La importancia de la inteligencia emocional para mejorar la comunicación en los vínculos familiares
La especialista Mariel Fasola destacó el rol fundamental de la gestión de las emociones y el poder sanador del abrazo para fortalecer los vínculos afectivos y mejorar la calidad de vida.
El concepto de inteligencia emocional
La licenciada en Ciencias de la Familia, Mariel Fasola, habló sobre la relevancia de la inteligencia emocional en la vida cotidiana.
En el marco de una entrevista realizada en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, la especialista indicó que este concepto, que ha ganado terreno en los últimos años, “se define como la capacidad de una persona para identificar y gestionar sus emociones de manera eficaz y saludable”. Según explicó, se trata de “ponerle nombre a lo que sentimos como el primer paso fundamental para validar nuestra experiencia interna”.
La licenciada explicó que las emociones, tanto primarias como secundarias, son inherentes al ser humano. Entre las básicas se encuentran la alegría, la tristeza, el miedo, el enojo y la ira. Lejos de ser elementos que deban reprimirse, subrayó “la necesidad de educarlas y conducirlas. Este proceso no solo impacta en el bienestar individual, sino que está estrechamente ligado a la salud física y mental, ya que retener sentimientos negativos puede derivar en malestares corporales”, refirió.
Neuroplasticidad y capacidad de cambio
Uno de los puntos centrales tratados durante la charla fue la capacidad del cerebro para transformarse. “Gracias a los avances de las neurociencias, hoy sabemos que existe la neuroplasticidad, lo que significa que el ser humano tiene la facultad de aprender y cambiar a cualquier edad”, resaltó Fasola.
La idea de que “uno es así y no puede modificarse queda desterrada frente a la posibilidad de moldear la personalidad para alcanzar un mayor bienestar”, apuntó.
Para lograr este cambio, la licenciada remarcó que “es necesario realizar un ejercicio de introspección. Identificar qué sentimos y preguntarnos por la raíz de esa emoción —por qué nos enoja una situación o qué nos genera frustración— es un paso clave para alcanzar la calma. La recomendación es no anular el sentimiento, sino aprender a regular la reacción posterior, buscando alternativas como caminar, respirar profundamente o simplemente tomar un momento de pausa”, detalló.
El poder sanador del abrazo
Dentro de las herramientas para la regulación emocional, “el abrazo ocupa un lugar privilegiado. Ese gesto físico es capaz de bajar los niveles de estrés, regular el sistema nervioso y aumentar la oxitocina”, indicó Fasola, al tiempo que agregó que, “idealmente, un abrazo debería durar al menos 20 segundos para que su efecto sea realmente reparador”.
"El abrazo es sanador, es curador, es calma, regula, baja el estrés. Es como que te reconstruye todas las partes", señaló Mariel Fasola.
Si bien en algunas familias la costumbre de abrazar no está arraigada, la licenciada enfatizó que “nunca es tarde para comenzar a practicarlo, siempre respetando el espacio personal y la receptividad del otro. Este hábito es especialmente valioso en la crianza, donde los niños aprenden a través de la imitación, un fenómeno vinculado a las llamadas neuronas espejo”.
El impacto en el entorno familiar
La comunicación asertiva y la gestión de las emociones funcionan como un contagio positivo dentro del hogar, explicó Fasola y agregó que “cuando los padres logran manejar sus frustraciones, transmiten un modelo de conducta que los hijos tienden a copiar. Por el contrario, un ambiente marcado por la queja constante o el enojo naturaliza el malestar”.
Finalmente, la licenciada hizo hincapié en que “el cambio es una decisión diaria. Aunque salir de la zona de confort que implica la queja puede resultar desafiante, la posibilidad de elegir cómo reaccionar ante las circunstancias de la vida es una oportunidad que se presenta cada mañana”.