La ley de talles divide a la industria y a los consumidores
Mientras se discute en el ámbito legislativo nacional la universalidad de una ley de talles, los consumidores se enfrentan a distintas problemáticas a la hora de adquirir prendas de vestir. Los comerciantes, advierten que la normativa debe contemplar los costos financieros en medio de una industria que no escapa a la crisis económica que enfrenta el sector textil.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2019/10/5fe36b76-c76cdaa3-36f6-40c8-8b51-aacad2c84846.jpeg)
La dificultad para encontrar ropa adecuada puede parecer un asunto menor. Sin embargo, distintos estudios realizados en la materia revelan que la discriminación por el peso se asocia a un aumento del riesgo de depresión, baja autoestima, trastornos alimenticios y hasta mortalidad en personas que enfrentan esta problemática.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn Argentina, actualmente existen 14 legislaciones regionales y provinciales sobre la ley de talles que no se encuentran unificadas ni tienen vínculo entre sí. En consecuencia, la industria textil no cuenta con un marco de referencia en el cual basarse para su producción y cada marca estipula sus propios parámetros, lo que puede dejar afuera a parte de la población al no ofrecer alternativas que se adapten a su contextura física.
El 20 de marzo del año en curso, el Senado de la Nación aprobó la ley nacional de talles. La norma que propone la creación de un Sistema Único Normalizado de Identificación de Talles, busca determinar con el aporte de un estudio antropométrico cómo es efectivamente el cuerpo de los argentinos.
La ley aún debe ser tratada por la Cámara de Diputados para lograr sanción definitiva. Mientras tanto se tendrá un año para la entrega de los resultados del estudio Antropométrico Argentino que viene realizando el INTI.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2019/10/be0a54a7-b6a761ff-a91e-4ce6-b62a-c5af5b85c4a9-300x200.jpeg)
Existen diferentes iniciativas que buscan respaldar fácticamente la necesidad de aprobar esta ley. Desde el año 2014, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) lleva a cabo un estudio antropométrico voluntario para generar registros representativos de las medidas de los cuerpos argentinos que sirvan de insumo para determinar los alcances de la normativa.
Este estudio tiene como objetivo definir la forma y medidas actuales del cuerpo de la población argentina según sexo, grupo etario y región del país. Busca sentar las bases para crear un sistema de talles homogéneo, apropiado para los usuarios, que puedan utilizar los diseñadores, fabricantes y distribuidores y ofrecer a los consumidores información veraz, comprensible y lo más uniforme posible sobre el talle de las prendas de vestir que los comercios exhiben y ponen a la venta.
El proyecto cuenta con tecnología de escaneo corporal 3D. Estos dispositivos toman automáticamente una serie de mediciones de la persona, lo que reduce el esfuerzo manual requerido para realizar el relevamiento antropométrico y lo hace más fácil, menos invasivo, inofensivo para la salud y más rápido.
Quienes forman parte de este desarrollo, sostienen que los resultados beneficiarán no sólo a los consumidores sino también a las empresas, porque lograrán comercializar productos dirigidos a mercados objetivos, reducir la merma en materia prima con impacto ambiental, y mejorar el proceso de compra en comercios y en e-commerce.
Los datos también serán útiles para otros sectores productivos como el diseño, la industria automotriz, transporte, mobiliario, ergonomía, arquitectura, deporte, salud y medicina.
Experiencia reales
Desde El Eco de Tandil, consultamos a quienes hoy como consumidores se encuentran con distintos desafíos a la hora de escoger una prenda de vestir o un talle acorde a sus características físicas.
Gabriela (46) contó su experiencia y la que atraviesan sus hijas de 22, 19 y 16 años.
-A la hora de comprar ropa ¿hay una organización previa?
-Personalmente yo ya tengo asignado dos o tres lugares donde sé que voy a encontrar ropa que me quede cómoda. Hoy priorizo la comodidad por sobre otras cosas. A muchos locales he dejado de ir porque más allá de que la marca sea de calidad o tenga diseños de mi gusto, no hay un talle acorde y si lo hay, existe una pequeña variación en el modelo. Con las camisas o remeras no tengo tanto problema pero en pantalones o jeans, las diferencias son muy evidentes. Si de una marca uso un 38, de otra soy 40 o hasta un 42. Mi cuerpo es estándar para mi edad, y mi talle es muy solicitado por lo que a veces, si no compro a principio de temporada, debo esperar la reposición o directamente inclinarme por un modelo o color distinto.
-¿Hay mucha disparidad de talles?
