El teatro en la infancia como forma de experimentar el mundo entre presencia, cuerpo y comunidad
Una práctica cultural que, desde la infancia, activa modos de percepción, atención y vínculo donde el cuerpo, la escucha y lo colectivo construyen otra forma de estar en el mundo. El Mayito Teatral se afianza como ese espacio desde donde las infancias se vinculan con el mundo.
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Hay experiencias que no se explican del todo pero dejan una marca persistente. Entrar a una sala de teatro por primera vez es una de ellas. Es más que ver una obra, es atravesar un umbral donde cambian las escalas, los tiempos y la forma de percibir. Algo se desacomoda y, en ese movimiento, se abre una posibilidad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEse primer contacto no ocurre en el vacío, porque está mediado por el entorno, por quién acompaña, por el momento vital. Pero hay algo en la experiencia teatral que excede esas variable y es la presencia compartida. Estar ahí, en el mismo espacio que otros cuerpos, sosteniendo una atención común, habilita una forma de percepción que no siempre encuentra lugar en la vida cotidiana.
En Tandil, el Mayito Teatral se inscribe en esa dimensión como una práctica que interviene en la manera en que las infancias se vinculan con el mundo. Quienes lo impulsan, Gastón Dubini y Julia Esquibel, entre más artistas, docentes y gestores, piensan el teatro como un territorio donde se entrenan formas de atención, de escucha y de construcción de sentido que exceden el momento de la función.
