Tandil y Mar del Plata ante una temporada de estadías breves y bolsillos cuidados
En un análisis profundo sobre la realidad turística regional, prestadores y periodistas coincidieron en que el cambio de hábitos en el consumo y la competencia de destinos internacionales marcaron el ritmo del verano. Mientras la ciudad serrana buscó derribar el mito de los altos costos, La Feliz enfrentó el desafío de atraer a un visitante que priorizó lo esencial frente a los gastos tradicionales en entretenimiento y gastronomía.
La coyuntura económica nacional impactó de lleno en la planificación de las vacaciones de verano, obligando a los destinos turísticos más importantes de la provincia de Buenos Aires a reconfigurar sus ofertas y expectativas. Durante una reciente emisión de La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, dos voces autorizadas analizaron el escenario actual: el periodista tandilense que vive en Mar del Plata, Ariel Islas y el prestador turístico local Alain Martínez. Ambos coincidieron en que la tendencia de este año estuvo signada por la brevedad de los viajes y una marcada austeridad en el gasto por parte de los visitantes.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn el caso de Tandil, el debate se centró inicialmente en la percepción de los viajeros respecto a los valores locales. El prestador turístico Alain Martínez buscó desmitificar la idea de que la ciudad es un destino inalcanzable. Durante su intervención, aseguró que existe un concepto equivocado sobre los precios y señaló que, en muchos casos, es el propio ciudadano quien repite esa premisa sin conocer la oferta real del sector. Martínez destacó que la competencia con el sector informal, que no abona impuestos, representó uno de los mayores desafíos para los alojamientos habilitados.
Respecto a los valores que se manejaron en el sector de cabañas, el prestador detalló que los precios de inicio se ubicaron en 100.000 pesos para dos personas, 120.000 pesos para tres y 140.000 pesos para grupos de cuatro o más integrantes, dependiendo de la extensión de la estadía. Estas tarifas incluyeron servicios de mucama, ropa de blanco, desayuno, cochera cubierta y acceso a piletas para niños y adultos. El referente del sector subrayó que, al contratar tres o cuatro noches, se aplicaron descuentos del diez por ciento, buscando incentivar la permanencia de los turistas en un contexto de retracción económica.
El desafío de la competencia internacional y el cambio de perfil
La temporada de verano en las sierras siempre se percibió como una segunda opción frente a la costa atlántica, una realidad que Martínez reconoció abiertamente. Explicó que, históricamente, el turista prefiere el mar durante enero, dejando a Tandil como un destino para todo el año. Sin embargo, este año se sumó un factor determinante: la competitividad de Brasil. Según el prestador, aquellas personas que planificaron una semana de vacaciones optaron, en muchos casos, por destinos internacionales debido a la facilidad de los vuelos desde Buenos Aires y la paridad de costos en ciertos segmentos.
Esta situación generó que la ocupación no fuera la esperada para el primer mes del año. Martínez reflexionó sobre el crecimiento de Tandil y cómo esto afectó su identidad como ciudad pequeña. Señaló que el desarrollo urbano trajo consigo beneficios, pero también problemáticas propias de centros más grandes, lo que alteró la experiencia de aquellos que buscaban la tranquilidad absoluta de décadas pasadas. A pesar de esto, el prestador se mostró optimista respecto al feriado de carnaval, una fecha que tradicionalmente funciona de manera excelente en la ciudad bajo la modalidad de "escapadas".
Por su parte, la mirada sobre Mar del Plata aportó un contraste necesario para entender el mapa turístico provincial. Ariel Islas describió una temporada "a menos días", con estadías promedio de cuatro a cinco jornadas.
En cuanto a los niveles de ocupación en la costa, las cifras se mantuvieron cerca del 70 por ciento, una caída sensible respecto a años anteriores donde enero garantizaba el lleno total. La oferta gastronómica también debió adaptarse, con menús ejecutivos en lugares reconocidos que promediaron los 20.000 pesos por persona, incluyendo entrada, plato principal, bebida y postre. Esta estrategia buscó retener a un público que, ante la incertidumbre económica, comenzó a elegir cuidadosamente cada salida.
El espectáculo y las nuevas formas de entretenimiento
El sector teatral, históricamente un pilar de la economía veraniega en Mar del Plata, también sintió el impacto del cambio de hábitos. Islas recordó que hace 15 o 20 años las noticias del verano giraban exclusivamente en torno a las obras de teatro, un peso que se diluyó en la actualidad. Con entradas que promediaron los 35.000 pesos, una familia tipo de cuatro integrantes debió disponer de unos 140.000 pesos solo para ingresar a la sala, sin contar gastos adicionales de cena o traslado.
Ante este panorama, ganaron terreno nuevas propuestas de esparcimiento. El periodista destacó el crecimiento de espacios como el mercado comercial frente al Club Náutico, donde se ofrecieron espectáculos musicales diarios con bandas de renombre nacional. Estas opciones, que combinan paseo comercial con shows en vivo, atrajeron a un público más joven y a familias que buscaron alternativas a la cartelera tradicional del centro. La diversificación de la oferta se volvió una herramienta de supervivencia para el sector turístico.
La comparativa regional de precios
La competencia no solo se dio con los grandes centros urbanos o el exterior, sino también entre localidades vecinas. Durante la charla, se compararon los valores de las cabañas en Tandil con los de Miramar. En esta última ciudad costera, los precios de alojamientos totalmente equipados y cercanos a la playa se ubicaron en torno a los 35.000 pesos por persona. Esta paridad de valores puso de manifiesto que la búsqueda de precios se volvió la tarea principal de los veraneantes antes de emprender el viaje por las rutas bonaerenses.
El factor climático y la tecnología
Otro punto de coincidencia fue la influencia de la tecnología en la decisión de último momento. Islas mencionó que hoy el teléfono celular es un "aliado" del turista, quien consulta el pronóstico extendido antes de decidir si viaja o no. Si las aplicaciones indican mal tiempo para los días de descanso previstos, el visitante opta por quedarse en su lugar de origen o cambiar de destino. Esta volatilidad obliga a los prestadores a tener una política de reservas mucho más flexible y a estar atentos a las fluctuaciones de la demanda inmediata.
En definitiva, tanto Tandil como Mar del Plata cerraron un enero de aprendizaje y adaptación. La tendencia de las "escapadas" parece haber llegado para quedarse, reemplazando a las tradicionales quincenas de vacaciones. Para los prestadores locales, el desafío de cara a febrero y al resto del año será mantener la competitividad y seguir derribando prejuicios sobre los costos de los servicios, en una economía donde cada peso del turista se disputa con estrategias de precios y calidad de atención.