Consejos para dormir mejor y cuidar la salud
Incorporar hábitos saludables es clave para mejorar la calidad del sueño y prevenir riesgos para la salud física.
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Las exigencias laborales, el estrés, las responsabilidades familiares y el uso de pantallas hasta altas horas de la noche llevan a muchas personas a resignar horas de sueño.
Sin embargo, dormir no es simplemente una pausa en la rutina: durante el descanso, el organismo realiza procesos fundamentales para reparar tejidos, fortalecer el sistema inmunológico, consolidar la memoria y regular la producción de hormonas.
Según un informe del National Center for Health Statistics (NCHS), el 30,5 por ciento de los adultos duerme menos de siete horas por noche, el mínimo recomendado para mantener una buena salud.
Además, casi una de cada cinco personas tiene dificultades para mantenerse dormida y el 15,4 por ciento presenta problemas para conciliar el sueño.
Dormir poco de manera habitual puede aumentar el riesgo de hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y deterioro cognitivo. También puede favorecer la ansiedad, la irritabilidad, los cambios de humor, las dificultades para concentrarse y los síntomas depresivos.
Por eso, incorporar algunas prácticas sencillas puede ayudar a mejorar la calidad del descanso.
1. Mantener horarios regulares
Acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora todos los días ayuda a establecer una rutina de sueño. Lo recomendable es mantener estos horarios incluso durante los fines de semana.
2. Reducir el uso de pantallas antes de dormir
Celulares, computadoras y televisores pueden dificultar la preparación del organismo para el descanso. Se aconseja evitar su utilización durante al menos una hora antes de acostarse.
3. Cuidar lo que se consume
El café, el mate, el té y las bebidas energizantes pueden interferir con el sueño, especialmente cuando se consumen durante la tarde o la noche. También se recomienda moderar el alcohol y evitar cenas abundantes poco antes de acostarse.
4. Incorporar actividad física
Realizar ejercicio de manera regular favorece el descanso. Siempre que sea posible, se recomienda hacerlo varias horas antes de ir a dormir para evitar que la activación propia de la actividad física interfiera con el sueño.
5. Preparar el dormitorio
Un ambiente oscuro, silencioso y con una temperatura confortable facilita el descanso. También es conveniente reducir las fuentes de luz y ruido que puedan provocar despertares durante la noche.
6. Evitar las siestas prolongadas
Una siesta demasiado extensa puede dificultar el sueño nocturno. Si se necesita descansar durante el día, conviene evitar que ese descanso sea prolongado o demasiado cercano al horario habitual de acostarse.
7. Prestar atención a las señales
No solo importa la cantidad de horas dormidas, sino también la calidad del descanso. Los despertares frecuentes, los horarios irregulares y la dificultad para alcanzar un sueño reparador pueden afectar el bienestar físico y mental.
Dormir bien es una parte fundamental del cuidado de la salud. Mantener hábitos regulares y prestar atención a las dificultades persistentes puede contribuir a mejorar el descanso y prevenir problemas a largo plazo.
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