Nicolás Gino Pizzorno: vigencia peronista y gestión activa
A sus 87 años, el exintendente de Tandil, Nicolás Gino Pizzorno, reflexiona sobre la actualidad política nacional, la importancia de la planificación urbana y el rol fundamental de la Universidad Nacional del Centro en el desarrollo local, manteniendo su compromiso con la actividad física y el pensamiento crítico.
Una vida marcada por la actividad y el compromiso
Nicolás Gino Pizzorno, quien fuera intendente de Tandil entre 1987 y 1991, se mantiene como una figura de consulta permanente en la política local. El dirigente justicialista destacó que la clave para mantenerse activo a su edad radica en el cuidado de la salud, la alimentación adecuada y el vínculo constante con el deporte, una disciplina que practica habitualmente en el gimnasio y que sigue de cerca a través de su familia.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailRecordó con nostalgia sus años al frente del municipio, una etapa que definió como sumamente compleja debido a la hiperinflación que azotó al país. "Si vos veías una foto mía cuando yo ingresé y cuando yo salí, vos decías que habían pasado 20 años, cuando en realidad habían pasado cuatro", confesó. A pesar de las dificultades, rescató la madurez política de aquel entonces, mencionando cómo el Concejo Deliberante, incluso con ediles de la oposición, aprobó por unanimidad medidas excepcionales para finalizar obras de infraestructura esenciales para la comunidad.
El exintendente enfatizó que, más allá de las gestiones de turno, lo que realmente trasciende en el tiempo son las políticas de Estado. "Las obras se olvidan, pero la cultura y la educación quedan para siempre", afirmó, citando como ejemplos el reflote de eventos tradicionales como la farándula y el carnaval, que siguen siendo pilares de la identidad tandilense.
La visión sobre la política nacional y la doctrina
Al analizar el escenario actual, Nicolas Pizzorno no ocultó su preocupación por el rumbo del país. Desde su perspectiva, las políticas implementadas a nivel nacional representan un "disparate" y una entrega del patrimonio nacional. Según el exmandatario, el gobierno actual se aleja de los principios fundamentales del justicialismo: la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.
"La justicia social no es solamente dar planes; si vos promocionás la industria y generás trabajo, eso es justicia social. El Estado debe proteger a las pequeñas y medianas empresas y a los productores agropecuarios", sostuvo.
También reflexionó sobre la naturaleza de la dirigencia política, señalando que los políticos no surgen de un "repollo", sino de la misma sociedad. Reconoció que en todos los partidos existen personas con distintas capacidades y éticas, pero insistió en que el rol del dirigente debe estar siempre orientado a la gestión y al bienestar de los ciudadanos, especialmente de los sectores más vulnerables.
El futuro de Tandil y el rol de la Universidad
Consultado sobre los desafíos actuales de la ciudad, subrayó la importancia de la planificación urbana y el respeto por las normativas vigentes, como el Plan de Desarrollo Territorial (PDT). En este sentido, fue tajante respecto a las construcciones en las sierras, calificándolas como contrarias al espíritu de la ley que buscó proteger el paisaje tandilense.
Para el exintendente, el futuro de Tandil debe construirse sobre la base de una relación institucional permanente entre el municipio, la Universidad Nacional del Centro y las fuerzas vivas de la ciudad. "La universidad le cambió la cara a Tandil. Si hoy tenemos este Tandil, es gracias a la universidad", remarcó, destacando la capacidad técnica y el nivel intelectual que la casa de altos estudios aporta al desarrollo local.
Finalmente, Nicolás Gino Pizzorno hizo un llamado a la unidad y al trabajo conjunto. Para él, el éxito de una gestión no depende de dádivas, sino de la capacidad de escuchar a los sectores productivos y científicos para definir un perfil de ciudad a largo plazo. Con la experiencia de quien gobernó en tiempos de crisis, el "Chino" Pizzorno sigue apostando al diálogo y a la convicción de que, a pesar de los cambios generacionales, los valores de la doctrina peronista siguen siendo una guía válida para la construcción de una comunidad más justa.