Máximo Mopty: el joven realizador que transforma su pasión por el cine en un mensaje de inclusión
Tiene 22 años y abrió su canal de Youtube para compartir su trayectoria. La historia de "Boy Black", su nombre artístico, demuestra que el espectro autista no es un límite para la creatividad.
Con una personalidad arrolladora y una clara vocación por el séptimo arte, Máximo Mopty se presentó ante las cámaras para mostrar su trabajo y su inseparable compañero: un títere con forma de gato negro al que bautizó como Black One.
Durante la entrevista en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, el joven relató cómo su formación en morfología visual y su dedicación constante le permitieron profesionalizar su labor creativa.
Acompañado por su madre, Celina, Máximo destacó “la importancia de la perseverancia” para alcanzar las metas personales, incluso cuando el camino presenta desafíos significativos.
El realizador, quien también utiliza el nombre artístico Boy Black, explicó que su interés por el cine lo llevó a invertir en herramientas técnicas fundamentales, como un estabilizador de cámara de tres motores, conocido como gimbal.
"Me gané la vida para comprármelo. Costó caro, pero son cosas de cine muy caras y es una buena inversión para mis propios cortos", afirmó con determinación. Su canal de YouTube, titulado Los cortos de Shelby, es el espacio donde vuelca su imaginación y pone en práctica los conocimientos adquiridos, buscando siempre mejorar su narrativa visual y técnica.
La historia de Máximo es un testimonio de superación constante. Su madre, Celina, recordó las dificultades iniciales que enfrentaron cuando él era pequeño, especialmente antes de recibir un diagnóstico preciso y acceder a las terapias adecuadas.
"Nadie sabía nada porque él nace en el 2004 y realmente era andar boyando por toda la ciudad", rememoró con emoción. Sin embargo, el proceso de integración escolar y el apoyo de su entorno familiar, incluyendo a sus primos Joaquín y Ulises, fueron pilares fundamentales para que Máximo desarrollara su autonomía y su capacidad de comunicación actual.
Al reflexionar sobre su crecimiento personal, el joven cineasta reconoció que la etapa de la adolescencia fue clave para madurar y aprender a defenderse ante las adversidades. "Yo no hablé hasta los 5 años. Ahora hablo todo, sé defenderme, sé comunicarme, soy una persona muy autónoma e independiente", expresó con orgullo.
Máximo subrayó que, a pesar de haber sufrido situaciones de discriminación durante su infancia, decidió adoptar una postura basada en el respeto y la elegancia, inspirándose en figuras de acción y cine para construir su propia identidad.
El enfoque humano de su trabajo trasciende la técnica. Máximo no solo busca ser un cineasta reconocido, sino también utilizar su carisma para ayudar a los demás. "Si tuviese la oportunidad de ser famoso y tener toda la plata del mundo, ayudaría a los más necesitados", aseguró.
Esta vocación de servicio se manifiesta en su interés por llevar alegría a través de sus títeres, una pasión que comparte con el titiritero José Alemani. Para él, el éxito no reside únicamente en el reconocimiento profesional, sino en la capacidad de conectar con las personas y regalar momentos de felicidad.
Finalmente, el encuentro en el estudio dejó una huella profunda en los presentes. Máximo, quien se prepara para futuros proyectos cinematográficos, dejó un mensaje claro para otros jóvenes que atraviesan situaciones similares: “los sueños son posibles si se trabaja con esfuerzo y dedicación”.
Con la mirada puesta en el futuro y el apoyo incondicional de su madre, este joven realizador continúa construyendo su camino, demostrando que el espectro autista no es un límite para la creatividad, sino una forma distinta de ver y transformar el mundo a través de la lente.