-Las marcas en sí, tienen medidas muy diferentes. Por mi talla, peso y altura para la mayoría de las prendas soy un talle medium pero según el fabricante puedo ser un small o un large. Muchas veces directamente compro lo más clásico porque abunda en stock. También hay cierta indumentaria que es más complicada como es el caso de los vestidos ya que no se fabrican en talles grandes. Tal vez la industria de la moda interpreta que alguien que puede ser un XL probablemente no usaría un vestido o se lo tenga que hacer a medida.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2019/10/9f171800-9164e1bc-9189-4963-802c-30fdf70aecea-300x169.jpeg)
-¿Qué pasa con la indumentaria para las adolescentes?
-Es todo un tema. Mis hijas tienen cuerpos muy distintos pero son todas delgadas. Así y todo, hemos vivido experiencias frustrantes porque los talles son muy chicos e incluso se comercializa mucho para este segmento el talle U (único). Pero realmente, universalizar una medida es una locura. La prenda con esta denominación hace que la tiene talle 24 la luzca más holgada, la que es un 36 ya la luzca ajustada y la que es un 38 deba resignarse a elegir otro modelo. Alguna de sus amigas se han sometido a dietas para poder comprar una prenda con un diseño específico o un vestido para algún evento.
-Y con la ropa de hombre ¿ocurre lo mismo?
-Bueno, yo tengo además un hijo de 18 años que si bien no está tan preocupado por la moda, cuando va a comprar algo encuentra dificultades pero no se hace tanto problema. En general lo que varía mucho según la marca o el estilo de indumentaria que se use no son los talles como el tipo de corte que hay sobre todo en pantalones y jeans. La moda hoy para los varones también cambió y se diseñan prendas que son más ceñidas al cuerpo y eso no es cómodo para todos. Pero en sí, el hombre es más relajado y termina en el caso de mi hijo o mi marido, por adquirir lo que encontró y siente que le queda bien.
La mirada de los comerciantes
Andrea y Reinaldo son oriundos de Capital Federal. Se radicaron en Tandil hace una década y son propietarios de la tienda de ropa Pink. Para ambos la problemática de los talles conjuga tres cuestiones que la normativa no contempla: comercial, económica y financiera.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2019/10/44fda8a2-6bf8367a-3084-4d97-8dff-24d6f81b0a13-300x225.jpeg)
“La realidad es que los fabricantes fueron achicando las curvas de talles en función de lo que más venden”, aseguró Reinaldo al tiempo que explicó que el rubro hoy fabrica lo que tiene más salida en medio de la situación crítica que atraviesa por la coyuntura económica.
“Con la vestimenta es complicado porque la inversión es muy grande y uno no puede generar stock de cosas que no vende, sobre todo porque las prendas son moda y tienen un ciclo de 6 meses de venta”, aclaró.
Por su parte Andrea, sostuvo que “hay marcas que exclusivamente venden talles más grandes y la gente ya sabe dónde adquirirlas pero por lo general, son diseños más clásicos o estandarizados que se alejan un poco de la tendencia de la temporada”.
Pero además en su experiencia advierten otra particularidad que se suscribe a que las personas que por su fisonomía necesitan talles más grandes, no solicitan la prenda de moda y se adhieren a una vestimenta más tradicional.
En relación a la percepción que los clientes tienen de sí mismos a la hora de solicitar un talle, el comerciante explicó que sobre todo en las mujeres “hay un fuerte componente psicológico porque en su gran mayoría todas solicitan un talle small”.
En este sentido, Reinaldo contó que muchas clientas jóvenes “entran al probador y se ponen a llorar si un talle no les entra y ver esa situación es angustiante, porque son chicas divinas en las que probablemente otro factor esté operando en su cabeza”.
Igualmente evaluó que los patrones con los que se trabaja “hoy tienen su lógica, porque existen criterios estéticos de parte de quienes diseñan que por lo general son chicas jóvenes que no advierten otros estereotipos físicos”.
En relación a ciertas cuestiones inherentes a la industria que no son contempladas por la normativa, el comerciante explicó que hay puntos en materia de costos que no se analizan.
“Si uno paga mil pesos por un metro de tela para confeccionar una musculosa por ejemplo, no se puede cobrar más caro si un talle grande necesita más cantidad de género o equipara ese precio si una persona es un small”.
Consultado por los alcances de la ley de talles, Reinaldo sostuvo que “si por ley alguien me dijera que debo incorporar talles grandes, hoy para mi representa más dinero, no cuento con herramientas de financiación y por lo tanto es un riesgo mayor que debo correr ya que sobre el final de temporada me quedan para liquidar a muy bajo costo porque no se solicitan ”.
Por último, ambos destacaron que en Tandil “la gente se cuida mucho” y no tienen grandes problemas para conseguir prendas de moda acordes a su contextura física.
