Rosana Florit: "Necesitamos un nuevo contrato social para reconstruir la escuela"
La exconcejal y docente Roxana Florit analizó en el programa La Mañana, que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, la compleja realidad del sistema educativo actual, subrayando la necesidad de un acuerdo colectivo entre familias, docentes y el Estado para recuperar el rol de la institución como espacio de oportunidades.
La escuela como caja de resonancia social
Durante su participación en La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, Rosana Florit planteó que la escuela no puede ser analizada como un ente aislado. Por el contrario, la definió como una "caja de resonancia" de la sociedad. Según la especialista, todo lo que ocurre en el tejido social termina replicándose dentro de las aulas, lo que vuelve al sistema educativo un ámbito sumamente complejo que requiere de un análisis profundo y alejado de miradas simplistas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email"La escuela no está separada de la sociedad. No podemos creer que es el templo sagrado donde nada pasaba, como se la concebía en el siglo XIX. La escuela se hizo permeable con el paso del tiempo", explicó Florit. Para la exinspectora, los problemas actuales no son blancos o negros, sino que están atravesados por una serie de grises que exigen objetividad y tranquilidad al momento de ser abordados por la comunidad.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue la pérdida de la autoridad docente y la confusión de roles. Florit enfatizó que, si bien todos los ciudadanos tienen derecho a opinar por haber transitado el sistema como alumnos, existe una diferencia fundamental entre la experiencia personal y la expertiz profesional. "Nos hicieron creer que el docente y el alumno eran iguales. Son iguales en derechos constitucionales, pero no en expertiz. El docente tiene la responsabilidad de transmitir un conocimiento y guiar ese proceso", sostuvo.
El quiebre del contrato entre familia y escuela
Al profundizar sobre las causas del deterioro educativo, Florit señaló que el contrato implícito que existía entre la sociedad y la escuela se rompió hace más de 20 años. Este pacto, basado en la confianza de los padres hacia la institución como "dadora de oportunidades", se ha visto erosionado por una desconfianza constante que se traslada a los alumnos.
"Si yo no confío en el lugar donde mando a mis hijos y estoy todo el tiempo desconfiando de que la maestra no lo mira, o que el director no está, pongo en tela de juicio todo lo que ahí se produce. Entonces, estoy en un problema como padre y le siembro la duda al chico", reflexionó Florit.
Asimismo, recordó que la descentralización educativa iniciada en la década del 90 marcó un punto de inflexión. Según su visión, este proceso no solo tuvo un impacto económico en las provincias, sino que también afectó la calidad pedagógica y la supervisión. Florit aportó un dato preocupante: solo el 50% de los alumnos logra acreditar la escuela secundaria en tiempo y forma, una cifra que se ha mantenido constante a lo largo de los años a pesar de las diversas reformas implementadas.
La politización de la tarea pedagógica
Otro de los ejes de la entrevista fue la interferencia de la política partidaria en la gestión educativa. Rosana Florit, quien tuvo una extensa trayectoria como inspectora, confesó que su alejamiento del sistema estuvo vinculado a una creciente persecución ideológica y a la transformación de la tarea técnica en una herramienta de afinidad política.
"La cuestión técnica pedagógica se transformó en política partidaria. Cuando la provincia se hizo cargo de la educación y se descentralizó en las jefaturas distritales, esto se profundizó. Los inspectores, que deberían tener un rol de asesoramiento pedagógico para ayudar al director, terminaron muchas veces siendo desplazados por lógicas que nada tenían que ver con la enseñanza", denunció.
Finalmente, Florit propuso la realización de un congreso pedagógico descentralizado que convoque a todos los actores sociales. "Necesitamos un nuevo contrato serio y honesto. No podemos pedirle peras al olmo si como sociedad no somos capaces de construir ese acuerdo. La reconstrucción de la escuela es una tarea colectiva que debe trascender las imposiciones y centrarse en el encuentro entre seres humanos", concluyó.