Lunghi advirtió sobre la crisis económica y política y los desafíos de una ciudad con un crecimiento exponencial
Miguel Lunghi reflexionó sobre la falta de unidad nacional, los obstáculos que impone el centralismo a la gestión local y los retos estructurales que enfrenta Tandil ante un desarrollo poblacional que no se detiene.
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El jefe comunal de Tandil participó de una emisión especial del ciclo radial para celebrar los 500 programas al aire, oportunidad que aprovechó para compartir una mirada reflexiva y por momentos crítica sobre la actualidad del país. Lunghi se mostró preocupado por la desacreditación de la clase política y la profundización de la brecha que separa a los dirigentes de las necesidades de la sociedad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPara el mandatario tandilense, la democracia argentina atraviesa un momento de caída, evidenciado por la baja participación electoral y el surgimiento de figuras que capitalizan el hartazgo social. Durante la charla, sostuvo que el país no logrará salir adelante si no existe un acuerdo de unidad nacional que trascienda las ideologías partidarias. “El que grita no convence”, enfatizó al referirse al estilo confrontativo que predomina en la escena nacional, asegurando que es necesario sentarse a dialogar y respetar las instituciones para generar previsibilidad en la población.
Una mirada crítica
En su análisis de la coyuntura, Lunghi recordó una anécdota personal de su juventud cuando visitó al expresidente Arturo Illia en Martínez, poco después de haber sido derrocado. El intendente destacó una frase que marcó su carrera política: “Cuando un presidente habla todos los días, el país anda muy mal”. Bajo esa premisa, cuestionó la actual dinámica de comunicación gubernamental, señalando que el uso intensivo de las redes sociales y la exposición constante restan tiempo a la tarea fundamental de gobernar con planificación.
Lunghi también se refirió a la actual gestión nacional y al modelo económico propuesto, señalando que, si bien es necesario alcanzar el déficit cero, el ajuste no debe recaer exclusivamente sobre los sectores productivos y la educación. Defendió la auditoría de las universidades, asegurando que la transparencia es fundamental y está contemplada en la ley, pero advirtió que el desfinanciamiento de instituciones como la Unicen pone en riesgo el futuro del conocimiento y el desarrollo tecnológico que tanto beneficia a ciudades como Tandil.
Finalmente, remarcó la necesidad de contar con estructuras partidarias fuertes y programas de gobierno claros. Según su visión, el éxito electoral de opciones externas a la política tradicional es una respuesta al fracaso de los partidos tradicionales en ofrecer soluciones concretas.
Sin embargo, advirtió que gobernar sin equipos consolidados y sin diálogo legislativo conduce a una parálisis que afecta directamente a los municipios, que son el primer mostrador de atención a las demandas sociales.
La autonomía municipal
Uno de los puntos más firmes del discurso de Lunghi fue el reclamo por una verdadera autonomía municipal. El intendente utilizó ejemplos técnicos para ilustrar cómo el sistema actual perjudica a las administraciones locales, mencionando que la Ley Orgánica de las Municipalidades es obsoleta. Explicó que Tandil, con sus 160 mil habitantes, tiene los mismos límites para compras directas que una localidad de diez mil habitantes, lo que ralentiza la gestión y encarece los procesos administrativos en un contexto inflacionario.
El mandatario comparó la situación de la provincia de Buenos Aires con Córdoba y con países limítrofes como Uruguay y Paraguay. Señaló que en esos lugares los municipios o departamentos tienen la capacidad de gestionar créditos internacionales de forma directa para obras de infraestructura, sin tener que pasar por el "embudo" de la Cancillería, el Ministerio del Interior y los ministerios de Economía nacional y provincial. Esta dependencia política y administrativa impide, según Lunghi, que Tandil acceda a financiamiento para proyectos vitales.
En este sentido, reveló las gestiones iniciadas ante el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe para obtener diez millones de dólares destinados a una planta de tratamiento de residuos.
"Nadie nos da audiencia en la Nación", se quejó, explicando que el proyecto del biodigestor, que obtuvo el primer premio en Cammesa, se encuentra frenado por la falta de avales y la burocracia centralista. Para el Intendente, los municipios deberían ser controlados por tribunales de cuentas locales elegidos por la gente, garantizando una supervisión más cercana y efectiva.
