Más allá de los suplementos: cómo entrenar el cerebro para transformar la percepción de la realidad
En una nueva edición del espacio de wellness, Enriqueta Bottini explicó el funcionamiento del sistema de activación reticular y la importancia de la proactividad mental para alcanzar una mejor calidad de vida.
En el marco de un nuevo encuentro dedicado al bienestar integral, Enriqueta Bottini profundizó sobre los mecanismos que rigen nuestra percepción y la importancia de no delegar la salud únicamente a soluciones externas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPlanteó que, si bien existen herramientas nutricionales valiosas, el verdadero cambio hacia una "mejor versión" personal nace de un entrenamiento consciente de la mente.
La especialista comenzó repasando el rol de ciertos suplementos que hoy cuentan con respaldo científico y que suman al bienestar general. Entre ellos, destacó el omega 3, al que calificó como un "bombero" capaz de apagar los incendios de la inflamación crónica; el magnesio, fundamental para alcanzar estados de calma y relajación; y la creatina, cuya importancia trasciende la síntesis muscular para aportar a la neuroplasticidad. También mencionó a la melena de león como parte de los adaptógenos que ofrecen beneficios demostrados.
Sin embargo, Bottini fue categórica al advertir que estos elementos no actúan por arte de magia. Para que estos suplementos puedan expresarse correctamente, es imperativo trabajar sobre los pilares básicos del bienestar. Entre estos fundamentos, señaló la importancia de un sueño reparador, el mantenimiento de vínculos sanos, la actividad física constante, una alimentación basada en comida real y la gestión del estrés. "Si los pilares básicos no los laburamos, no hay pastillita ni polvito que valga", sentenció.
El sistema de activación reticular: el algoritmo de la realidad
El eje central de la exposición fue el funcionamiento del cerebro como filtro de la experiencia cotidiana. Bottini explicó que cada individuo percibe el mundo de manera distinta, como si utilizara anteojos de diferentes colores. Esta distorsión no es azarosa, sino que está mediada por el sistema de activación reticular ascendente (SARA), un mecanismo encargado de filtrar el inmenso caudal de información que recibimos para evitar un gasto energético excesivo.
Este sistema actúa como un algoritmo que selecciona la información basándose en lo que ya tenemos programado en nuestra "mochila" personal. En esa estructura mental conviven creencias limitantes, experiencias pasadas, traumas, dolores y también vivencias positivas. "Nuestro cerebro filtra una realidad que no siempre es la verdad absoluta", explicó la especialista, subrayando que muchas veces no es que las oportunidades no existan, sino que el sistema no es capaz de verlas.
Para superar esta barrera, Bottini propuso vencer lo que denomina la ceguera de la inatención. Este fenómeno ocurre cuando prestamos atención selectiva a ciertos problemas, drenando nuestra energía y dejando de lado opciones favorables que el cerebro simplemente no logra filtrar. Por ello, el primer paso hacia el cambio es la toma de conciencia sobre cómo estamos programados para repetir patrones heredados de nuestra crianza y entorno.
Entrenamiento mental y proactividad
La propuesta de la especialista se aleja de conceptos abstractos para enfocarse en un entrenamiento tangible. Según explicó, el cerebro no distingue fehacientemente entre lo que pensamos y lo que vivimos en la realidad. Esta característica otorga un poder fundamental a la forma en que nos hablamos a nosotros mismos. "Es reimportante cómo nos hablamos; desde algo tan simple como decir 'no puedo', ya estamos condicionando nuestra capacidad", señaló.
Para modificar este esquema, se sugirieron ejercicios prácticos como la visualización y la escritura. Bottini destacó el valor de la grafomotricidad, explicando cómo el acto de bajar al papel los deseos y objetivos activa ambos hemisferios cerebrales, otorgando claridad al proyecto de persona que se desea ser. Este proceso de "manifestar" no se trata de un pensamiento mágico, sino de entrenar al cerebro para que empiece a mirar de forma diferente y detecte las oportunidades que antes le eran invisibles.
La gratitud como herramienta de abundancia
Otro punto clave de la disertación fue la conexión con la gratitud frente a la carencia. Bottini instó a valorar el presente y lo que se posee, advirtiendo que el cerebro busca constantemente validar nuestras problemáticas. Si una persona se enfoca únicamente en sus conflictos, tenderá a rodearse de entornos que refuercen esa visión negativa, creando un círculo vicioso difícil de romper.
En este sentido, se mencionó la importancia de sanar la relación con uno mismo, incluso a través de ejercicios de introspección como hablarle al "niño o niña interior" con ternura. Esta práctica busca desarticular los pensamientos intrusivos que consumen la energía necesaria para "regar" los aspectos positivos de la vida. "Llegar a nuestra mejor versión es estar felices y sentirnos abundantes, pudiendo filtrar el mundo de otra manera", concluyó la especialista.
Finalmente, la charla cerró con una invitación a salir de la zona de confort y a incomodarse para evolucionar. El mensaje fue claro: el bienestar no se encuentra en una solución empaquetada, sino en el ejercicio diario de cuestionar nuestra percepción y elegir, proactivamente, hacia dónde queremos dirigir nuestra atención y nuestra vida.