Hipertensión arterial: los hábitos cotidianos que aumentan el riesgo y cómo prevenirlos
Especialistas advierten sobre los peligros de la presión arterial alta, una condición silenciosa que puede controlarse mediante cambios en la alimentación y el estilo de vida.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/hipertension.webp)
El aumento sostenido de la tensión arterial afecta a millones de personas en todo el mundo y, con frecuencia, pasa desapercibido. Los especialistas en cardiología advierten que esta condición, conocida como la enfermedad silenciosa, carece de síntomas evidentes y puede derivar en graves complicaciones como accidentes cerebrovasculares, deterioro mental o daño renal.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLas causas son diversas y, en muchos casos, prevenibles mediante ajustes en la alimentación y el estilo de vida. Según el doctor Amnon Beniaminovitz, fundador y cardiólogo principal de Vivify Medical en Nueva York, existe una relación directa entre el consumo de productos procesados y el incremento de la presión arterial.
“Más sal equivale a más sodio en la sangre, lo que a su vez atrae agua de los tejidos circundantes hacia los vasos sanguíneos y aumenta el volumen sanguíneo”.
Más del 70 por ciento del sodio que consumen las personas proviene de alimentos industriales y de restaurantes, incluyendo panes, cereales y sopas enlatadas. Esta dieta también favorece el sobrepeso, lo que incrementa la exigencia sobre el sistema cardiovascular. El doctor Lawrence Phillips, cardiólogo y profesor asociado en NYU Langone Health, señaló que se observa una incidencia especialmente alta de presión elevada en pacientes con obesidad.
La importancia del ejercicio y el descanso
La falta de movimiento es otro factor determinante. Permanecer inactivo favorece el exceso de peso y contribuye al endurecimiento de las arterias. Al respecto, Beniaminovitz afirmó que el ejercicio aeróbico regular es el mejor para la presión. La Asociación Americana del Corazón aconseja realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana.
Por otro lado, el estrés sostenido mantiene la presión elevada debido a la liberación constante de hormonas como el cortisol y la adrenalina. Asimismo, la apnea obstructiva del sueño y la mala calidad del descanso son factores críticos. Phillips indicó que el aumento de la obesidad ha generado más casos de apnea, una alteración que reduce los niveles de oxígeno y obliga al organismo a elevar la presión como mecanismo compensatorio.
Recomendaciones para el control
Los especialistas sugieren priorizar alimentos ricos en potasio y magnesio, además de adoptar esquemas como la dieta DASH o la mediterránea. También recomiendan limitar el consumo de alcohol y practicar técnicas de relajación como la meditación o el yoga. Finalmente, se recuerda que la Asociación Americana del Corazón considera valores superiores a 120/80 mmHg como tensión elevada, por lo que las revisiones periódicas son fundamentales para la detección temprana.