La familia Quenaipe continúa con el reclamo de justicia por el asesinato de Milagros
César Quenaipe, padre de Milagros, se refirió al crimen de su hija a pocos días de cumplirse el primer año del crimen.
La familia Quenaipe se prepara para una jornada de profunda congoja. Al cumplirse el primer aniversario del crimen de Milagros en Tandil, el próximo lunes a las 18 se descubrirá una baldosa conmemorativa en su honor en la intersección de Rodríguez y Uriburu, lugar donde ocurrió el trágico hecho.
César Quenaipe, en diálogo con el programa Tandil Despierta (Eco TV y Tandil FM 104.1), agradeció el respaldo del Municipio y del Concejo Deliberante para concretar este homenaje en el espacio público. "No es ningún festejo, es un recordatorio por un asesinato", expresó al evocar a su hija, quien perdió la vida cuando intentaba auxiliar a un tercero en la vía pública.
Un ataque sin lógica
El homicidio de la joven de 18 años, estudiante de la Escuela de Comercio, ocurrió el 31 de agosto de 2024. De acuerdo con el relato de su padre, Milagros recibió una puñalada en el cuello propinada por Wilson Natael Sánchez, un hombre de 23 años sin relación previa con la víctima. El agresor, oriundo de Chaco y empleado de una constructora local, había protagonizado incidentes minutos antes en un local bailable de la zona.
César Quenaipe cuestionó con dureza el accionar policial durante esa madrugada. "Si la fuerza de seguridad hubiera actuado correctamente, hoy mi hija no estaría motivando este pedido", afirmó, al señalar que la presencia de patrulleros en el boliche no alcanzó para frenar a un individuo que mostraba conductas violentas y que, según testigos, se retiró a su vivienda a buscar el arma blanca con la que perpetró el ataque.
El avance del expediente judicial
En cuanto a la situación procesal del imputado, el padre de la joven confirmó que los peritajes psicológicos determinaron que Sánchez es imputable y comprendía sus actos. "La causa sigue sus plazos y está bien encaminada; el fiscal Borián y la doctora Menéndez están trabajando de manera correcta", sostuvo, aunque admitió la dificultad de asimilar la falta de un móvil en la agresión.
Durante la entrevista, reflexionó sobre el impacto del hecho en su vida diaria. "Es un dolor que me voy a llevar a la tumba", confesó, manifestando a título personal una visión severa sobre la proporcionalidad de las penas. Aclaró, no obstante, que sus palabras no nacen del enojo, sino de una búsqueda constante de reparación ante lo que definió como “un acto de cobardía”.
Por último, agradeció el acompañamiento de la comunidad de Tandil y reiteró la convocatoria para la cita del próximo lunes. "Milagros estaba en plena juventud, era una chica dulce. Perder a un hijo adolescente es el golpe más duro que puede afrontar una persona", concluyó.