Según la ciencia: el impacto de dejar las redes sociales
Diversos estudios internacionales analizan cómo influye el alejamiento de las plataformas digitales en el ánimo de los usuarios y advierten que la clave reside en el tipo de vínculo con la tecnología.
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La decisión de borrar una aplicación de red social o desactivar una cuenta es hoy objeto de estudio para la comunidad científica. Investigadores, médicos y psicólogos buscan determinar qué sucede con el ánimo cuando se deja de comparar, responder y deslizar la pantalla durante horas. Según la agencia de divulgación científica de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), la evidencia muestra que tomar distancia puede ser beneficioso, aunque los motivos varían según cada individuo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUn proyecto vinculado a la Universidad de Stanford realizó dos experimentos con 35.442 participantes antes de las elecciones en Estados Unidos. El estudio, que incluyó a 19.857 usuarios de Facebook y 15.585 de Instagram, midió indicadores de felicidad, ansiedad y depresión tras seis semanas de desconexión. Los resultados arrojaron una mejora modesta pero detectable en el bienestar emocional de quienes abandonaron las plataformas.
Sin embargo, el análisis detectó un fenómeno recurrente: dejar una red no implica necesariamente usar menos el celular. Gran parte del tiempo liberado se desplazó hacia otras aplicaciones como TikTok o YouTube. Desde la UNQ señalan que el cansancio no siempre radica en una plataforma puntual, sino en la lógica de la conexión permanente, donde el usuario simplemente cambia de escenario digital.
Por otro lado, una intervención más breve realizada por la Universidad de Bath con 154 participantes demostró que incluso un corte de siete días puede generar más bienestar y reducir síntomas de ansiedad. El estudio identificó que el impacto depende del perfil del usuario: no es lo mismo dejar una red si se ingresa diez minutos por día que si se vive pendiente de la interacción constante.
Finalmente, una investigación publicada en JAMA Pediatrics sobre 100.991 adolescentes australianos sugiere que el mayor bienestar se asocia al uso moderado. Tanto la ausencia total como el uso excesivo se vincularon con peores indicadores en determinados grupos. En conclusión, la mejora en la salud mental no ocurre por arte de magia al borrar una aplicación, sino cuando se logra romper un circuito de uso compulsivo.