Los pumas, una problemática regional en el sector agropecuario
Viviana Galli, de Juan N. Fernández, planteó la preocupación por los ataques de pumas en dicha localidad y destacó que en la zona hay problemas similares.
La problemática de la fauna silvestre en los campos de la región ha cobrado una importante dimensión. Durante una entrevista en Tandil Despierta (Eco TV y Tandil FM 104.1), la productora y prestadora de servicios rurales Viviana Galli expuso la grave situación que atraviesan los establecimientos agropecuarios debido a la proliferación de pumas. Según detalló, solo en el área de Juan N. Fernández se registraron más de cien ovejas muertas en el último tiempo, un escenario que se replica en diversos puntos del sudeste bonaerense.
Fenómeno extendido en la región
Galli, quien además es creadora del espacio digital “El interior existe”, explicó que no se trata de un hecho aislado. A partir de sus publicaciones, recibió numerosos testimonios, videos y denuncias de establecimientos ubicados en San José, Nicanor Olivera, La Dulce, San Cayetano, Barker, Villa Cacique y en la zona tandilense de La Numancia.
La referente rural señaló que, a diferencia de épocas anteriores, la presencia de estos felinos en los accesos rurales es habitual: "Cuando era chica, mi padre decía que en aquel monte de pinos había un puma. Ahora andan en la huella y te los cruzas como si fueran zorros", relató. Esta cercanía con los espacios habitados genera inquietud no solo por las pérdidas económicas, sino por la seguridad física en el ámbito productivo.
Impacto en las majadas y medidas insuficientes
El perjuicio a la actividad ovina es sumamente severo. Recordó que su familia, dedicada a la cría por tradición, vio diezmado su plantel: "Mi padre siempre tuvo más de 100 cabezas y hoy, si le quedan 30, es mucho", afirmó. Asimismo, advirtió que los ataques modificaron su patrón habitual, ya que las mordeduras comenzaron a registrarse en los cráneos de las presas, comportamiento que en el ámbito rural se atribuye al adiestramiento de caza de las hembras hacia sus crías.
Frente a este escenario, los damnificados intentaron diversas alternativas de prevención, como la edificación de refugios nocturnos cerrados, la colocación de luces, la activación de sirenas e incluso la incorporación de burros para amedrentar a los depredadores. Sin embargo, los resultados fueron estériles: "Ayer me enviaban material de San José donde los animales estaban encerrados en un jaulón; el felino rompió la estructura y el tejido para ingresar igual", ejemplificó.
El reclamo por una respuesta institucional
Viviana Galli aclaró que su intención no es promover la caza de la especie, sino visibilizar un problema que demanda la intervención de las autoridades competentes. "No estoy juntando firmas ni buscando eliminar al animal, pero me preocupa la densidad poblacional y la extensión geográfica que abarca", remarcó. A su vez, contrapuso las recomendaciones teóricas con la cotidianeidad del terreno, donde la intervención humana sobre el paisaje vuelve incompatible la convivencia con una población creciente de depredadores sin un plan de manejo.
Finalmente, enfatizó que el propósito de su tarea comunicacional es acercar esta realidad a quienes toman decisiones en los distintos niveles de gobierno. "Pedimos que no se gestione únicamente pensando en las grandes ciudades, sino que se convoque a los productores a mesas de trabajo. Acá está en juego la viabilidad del trabajo rural y la seguridad de quienes habitan el campo", concluyó.