Cómo gestionar el cortisol y reducir el estrés en la vida cotidiana
Enriqueta Bottini visitó La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, para explicar el rol fundamental del cortisol en el organismo y brindar herramientas prácticas para evitar que el estrés crónico afecte nuestra calidad de vida.
El rol del cortisol en el organismo
El cortisol es una hormona esencial para la supervivencia, a menudo malinterpretada y demonizada en la actualidad. Enriqueta Bottini, durante su participación en La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, aclaró que esta sustancia, sintetizada en las glándulas suprarrenales, es necesaria para el funcionamiento diario. "Es la hormona de la huida, de la alarma. La necesitamos para vivir, pero el problema de hoy es que tenemos un exceso de cortisol", explicó.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa especialista destacó que el cuerpo humano está diseñado para reaccionar ante amenazas agudas, redirigiendo la sangre a los músculos y liberando glucosa para la acción. Sin embargo, el estilo de vida moderno nos mantiene frente a agentes estresores constantes. Un punto clave que subrayó Bottini es que el cerebro no distingue entre una amenaza real y una imaginaria, lo que significa que gran parte de nuestro estrés proviene de pensamientos negativos o anticipaciones de situaciones que nunca llegan a ocurrir.
El estrés crónico, a diferencia del agudo, genera un ambiente inflamatorio en el organismo. "Cuando vivimos frente a un estrés crónico, ahí aparece la inflamación. Todo el entorno que se genera frente al cortisol sostenido es lo perjudicial", advirtió. Por ello, la gestión de esta hormona se vuelve un pilar fundamental para prevenir diversas patologías y mantener el equilibrio del sistema inmune y la tiroides.
Estrategias para la regulación del estrés
Para moderar los niveles de cortisol, Bottini enfatizó la importancia de volver a los hábitos básicos: alimentación saludable, movimiento y descanso. En cuanto a la dieta, recomendó priorizar alimentos antiinflamatorios como la cúrcuma, el aceite de oliva y el omega 3, evitando al mismo tiempo los ultraprocesados, el azúcar y los aceites hidrogenados, que actúan como agentes proinflamatorios.
El descanso es otro de los pilares fundamentales. La especialista señaló que la recuperación es parte esencial del entrenamiento y del rendimiento diario. "No todos vamos a rendir igual porque somos un todo. Tendemos a compararnos con el otro mirando solo un aspecto de la vida, sin ver todo lo que estamos atravesando", señaló, haciendo hincapié en la necesidad de bajar las revoluciones y respetar los ciclos circadianos del cuerpo.
Sobre el ejercicio físico, Bottini advirtió que, si bien el movimiento es una herramienta poderosa para modular el cortisol, los entrenamientos de intensidad extrema pueden generar el efecto contrario. "Movernos es recontra importante, sobre todo en la naturaleza. Pero ojo, que los entrenamientos muy intensos también disparan el cortisol", aclaró.
La importancia de los vínculos y la mentalidad
Más allá de la alimentación y el ejercicio, la gestión de los vínculos sociales juega un papel determinante. Bottini introdujo el concepto de "personas vitamina" frente a aquellas que nos intoxican de cortisol. "Es importante identificar quiénes son esas personas en nuestra vida. Si podemos, hay que alejarlas, pero muchas veces no es posible. En esos casos, el trabajo es ser más neutros y limitar la información que compartimos", aconsejó.
Finalmente, la experta resaltó el poder de la metacognición: la capacidad de observar nuestros propios pensamientos. Dado que los pensamientos regulan las emociones y estas, a su vez, nuestra conducta, el trabajo interno es indispensable. "Es un trabajo de mirarse para adentro, de tomarse ese tiempo que a veces posponemos. No hay pildoritas mágicas, es un proceso de toma de conciencia sobre cómo vivimos y qué impacto tiene en nuestra salud", concluyó.