Mariano Jiménez y la polémica por la fachada de calle Alem: "Cualquier copia ya no tiene valor patrimonial"
El arquitecto reflexionó sobre la pérdida del frente histórico, criticó la falta de una visión urbanística integral y solicitó una sanción ejemplar para evitar que, en el futuro, la demolición resulte más rentable que la preservación de la identidad tandilense.
La reciente demolición de una fachada considerada patrimonio arquitectónico en la calle Alem generó una profunda preocupación en la comunidad y reabrió el debate sobre la protección de la historia urbana. En diálogo con La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, el arquitecto Mariano Jiménez analizó el impacto de esta pérdida y cuestionó la efectividad de las normativas vigentes.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailJiménez, quien reside en la ciudad desde hace 15 años y cuenta con experiencia profesional en Barcelona, describió el inmueble afectado como un exponente de la arquitectura ecléctica, con una marcada influencia arábiga. "Tenía arcos de medio punto y molduras en relieve que se asemejaban al estilo de los moros que se puede ver en Andalucía", detalló el profesional. Para el arquitecto, la importancia de conservar estos bienes radica en la construcción de la identidad histórica que define a una ciudad y la diferencia de otras.
El debate sobre la reconstrucción y la identidad
Consultado sobre la posibilidad de reconstruir el frente dañado, el especialista se mostró tajante. Según su visión, una réplica carece de la esencia que otorga el paso del tiempo y la técnica original del artesano. "Soy de la idea de que cualquier copia ya no tiene valor patrimonial histórico. Deberíamos ser más honestos con lo que hacemos; lo que se perdió, se perdió", afirmó con contundencia.
En ese sentido, comparó la situación con la réplica de la Piedra Movediza, señalando que, si bien funciona como atractivo turístico, no posee la naturaleza del objeto original. Jiménez sostuvo que el actual catálogo de bienes patrimoniales, surgido con el Plan de Ordenamiento Territorial (PDT) en 2005, fue un avance importante, pero advirtió que debería ampliarse para proteger no solo fachadas aisladas, sino también el patrimonio urbanístico en su conjunto.
Hacia una protección urbanística integral
Para el arquitecto, la preservación debe ir acompañada de una planificación que priorice al ciudadano sobre el vehículo. Recordó que en 2013 presentó, junto al colega José Hoffmann, una propuesta para transformar el centro histórico en peatonal, utilizando sistemas de bolardos para restringir el tráfico en horarios específicos, una iniciativa que fue desestimada por la gestión municipal de aquel entonces.
"El catálogo patrimonial debería extenderse y conservar la esencia que queremos para nuestra ciudad", subrayó. Asimismo, compartió una experiencia personal que ilustra las contradicciones normativas: tras restaurar una fachada de 1920 en el barrio de la Estación, el municipio lo sancionó por no cumplir con el ancho reglamentario de una cochera, a pesar de que su intención técnica fue resguardar el diseño original de la propiedad.
La necesidad de un fallo ejemplar
Finalmente, Jiménez instó a las autoridades a aplicar medidas estrictas frente a lo que el gobierno local consideró una negligencia por parte de los desarrolladores de la obra en calle Alem. El profesional consideró fundamental que la intervención del Juzgado de Faltas siente un precedente real que desaliente estas prácticas en el ámbito de la construcción.
"Debería haber una sanción ejemplar para que no vuelva a suceder. Para un desarrollador no le debe salir más barato demoler la fachada y pagar la multa que restaurarla", concluyó el arquitecto, remarcando que la protección del patrimonio es, en definitiva, un legado para las próximas generaciones.