Una tandilense que es docente universitaria se hizo viral por dar una clase con la beba de una alumna en sus brazos
Se trata de la tandilense Alejandra Contreras, quien se desempeña también como partera y es integrante de la Dirección de Género de Ciencias Médicas. Días atrás se volvió viral por un singular gesto con una de sus alumnas, tras alzar en brazos a su beba y seguir adelante con la clase. La profesora aseguró que esto sucede todos los días. Lejos de presumir la "buena acción", como anunciaron los portales nacionales, puso en relieve la problemática que atraviesan las madres a la hora de estudiar, y la invisibilidad que sufren por parte de las políticas que impulsa el sistema educativo.
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Docente, partera, integrante de la Dirección de Género de Ciencias Médicas, tandilense y mujer. Ella es Alejandra Contreras, la profesional de la salud y de la educación que se volvió viral días atrás, por facilitarle la escritura en medio de la clase a una alumna, y tomar a su hija en brazos. El hecho fue registrado por otras estudiantes, que rápidamente lo compartieron en sus redes sociales, manifestando el orgullo y la alegría de contar con una profesora como ella.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSi bien se mantuvo reticente a brindar declaraciones y a las mismas repercusiones mediáticas, Contreras aceptó dialogar con esta Redacción, y compartió su visión respecto al hecho viralizado.
Lejos de festejar lo sucedido, la profesora de la UNLP expresó que “sucede que la licenciatura en Obstetricia es una carrera que tiene un gran número de alumnas mujeres, y muchas de ellas transitan crianzas, embarazos, maternidades, lactancias, a lo largo de la cursada. Con la vuelta a la presencialidad, la realidad es que se dificulta un poco asistir con sus hijos”.
Continuando con su relato, Contreras detalló que esta carrera en particular “no tiene una única sede, en un único edificio, y esto implica también el traslado de las estudiantes con sus hijos y en el medio, los horarios de escuela o jardín de ellos mismos”.
Al mismo tiempo, describió la realidad que atraviesan muchas mujeres para poder asistir a las cursadas. “Esto también presenta dificultades a la hora de la concurrencia a clases para estas madres, debido a que hay docentes que les permiten asistir con sus hijos, y otros no” y enfatizó que “es la misma universidad la que debería contar con los medios para proteger este tipo de situaciones, ya sea la existencia de un espacio como guardería, un lactario funcionando en todas las sedes, las licencias por maternidad”.
La garantía de acceder a la educación
“No se me ocurriría jamás negarle a una alumna la entrada con uno de sus hijos a clase”, expresó Contreras, dejando al descubierto su visión del rol que cumple dentro del sistema educativo y añadió que esto “tiene que ver con la garantía de acceder al Derecho a la Educación”.
Ante esto, la docente comentó que desde la Dirección de Género de la facultad hace ya un largo tiempo que trabajan en estrategias y programas para abordar y avanzar en estas situaciones, y ejemplificó “como las licencias fundamentalmente, ya que una persona que está embarazada no puede perder una materia por la ausencia al tener que estar en reposo”.
“Tiene que dejar de ser la noticia el gesto de amor o empatía”, expresó Contreras, con absoluta convicción en sus palabras, y apuntó fuertemente a que “esto tiene que ver con acompañar los procesos vitales de las personas. No solamente el nacimiento, sino que acompañamos las lactancias, las crianzas, las gestaciones y también las interrupciones, y los procesos de anticoncepción”.
“El paso por la universidad siendo mamás solteras es aún más complejo”, explicó la docente y agregó que “sin embargo, no deja de serlo también para aquellas madres que están acompañadas, y forman parte de estos procesos vitales”.
En medio del diálogo que mantuvo con este medio, la profesional de la salud y la educación hizo referencia a su decisión personal, y posicionamiento ante la maternidad y todo lo que este proceso implica. “No soy mamá, pero soy partera hace muchos años y entiendo, que es mi misión, más allá de ser docente. Y desde ahí asumo, que acompañar procesos vitales es parte de no decirle a una alumna con su bebé, ‘no, acá no podés entrar’”, consideró.
