido al reducido tamaño de su semilla. Sin embargo, el avance técnico ha permitido sortear estas barreras. El uso de drones se ha convertido en una herramienta disruptiva que permite aplicar entre tres y cuatro kilogramos por hectárea sin necesidad de ingresar maquinaria pesada al lote.
“Pueden volar por encima de los cultivos que todavía no se cosecharon porque no les generan ningún daño. De esa manera, la planta empieza a germinar y establecerse con muy poca humedad”, explicó el titular de Hightech. Esta técnica permite ganar entre 30 y 40 días de ciclo productivo, aprovechando mejor la radiación solar para la fotosíntesis, lo cual se traduce directamente en un mayor rendimiento.
El camino hacia la agricultura regenerativa
El enfoque productivo actual no solo apunta al rendimiento, sino también a la salud de la tierra. Albero destacó que el manejo sustentable es una exigencia creciente en el comercio internacional, especialmente por parte del bloque europeo, que requiere certificaciones ambientales para las importaciones.
“Es muy importante poder demostrar que se hace una agricultura regenerativa. Con el tiempo, vamos a recuperar los niveles de materia orgánica que tuvimos naturalmente”, afirmó.
En este sentido, la colza aporta beneficios significativos: solo el 30% de la materia seca producida por la planta se retira con el grano, dejando el 70% restante en el terreno como aporte orgánico. Asimismo, al prescindir de tractores y sembradoras pesadas mediante la tecnología aérea, se evita la compactación del lote, favoreciendo la estructura física del terreno y su capacidad para retener agua y nutrientes.