Vecinos del pasaje Fournier denunciaron vandalismo y reclamaron medidas urgentes
Residentes y comerciantes del pasaje ubicado en 9 de Julio, entre Pinto y San Martín, advirtieron sobre los constantes episodios de inseguridad y daños a la propiedad pública provocados por grupos numerosos de jóvenes en bicicleta que impiden el normal desarrollo de la vida cotidiana en el sector.
La problemática de vandalismo e inseguridad en el pasaje Fournier, que afecta la convivencia en el corazón de manzana situado sobre la calle 9 de Julio entre Pinto y San Martín, fue expuesta durante la emisión de La Mañana —programa emitido por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1—. Según relató Javier, un residente de la zona, la situación se ha vuelto insostenible debido a la presencia constante de grupos de entre 30 y 40 jóvenes en bicicleta que ocupan el espacio público de manera intimidante.
El vecino explicó que, si bien el conflicto ha tenido periodos de calma, el cuadro se ha intensificado durante el verano y los fines de semana. "Se nos están haciendo muy complicadas cuestiones tan básicas como querer entrar a tu casa o que un comerciante, un profesional, esté esperando a su cliente o a su paciente", señaló, destacando que en la galería funcionan actualmente consultorios médicos y psicológicos que requieren de un entorno adecuado para su normal funcionamiento.
Un riesgo latente para la seguridad
El punto de mayor tensión ocurrió el pasado fin de semana, cuando uno de los portones de hierro que delimitan el acceso al lugar fue arrancado de cuajo. "Es un portón de hierro muy pesado; si se le cae a alguna persona encima, es una tragedia fatal", advirtió el habitante. El hecho requirió la intervención de personal municipal para retirar la estructura dañada y posteriormente reponerla, dejando en evidencia la peligrosidad de los actos vandálicos que se llevan a cabo en el sector.
El vecino relató que, ante estas situaciones, los damnificados suelen comunicarse con la fuerza policial y el sistema Centinela. Sin embargo, denunció que en la última oportunidad la respuesta fue demorada. "A veces vienen, dan unos minutos, se van los chicos y, cuando la policía se retira, ellos vuelven. Es una cosa que no sabemos ya cómo hacer", lamentó.
Falta de respuestas institucionales
A pesar de haber presentado notas formales ante la Secretaría de Protección Ciudadana, los frentistas aseguran no haber recibido una solución definitiva ni una respuesta que los ampare. El vocero subrayó que el objetivo del reclamo no es criminalizar a los jóvenes, sino lograr que las autoridades intervengan para garantizar la seguridad y la libre circulación en una arteria que, además, es visitada frecuentemente por turistas debido a su valor arquitectónico.
"No queremos que pase a mayores por un acto de vandalismo o por un accidente. Tampoco queremos que se armen grescas o peleas entre vecinos, eso no es lo que buscamos", afirmó.
La preocupación central radica en la imposibilidad de establecer límites claros. Según el testimonio, las fuerzas de seguridad argumentan que, al tratarse de menores de edad, su capacidad de acción es limitada. No obstante, los vecinos insisten en que la conducta de estos grupos, que circulan en masa sin respetar normas básicas, representa un riesgo real tanto para los peatones como para los propios ciclistas.
La comunidad del Pasaje Fournier reiteró su pedido de asistencia a las autoridades competentes para que se implementen medidas preventivas que permitan recuperar la tranquilidad en el sector. Mientras tanto, el malestar persiste entre quienes habitan y trabajan en este punto neurálgico de la ciudad, ante el temor de que un nuevo hecho de vandalismo derive en una consecuencia irreparable.