La falta de respuestas por parte del Gobierno nacional y provincial obliga a la Municipalidad de Tandil a financiar con recursos propios obras que originalmente tenían convenios externos. Lunghi detalló que el Municipio termina "bancando" los certificados de obra para que las empresas no se retiren, a la espera de un reembolso de la Provincia que muchas veces llega tarde y licuado por la inflación. Esta situación, afirmó, es insostenible a largo plazo y requiere una reforma profunda que devuelva poder de decisión a los distritos.
Infraestructura y desarrollo
Tandil ha registrado un crecimiento exponencial del 20 por ciento en los últimos diez años, lo que representa un desafío constante para la prestación de servicios básicos. Lunghi reconoció que este desarrollo genera tensiones en la infraestructura urbana, especialmente en lo que respecta a la red de agua y cloacas.
El jefe comunal explicó que, aunque se están realizando inversiones, la demanda habitacional y el dinamismo de la ciudad muchas veces superan la capacidad de respuesta inmediata del Estado municipal.
En relación a las inundaciones que han afectado a ciertos sectores tras lluvias intensas, el Intendente fue didáctico al explicar el funcionamiento hidráulico de la ciudad. Sostuvo que el Dique del Fuerte no es una represa de retención de agua, sino que su nivel debe ser controlado para permitir el desagote. Afirmó que Tandil necesita un tercer dique de contención en la zona de la Curva de Marchini para regular el ingreso de agua al entubamiento de la calle Saavedra, una obra de gran envergadura que debería ser financiada por la Provincia o la Nación.
A pesar de las críticas de algunos sectores, el mandatario defendió la gestión de los desagües pluviales y las obras de infraestructura que se proyectan, como la inversión de 2.700 millones de pesos para mejorar el drenaje en los barrios Arco Iris, San Juan y Tucumán.
Lunghi destacó que la geografía serrana de Tandil hace que el agua baje con mucha velocidad, y que la única solución técnica definitiva es la creación de retardadores o nuevos diques secos que frenen el caudal antes de que ingrese a la zona urbana densamente poblada.
El debate por el PDT
La construcción en las zonas serranas es un tema de constante debate en la opinión pública local. Lunghi recordó que el Plan de Desarrollo Territorial (PDT), sancionado en el 2007, fue una herramienta pionera para regular el uso del suelo y proteger el patrimonio natural. Sin embargo, aclaró que la mayoría de las tierras en las sierras son de propiedad privada y que el Estado no puede impedir el derecho a construir si se respetan los indicadores urbanísticos establecidos en la normativa vigente.
No obstante, Lunghi admitió que el PDT debe ser revisado y actualizado tras 20 años de vigencia, ya que la ciudad se ha transformado radicalmente. Esta reforma, adelantó, se realizará con la participación de los colegios profesionales de arquitectos, ingenieros y agrónomos, buscando un consenso que permita un crecimiento ordenado hacia el norte de la Ruta 226, preservando el paisaje serrano como el principal activo turístico y ambiental de Tandil.
Lunghi participó de un encuentro con Kicillof
La salud pública como prioridad
El Sistema Integrado de Salud Pública es, para Lunghi, el pilar fundamental de su administración. Durante la entrevista, detalló que el 42 por ciento del presupuesto municipal se destina al área sanitaria, una cifra que genera debates internos en su gabinete debido a la necesidad de fondos para otras áreas como Obras Públicas. Sin embargo, el intendente defendió esta inversión alegando que la salud de los tandilenses es "innegociable", especialmente en un contexto donde las obras sociales y prepagas atraviesan una crisis terminal.
El mandatario brindó cifras impactantes sobre la actividad de los hospitales municipales: más de 360 mil consultas y casi cuatro mil operaciones anuales. Señaló que el municipio enfrenta una deuda de 3.500 millones de pesos por parte de las obras sociales que no abonan los servicios prestados a sus afiliados en el sistema público. "Nosotros no le cerramos la puerta a nadie", afirmó, destacando que el hospital recibe a pacientes que, aun teniendo cobertura, no encuentran respuesta en el sector privado debido a la falta de convenios o el cobro de copagos excesivos.
Pese a los logros, advirtió que el sistema está llegando a un punto de saturación financiera. La desregulación de los precios de los medicamentos y las prótesis ha disparado los costos operativos de los hospitales. Como ejemplo, mencionó que una inyección trombolítica para tratar infartos pasó de costar 2,4 millones de pesos a más de siete millones en pocos meses. Para Lunghi, es urgente rediscutir el sistema de salud a nivel nacional para evitar que la carga recaiga exclusivamente en los municipios.