Méndez analizó la derrota electoral: el peronismo debe volver a enamorar a los votantes
Méndez manifestó su sorpresa por el resultado de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, un desenlace que consideró clave para el peronismo. A nivel nacional, la derrota no generó el mismo asombro, ya que reconocían que corrían "de atrás" y que la contienda sería "muy difícil".
El dirigente local de La Cámpora, Darío Méndez, realizó un exhaustivo análisis post electoral en diálogo con La Mañana (emitido por Eco TV, Tandil FM 104.1 y El Eco Streaming), donde expresó su sorpresa por el resultado en la provincia de Buenos Aires y delineó los desafíos que enfrenta el peronismo para el futuro, incluyendo una necesaria autocrítica y la búsqueda de nuevos liderazgos.
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Subrayó la relevancia de la provincia de Buenos Aires, que representa casi el 40 por ciento del electorado nacional, y donde esperaban obtener una diferencia que pudiera achicar la brecha con La Libertad Avanza a nivel federal. El dirigente señaló que, si bien la victoria esperada en territorio bonaerense no se concretó, la diferencia nacional final se redujo de diez a seis puntos tras el recuento definitivo, lo que consideró un dato significativo. La remontada de la fuerza opositora en la provincia, desde las PASO hasta las generales, fue calificada como "muy importante" e "inesperada", equiparable a eventos históricos como la elección de Mauricio Macri en 2019.
Factores de la derrota y el voto que mutó
El referente peronista explicó que las derrotas, al igual que las victorias, son multicausales, y destacó varios elementos que confluyeron en el resultado adverso. Mencionó la ausencia de los votos de los extranjeros en esta instancia electoral, lo que restó alrededor de 150.000 sufragios al peronismo. A esto se sumaron unos 300.000 votos que se dispersaron en opciones menores como las de Gray, Alderete o Castells, que si bien eran del mismo espacio, restaron caudal a la propuesta principal. Méndez también identificó un crecimiento de aproximadamente seis puntos en la participación electoral que, en su mayoría, se volcó hacia el oficialismo. Remarcó la dificultad de llevar adelante una campaña en Tandil sin anclaje local, debido a las elecciones desdobladas que impidieron la discusión de temas territoriales con candidatos propios. En este punto, criticó la estrategia del peronismo de "dejar hacer" al oficialismo, incluso en un momento de debilidad política marcado por cuestionamientos de corrupción. Sostuvo que una parte de la población mide con una "vara" diferente según el actor político involucrado, lo que genera una estigmatización sobre el peronismo asociada a la corrupción, a pesar de que las denuncias más recientes no afectaron directamente a toda la lista. Observó una clara mutación del voto de derecha y antiperonista, que se trasladó del radicalismo y el PRO hacia La Libertad Avanza, consolidando a esta última como la nueva expresión de esa corriente ideológica. Además, el apoyo explícito de figuras internacionales como Donald Trump también movilizó a un segmento del electorado.
La superficialidad de la campaña y la autocrítica necesaria
Respecto a la calidad de la campaña electoral, Méndez lamentó la falta de propuestas concretas y un debate serio sobre la economía, que considera el principal problema de la sociedad argentina. Señaló que la campaña de Unión por la Patria se limitó, en gran medida, a la idea de "frenar a Milei", sin desarrollar una plataforma robusta. Del mismo modo, el oficialismo, a pesar de hablar de reformas, no profundizó en sus proyectos. El dirigente criticó que las campañas se orientan cada vez más hacia lo emocional en lugar de lo racional, lo que contribuye a una menor participación electoral. Argumentó que la política ofrece resultados cada vez más exiguos o peores a la sociedad, y la ausencia de grandes debates sobre cómo salir de esta situación empuja a muchos a no votar. Según Méndez, el peronismo debe realizar una "autocrítica real puertas adentro". Reconoció que el último gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner fue "muy malo", y para encontrar un gobierno peronista positivo, habría que remontarse diez años atrás, al final de la gestión de Cristina. Ante esta realidad, la ciudadanía, luego de experiencias negativas con Macri y Alberto, optó por Milei. Sostuvo que, aunque el actual gobierno no controló la inflación, logró estabilizarla, brindando a la gente una "proyección en la vida" que no tenían antes. El gran desafío del peronismo, a su juicio, es volver a representar a los sectores que hoy no se sienten identificados con la política.
La interna partidaria y la búsqueda de nuevos liderazgos
La interna del peronismo, según Méndez, no se resolvió con las elecciones y persiste como una cuestión pendiente. Afirmó que no existe un espacio hegemónico capaz de conducir al movimiento, que hoy se presenta como un "conjunto de fuerzas provinciales" sin un proyecto nacional vertebrado. En este contexto, el dirigente hizo un llamado a sumar más gente ("pasos adentro") en lugar de marginar figuras ("pasos al costado"), ya que "no sobra nadie". Destacó que la conjunción de distintos actores del peronismo y el campo nacional y popular en la provincia de Buenos Aires fue clave en elecciones anteriores, y que a futuro será fundamental construir una síntesis amplia que contenga a todos. Méndez enfatizó la necesidad de generar nuevos cuadros dirigenciales con proyección a futuro, especialmente provenientes de las distintas provincias del interior, que puedan construir consensos a nivel nacional. Mencionó el caso de Santa Fe, donde se está dando una renovación interesante con jóvenes como Karen Tepp, acompañados por la experiencia de figuras como Agustín Rossi.
Tandil: un voto conservador y el futuro de la gestión
Al abordar la votación en Tandil, Méndez no se mostró sorprendido por el aumento de votos de La Libertad Avanza y la leve pérdida del peronismo. Explicó que los votos obtenidos por "Somos" (el radicalismo local) en septiembre, al no tener representación en la reciente contienda, migraron naturalmente hacia la fuerza libertaria. Sostuvo que el "progresismo en el radicalismo" es una corriente minoritaria en Tandil, y que la base social de ese partido no acompaña mayoritariamente esa visión. Concluyó que Tandil es, en su mayoría, un electorado conservador de derecha, una tendencia consolidada en la última década. Comparó los resultados actuales con los de 2021, donde Juntos por el Cambio obtuvo un 53 por ciento y el peronismo un 27 por ciento, cifras que se mantuvieron muy similares en esta elección, con La Libertad Avanza asumiendo gran parte del voto de derecha que antes captaba Juntos por el Cambio. Méndez desmintió la idea de que Tandil "no vota a La Cámpora", recordando que en la elección local de septiembre, la fuerza ganó en el distrito. Criticó la "malicia" y la "intencionalidad política" de algunos medios y figuras al utilizar el término "kirchnerismo" para referirse a la heterogénea Unión por la Patria, y ejemplificó con la trayectoria de algunos dirigentes que "saltan de un lado a otro", señalando que esto habla más de las convicciones personales que del espacio político. Finalmente, el dirigente proyectó el futuro de la política local, indicando que el próximo intendente de Tandil será quien "haga algo por Tandil". Reconoció la labor del gobierno local y de figuras como Rogelio (Iparraguirre), pero cuestionó las propuestas de La Libertad Avanza, que buscan desaparecer el sector público y la obra pública. Ejemplificó con la importancia de proyectos como la Planta Depuradora Norte, valuada en más de 10.000 millones de pesos, y se preguntó cómo un municipio podría subsistir y crecer sin inversiones públicas. Anticipó que los próximos dos años en el Concejo Deliberante serán "muy interesantes" para observar las perspectivas y acciones de los distintos bloques.