Tras brindar esta declaración, la docente hizo referencia directamente al caso que se hizo viral y comentó que “todos los lunes cursamos dos horas, y Atena siempre está ahí. Siempre hay muchos más hijos de alumnas, ese día sobresalió porque se viralizó”.
La bebé más chiquita del curso
“Particularmente Atena es la bebé más chiquitita de todas que asiste con su mamá, aunque no es la única”, aclaró Contreras y subrayó que “la cursada dura dos horas y no es lo mismo el entretenimiento para un niño de ocho o diez años, a una bebé de un año”.
“Afortunadamente, en este curso en particular, sus compañeras son muy solidarias, y Atena pasa de brazo en brazo”, aseguró la partera. Sin embargo, comentó que “al mismo tiempo, a algunas les genera un poco de distracción esta situación. Es en esas ocasiones que se vuelve más difícil encontrar el equilibrio”.
La docente puso en valor el trabajo que intentan mantener a diario con algunas compañeras dentro de la institución, pero resaltó la urgencia de atender los casos que se presentan en las juventudes, dentro de las escuelas secundarias. “Si bien nosotras apuntamos a seguir acompañando las maternidades, seguimos repensando la forma en que la solución ante la dificultad, no sean acciones voluntarias por parte de las docentes o las mismas compañeras, sino que tiene que ser una política de la institución y de todas las instituciones educativas en general”, dijo Contreras y resaltó que “esto mismo uno lo podría trasladar a la escuela secundaria, a cualquier otra universidad nacional, pero no sucede”.
Las instituciones como reflejo de la sociedad
En paralelo, destacó que “particularmente lo que ocurre en Ciencias Médicas es que algunas carreras son más hegemónicas o más duras, y como reflejo de la sociedad, dejan en evidencia que ciertos roles de la maternidad están ciertamente invisibilizados, entonces de pronto, como lo describen las mimas alumnas, ´pretenden que estudiemos sin criar, o que criemos sin estudiar”. Y ante esta reflexión añadió que “ninguna de ambas cosas está bien. Siempre habrá, en esta forma, una sensación injusta de incompletud”.
“Nosotros ya no nos podemos permitir como sociedad que las mujeres tengan que dejar de actuar por la maternidad”, declaró con énfasis la docente tandilense y agregó que “hay muchas mujeres que han transitado maternidades y que hoy ya tienen hijos adolescentes o adultos, y que les parece re loco cómo viven las maternidades las más jovencitas hoy, y sus relatos son ‘yo tuve que esperar para cursar hasta los años que mis hijos crezcan’ o ‘tuve que esperar a tener 50 años para hacerme tiempo para mí’ y es, justamente a ese rol al que tenemos que apuntar”.
Para concluir, apuntó que “el mayor desafío está en el acompañamiento por parte de las instituciones en los procesos educativos de las personas, pensando no sólo en las universidades, sino también en aquellas pacientes que están atravesando sus embarazos durante la secundaria y deberían no perder esta posibilidad por tener que estar en reposo, por ejemplo”.
Finalmente, Contreras reflexionó que “esto refleja una de las tantas deudas del Estado con las maternidades, que a veces ni las observan”, y compartió la manera en la que aborda su compromiso junto con algunas colegas. “Ahí hay un límite muy finito, por eso hablo de la importancia sobre acompañar los procesos vitales que eligen otras personas, y lo hacemos con la regla principal de ‘acompañar sin juzgar’ desde la partería, o al menos yo lo vivo desde ese lugar. Pero comprendo que no todo el mundo lo concibe de esa manera, y por eso entiendo que a la gente le sorprenda algo que yo todavía no puedo creer que esté pasando. Deberíamos asombrarnos de los niveles de locura que transita el mundo, para que esto haya sido una noticia hermosa”, reflexionó.